Power point
Sábado, 21 de Enero, 2017
“… y camine recto hacia el centro…”
La explicación que da el cantante condenado por decir babosadas en sus twits contra las víctimas del terrorismo, es que él está contra el poder y claro, el poder se encabrona y lo manda un año a la cárcel. Eso siempre queda muy bien. Aquí estoy yo, haciendo por los oprimidos, viene el poder y me aplasta.
Yo a este señor lo veo con unas gafas que imagino graduadas, con una barba perfectamente recortada mediante tijeras de acero inoxidable, gritándole o cantando _ hay teorías _, a un micrófono Shure Beta 58 A, viviendo en una casa que probablemente tenga energía eléctrica _ cara, pero la tendrá _, con una tele, un frigorífico, una lavadora y un instrumento llamado grifo por donde sale agua todos o casi todos los días de su vida… ¿Qué cree él que es el poder? ¿Quién hace todas estas cosas si no es el poder?
Si tanto lo repudia y tan alto es su rechazo, despójese de toda vestimenta, camine recto hacia el centro del desierto del Sahara, y una vez allí, si tiene suerte de que no cruce el cielo un avión de la Royal Air Maroc, podrá decir que no atisba rastro de poder por ninguno de los cinco puntos cardinales; norte, sur, este, oeste y arriba.
El cantante se las da de intelectual y de cantante, pero basta acercarse a sus ideas para darse cuenta de que quien dijo “solo sé que no sé nada” se estaba refiriendo a él. Por esa regla de tres, al niño que hace un castillo de arena en la playa hay que llamarle arquitecto y al que garabatea su primer “mamá me mima”, escritor.
Ocúpese de nutrir su espíritu para transmitir a sus congéneres sólidos y útiles pensamientos. Nadie ha sido censurado por eso. No pretenda enmascarar sus lagunas con una lucha que solo existe en sus ensoñaciones.
¿Un año de cárcel por sus frasecitas? Tampoco es eso. El verdadero delito es su intento de suplantar la personalidad de un pensador siendo un necesitado.











