Lo malo no es repetir
Miércoles, 20 de Abril, 2016
Por favor, otro debate no
Se acaba el plazo y las previsiones de culminarlo con un pacto de gobierno constituyen la rareza. Hacerlo con la repetición de elecciones parece lo probable.
Ya que existe la figura de la vuelta a las urnas por segunda vez, el hecho de tener que repetirlas no constituye ninguna anormalidad, sino el estricto cumplimiento de la ley.
Ahora bien, lo que resulta más difícil de admitir sin mayores objeciones es que los partidos no hayan sido capaces de articular gobierno con ese resultado, o con cualquier otro que se hubiera producido, lo que demuestra que su primer mandamiento no es el bien común del Estado y sus administrados, sino el suyo propio, lo cual a los demás nos trae un poco al pairo.
Por si no fuera suficiente, la situación mundial que se vive es de garabatillo y cualquier tontería del funámbulo se pueda pagar con el resbalón y la caída. Y no solo de ellos, sino de todos y con todo el equipo.
Se decía en diciembre que el resultado de las elecciones era enrevesado, diabólico, complejo y no sé cuántas cosas más. En absoluto. El resultado, como cualquier otro que se hubiera producido, es la suma de voluntades y tiene una lectura clarísima. El uno y el dos tienen que formar gobierno. Y si se suma el tres, tampoco está mal. Jamás se puede leer que el mandato es para que gobierne el 2, el 3, el 5, 6, 7… Se puede, porque el papel y la aritmética lo aguantan todo, pero es una anormalidad política de caballo.
Resulta que el 1 y el 2 no se ponen de acuerdo por pruritos ancestrales y falta de rodaje democrático. Pues sepa Rajoy y sepa Sánchez que si éste es el final de la etapa, lo van a tener que pagar muy caro en el futuro, sea el uno más responsable que el otro o viceversa. De hecho lo comprobarán muy pronto en las urnas inmediatas y allí se verá a quién se considera más responsable.











