Archivo de Noviembre, 2015

El granito del generalito

Sábado, 7 de Noviembre, 2015

La verde y la blanca

Dice el ex jemad José Julio Rodríguez que se cambia a la política porque todos los españoles debemos aportar nuestro granito de arena a esta conjunción planetaria de la segunda transición que alguien se ha sacado de la manga.

Se intuye que el suyo va a ser uno de esos granitos que te joden dentro del zapato, o el que paraliza el funcionamiento de las delicadas maquinarias de reloj, porque apenas asomadas las orejas al nuevo mundo, le ha pegado dos patadas al ordenamiento jurídico de ésas que vienen en los manuales del buen cocear.

La primera, como le recordó su ministro, es que ha comenzado a hacer política antes de cesar como militar, y la segunda, porque desaconseja aplicar la ley en Cataluña y sustituirla por la política, olvidándose de que la ley es la suprema manifestación de aquélla, y no al revés.

En todas las generaciones de quintos, esto es, cuando había mili, se repetía la historia de algún imbécil que al recibir la blanca _ la cartilla militar con la licencia _, la tiraba al suelo o la pateaba como venganza por los malos tiempos pasados haciendo de sorche, sin percatarse que todavía le faltaba un mes para dejar de ser soldado, pues nos mandaban a casa con ese tiempo de permiso, quizá para evitar precisamente esas escenas.

Si algún oficial era testigo de las patadas a la blanca, el recluta, como auténtico militar en activo, pasaba ese último mes arrestado en el talego hasta estar realmente licenciado, vulgo lili.

El ex jemad ha comenzado a patear la blanca delante del cuerpo de guardia para aplicar su nueva filosofía sobre las múltiples ventajas del saltarse la ley. Esto promete. De hecho ya lo han colocado en la lista de Zaragoza ocupando un puesto de mujer. Es una excepción, dicen. Menos mal, porque con la ley de la cremallera hay que ser muy rigurosos.

Un pionero del Real Madrid

Viernes, 6 de Noviembre, 2015

Prudencio en todo su esplendor

Uno de los muchachos tuercebotas a los que apasiona el fútbol en los primeros años del XX es Prudencio Iglesias Hermida, el escritor lucense más tremendista de la historia.

No tiene la cabeza dispuesta para entregar al fútbol todo lo que este deporte exige ya en sus albores, porque prepara cátedras de Geografía e Historia que nunca sacará. Pero eso no impide que Prudencio quede ligado a la historia del Club Español de Madrid, fruto de una escisión societaria del Madrid Foot-Ball Club, es decir, el primigenio Real Madrid.

Cuando se muere prematuramente en 1919, el autor de la nota necrológica en uno de los periódicos madrileños recuerda su pasado balompédico y su amistad con Fernando López Martín _ a quien llaman “el precursor de Zamora” _, y con los hermanos Giralt, los cubanos José, alias Patache, Mario y Armando, que en aquellos momentos son los ídolos de la afición capitalina, junto con otros nombres de resonancias galaicas, como Neyra o Páramo.

Patache, después de defender los colores del Club Español de Madrid, fichará por el Club Deportivo Español de Barcelona para inaugurar así la lista de jugadores que pertenecen sucesivamente a clubs de ambas ciudades.

El vallisoletano Ceferino Avecilla, dramaturgo, cronista deportivo y presidente de la Asociación Madrileña de Clubs de Foot-ball, escribe la protohistoria de este deporte en Madrid y en ella cita a los jugadores más destacados en ese momento; los Giralt, los Hermúa, los Vallarinos, los Neiras, o los Méndez, “uno de los cuales fue asesinado por un chulo representativo”. Cuando habla del malaventurado futbolista Prudencio Iglesias Hermida, añade “cuyo nombre, por fraternal, escribo bajo un leve temblor de mis dedos”. Y eso es así porque el gran Prudencio ya ha muerto a la temprana edad de 35 años.

Casi casi

Jueves, 5 de Noviembre, 2015

No había divorcio y se podía fumar en el Congreso

Los escolares menos partidarios de hincar codos se han llevado una gran alegría al escuchar las excusas de Pedro Sánchez para justificar su ignorancia sobre el partido político que había devuelto la figura del divorcio al ordenamiento jurídico español.

Sánchez presumió de que había sido el PSOE. Le pegaba. Pero fue la UCD; eso sí, a manos de Fernández Ordóñez, fundador y líder del PAD, que acaba integrado en el PSOE, de tal forma que él puede ser ministro de Asuntos Exteriores con González.

No pasa nada. Ya dijo Ordóñez después de aprobarse la ley que se encontraba agotado. Es decir, que a lo mejor agradece el olvido.

Pero lo que de verdad reconforta a los escolares es la excusa dada para demostrar que la pifia es totalmente razonable. Pedro tenía nueve años cuando se aprueba la ley. Eso lo explica todo. Concretamente ese día estaba de excursión con el cole en las Tablas de Daimiel y no vio el telediario.

Si le preguntan por la anterior ley, la que aprueba el proyecto de Álvaro de Albornoz en 1932, ya ni te cuento. De ahí la alegría de la grey estudiantil. Si un pretendiente a presidir el gobierno de la nación se escuda en razones de edad para solventar asuntos de desconocimiento y le sirve, ¿cómo no van a poder seguir su ejemplo ellos mismos, que solo pretenden aprobar Historia y seguir progresando adecuadamente?

_A ver, Kevin Javier; ¿en qué año tiene lugar la batalla de Las Navas de Tolosa?

_En el 2003.

_No, hombre; en 1212.

_Me va usted a perdonar, pero o mucho me equivoco, o ese año mis padres ni se conocían.

_Está bien, Kevin Javier; compruebo que a ti es difícil pillarte en blanco. Te voy a poner un cinco porque te has aproximado.

El héroe de Begonte

Miércoles, 4 de Noviembre, 2015

Barca o maseira
(Rincón Cunqueiru)

El invierno de 1929 viene metido en aguas. Tanto que el caudal del Ladra deja varios metros por debajo su cauce e incluso amenaza con rebasar el Ponte Miraz.

Manuel Castro ha ido una mañana de diciembre a lomos de su mula por la compra de unas terneras. No tiene problemas para atravesar Ponte Miraz, pero a la vuelta las aguas han crecido y ya están por encima del camino.

No quiere quedarse a este lado de la inundación, de modo que anima a su caballería para que siga la ruta marcada. El animal obedece, pero cuando llegan a la mitad, se niega a avanzar, se asusta y recula. La maniobra es fatal para ambos, pues montura y caballero dan con sus huesos en el Ladra, que los arrastra río abajo.

Por fortuna, Manuel logra agarrarse a los arbustos de la orilla contraria, pero no puede contrarrestar la fuerza de la corriente, de modo que se queda allí, en horizontal a la superficie y con miedo a soltarse de un momento a otro.

Sus gritos de socorro son escuchados por Xosé Toirol, que tiene su casa cerca. Corre hasta el lugar y observa el panorama. Manuel está ya a bastante distancia del puente. Intenta socorrerle por tierra, pero es imposible. Si se lanza, se lo llevará el río y serán dos las víctimas de la tragedia. Le da ánimos, pero poco más.

Así transcurren cuatro horas desde la caída. La gente se arremolina para ver al náufrago desde la impotencia. A Manuel no le quedan fuerzas para seguir la lucha y entonces Xosé discurre una genialidad. Va hasta su casa y regresa de ella con una gran maseira, un dornajo de madera para la mata de los cerdos. La echa al Ladra y monta en ella convirtiéndola en una lancha con la que se deja ir hasta donde desfallece Manuel. Lo rescata entre la algarabía de los congregados e incluso lo lleva hasta su casa, aunque en grave estado. Se pide para Toirol la Cruz de Beneficencia. No sé si se la dan al héroe de Begonte.

Incumplimiento del deber

Martes, 3 de Noviembre, 2015

Deberes a ocho manos

Está en marcha una campaña en contra de los deberes escolares basada en el principio de que son tan injustos como si a los trabajadores, después de su jornada laboral, se les manda a casa con tareas, que es una imagen facilona para provocar inmediatamente la solidaridad con el colectivo escolar, explotado por un sistema tiránico con fauces de Saturno.

Antes ya habíamos vivido otras iniciativas en contra de los deberes excesivos, pero ahí no hubo polémica; si son excesivos son malos, como el abuso de las carnes rojas, del sol o del tres por ciento.

En los tiempos del cuplé, cuando trataban de desasnarnos, lo terrorífico no eran los deberes, sino los castigos que se sumaban a éstos para que el tiempo libre fuese una entelequia que quizás existiese en otro mundo, pero no en aquél.

Recuerdo uno especialmente doloroso. Consistía en entregar cincuenta copias del verbo amo, amas, amare, amavi, amatum cinco minutos después del cine de las seis, y cuando creías haber cumplido la pena, te pedían otras cincuenta del rego, regis, regere, rexi, rectum a entregar cinco minutos después del cine de las ocho, con lo cual te habían chafado la posibilidad de ver Bullitt, con Steve McQueen despendolado en su Ford Mustang por las calles empinadas de San Francisco, que era lo que te molaba.

Sádico es corto adjetivo para juzgar tal proceder y aunque a veces echas de menos algo de esa disciplina para las generaciones actuales, nunca sería tan grande la añoranza como para negar la firma a una iniciativa para derogarlo.

En el caso actual es distinto, porque quienes realmente están en contra de los deberes en casa son los padres, hartos de que sus criaturas les pongan todos los días a repasar el amo, amas, amare… o lo que hoy se tercie.

Poltergeist en Santa Cilla

Lunes, 2 de Noviembre, 2015

El artículo de Roso de Luna

Santa Cilla do Valadouro, al igual que San Martiño de Mondoñedo, pertenece a Foz. Linda con Santa María de Bacoi, ya en Alfoz, de donde es párroco durante los primeros años del siglo XX nuestro célebre de hoy, José Martínez Calvo.

El presbítero don José, además de atender a su ministerio, da a la luz un periódico quincenal al que pone por título El Guerrillero. Su público objetivo son las parroquias mencionadas, Alfoz, O Valadouro y poco más.

No conocemos ningún ejemplar, pero dan cuenta de su existencia María Paz Teijeira y María de la Torre en A Prensa en Lugo, un libro de la Asociación da Prensa de Lugo.

Sin embargo, un número de El Guerrillero llega a manos del famoso teósofo extremeño, introductor de la obra de Helena Blavatsky en España, Mario Roso de Luna. Así lo refiere en sus comentarios sobre los Cuentos macabros de Blavatsky en el periódico La Libertad y probablemente, en Una mártir del siglo XIX, dentro de sus obras completas.

No podía imaginar don José que su reseña sobre el poltergeist sufrido en la casa de unos vecinos de San Cilla iba a llegar tan lejos y unirse para siempre a los nombres de Roso y Blavatsky.

El caso fue divulgado también en La Correspondencia Gallega por un Candia, José Candia Villares, secretario del Ayuntamiento de Foz. Lástima que faltase un año para la fundación de El Progreso. Básicamente, en ambas fuentes se narran los extraños desplazamientos de objetos y otros fenómenos de difícil explicación que afectan a esa familia y que solo desaparecen cuando la mujer devuelve un mandil que había robado. Don José, el presbítero, da una explicación ortodoxa: es el diablo jugando con ellos. Mario Roso se inclina a pensar en las excepciones a la ley de gravitación universal, pero los dos coinciden en que se combaten con buenas acciones.

Del montón

Domingo, 1 de Noviembre, 2015

Las burbujas, nada singulares

No sé si les pasa a ustedes, pero a menda lerenda, cada vez que escucho hablar de la singularidad catalana, me entra lo que podríamos denominar el complejo de burbuja Freixenet, todas iguales, evanescentes, contingentes y sustituibles por la sidra.

Los que no estamos inmersos en ese privilegiado grupo humano de la catalanidad somos auténticas piltrafillas de vida vulgar, como la de las marmotas; y efímera, como los efemerópteros, que no llegan a las veinticuatro horas de existencia.

El catalán, de acuerdo con los eminentes entomólogos que se dedican a clasificarnos por especies, mea agua de rosas, exhala aromas de Puig y si al caganer nos referimos, sepan que de entre las piernas no les sale lo que a todos, sino un espetec tan bueno y tan rico que la OMS no lo ha incluido en su lista de patógenos peligrosos.

Tiene lengua, bandera, cultura y tradición. Usted puede pensar que todos los pueblos del mundo disponen también de los mismos componentes, a excepción de algunas tribus que han prescindido de la bandera por aquello de ahorrar en gastos superfluos; pero es un espejismo. Los únicos que tienen todo eso son ellos, por eso son singulares. Bueno, por eso y por el espetec.

Así lo ha reconocido por ejemplo el ilustre politólogo don Pablo Iglesias, que tras entrevistarse con el presidente Rajoy, nos ha pegado una patada en el cielo del paladar al resto de españoles diciendo que estos señores, no solo son mucho más guapos, singulares, listos y con bandera, sino que tampoco les afectan las mismas leyes, ya que ellos pueden decidir si se quedan con la tierra de todos mientras nosotros, pobres gilipollas, debemos aplaudir con las orejas, una de las pocas singularidades que se nos concede en esta trapisonda de indocumentados, mercachifles y robaperas.