Pisa morena
Viernes, 13 de Marzo, 2015
El palacio de Palacios
Esperanza Aguirre anuncia la primera medida que adoptará si consigue ser alcaldesa de Madrid: no pisar el Ayuntamiento.
Dicho así, no parece la mejor carta de presentación para alguien a quien se le supone alma, corazón y vida dedicados por entero a sus conciudadanos; pero ella no habla de hacer novillos todos los días de su posible mandato, sino que lo dice al pie de la letra. No piensa pisar el edificio que hoy alberga el Ayuntamiento de Madrid, reforma imponente de su querido enemigo Alberto Ruiz Gallardón, felizmente apartado del Gobierno, al menos en su criterio.
Pero el motivo que expone no es su huella gallardona, sino lo caro que resulta su mantenimiento. El Palacio de Correos, obra insigne del gallego Antonio Palacios, sin apenas experiencia a sus espaldas cuando lo diseña, fue llamado por el pueblo Nuestra Señora de las Comunicaciones por aquello de lo ampuloso, y hoy es Palacio de Cibeles, por aquello de la cercanía con la diosa.
Tiene empaque y solera para ser ayuntamiento, o lo que se quiera. Ha costado reformarlo un riñón y parte del otro. También cuesta mantenerlo, pero si ahora se va el consistorio, los gastos serán dobles, los de Cibeles y los de la Plaza de la Villa, o donde Esperanza siente sus reales. A no ser que se vaya ella sola, pero eso no abarata la minuta, sino que la agranda.
Llegado el caso, es decir, cazada la osa y podado el madroño _ porque oso no es el del escudo _, podría la alcaldesa concebir planes muy sesudos que hagan buenas migas con Palacios, con Cibeles, su poltrona y el ahorro, y no salir de primeras conque yo eso no piso, que me huele a Albertito.
Mira tú que si por un pelo queda la faena a medias y no hay nadie que te cante pisa morena, pisa con garbo, yendo hacia el Prado lo conocí.











