Tolerancia cien
Viernes, 11 de Julio, 2014Hipótesis no demostrable: Si Bárcenas fuese catalán, no estaría en la cárcel. La plantea Ussía para incordiar a los Pujol y los Millet, que compiten con ventaja en el ámbito delincuencial, como diría un cursi.
Otra más: Si en vez de un asedio al Parlamento de Cataluña, fuese al Congreso de los Diputados… tampoco habría condenas. Lo dice el Apocalipsis en la séptima carta a la iglesia de Laodicea. Tiempos vendrán que a los ladrones disculparán. Bueno, no lo dice así, sino con más palabras; pero si san Juan lo escribiese hoy, lo haría al modo twitter, con ahorro de palabras.
Yo no sé si existen bases jurídicas para condenar a los acusados del asedio, pero es indudable que sí existen para condenar al autor de la sentencia, uno de los disparates con apariencia legal más sobresaliente de los últimos tiempos, que por si solo justifica las advertencias apocalípticas del más joven de los evangelistas. La tolerancia se ha transformado en la hidra de Lerna, la de las siete cabezas, y ahora ya no sabemos cuál de ellas intentará morderte, si los antisistema con palos, o los sistema con sentencias.
El Parlamento catalán anuncia que va a recurrirla. Por intentarlo que no quede. A Pedro Sánchez tampoco le gusta un pelo, y sin embargo Madina se ha puesto muy digno para decir que si es decisión de la Justicia, bienvenida sea. La infalibilidad de la Audiencia Nacional hecha tinta.
Al margen de la falta de pruebas para responsabilizar a los acusados de los hechos _ defecto policial _, la sentencia se permite justificarlos por la prueba del 9, ya que los medios, o son privados, o son estatales gestionados por criterios partidistas, con la sistemática marginación de las voces críticas de las minorías. Ha nacido una nueva prensa. La Gaceta de la Audiencia Nacional. Ni pública, ni privada. Mediopensionista.











