La realidad poliédrica
Martes, 10 de Junio, 2014
Como Atalanta e Hipómenes, los leones de Cibeles, condenados a no mirarse
Durán dice entender a los que no lo entienden a él, por lo tanto deduzco que me va a entender a mí, porque estoy entre ellos.
El desencuentro viene de lejos, pues aunque Durán es hombre sosegado y de cabeza en perfecto orden de revista, su discurso ha sido a veces más oscuro que el alfabeto rúnico, ése tan críptico que se utiliza para leer los arcanos mayores y menores. Ahora vuelve a serlo, porque su amago de dimisión, sumado a su anuncio de abstención, deja el campo libre a la especulación, pese a que él mismo reclama con frecuencia claridad expositiva. La realidad es poliédrica, dictamina cual Ortega en reflexión.
Lo que se comprende sin gran esfuerzo es la complejidad inherente al pacto que permite la existencia de CiU, sobre todo, cuando la C se llama Mas y la U es él. Ítem más, cuando quien ejerce la portavocía es Francecs Homs y éste suelta la lengua a pacer para hablar del jefe del Estado en términos que jamás haría de ningún detenido, dada la presunción de inocencia que todos merecemos. En ese caso, que es el actual, lo propio es que Durán se encabrite y haga señales con los brazos por decir a la concurrencia que no está de acuerdo con Homs, que no es de su misma catadura, o algo que lo distinga de los gañanes. Lo que pasa es que a Homs se le entiende muy bien que es un patán asilvestrado, y a él, mucho menos que se está desmarcando.
Dicen que si Homs logró erizarle los pelos del cogote, lo que se los puso como escarpias fue enterarse de que Mas no iría a la proclamación de Felipe VI. No digan coronación como don Artur, porque eso no existe. De modo que su socio cambió la agenda y ahora anuncia que sí, que va a asistir. Menudos tarambanas.
También deja ver que está molesto por no haber sido consultado para las 28 palabras de la ley orgánica de abdicación. ¿Quería que fuesen 29?











