Yolismo a garrafas
Jueves, 3 de Abril, 2014
¿Futuro himno?
Una forma de ganarse titulares es por la vía del disparate. Fuera de la política, Yola Berrocal fue una consumada especialista de la que todavía hoy se recuerdan piezas memorables, como cuando describe un vendaval diciendo que “había garrafas de viento”. A ella le debe la lengua castellana la expresión tantas veces repetida de “nadar en la ambulancia”, y si no fuese por la sombra que le hizo Carmen Sevilla en la lucha por los titulares, hoy se impartiría el yolismo como método eficaz para salir en la prensa.
Algo de yolismo tuvo que estudiar Rosa Díaz a la vista de los éxitos conseguidos tras las honras fúnebres de Suárez, encaramándose en lo más alto de los titulares un día realmente difícil para hacerlo. Rouco le puso un peldaño, pero el villalbés no era la clave porque a él ya lo iban a crucificar entre todos. La clave era el Himno nacional sonando tras la consagración en el funeral de Estado, tal como está reglamentado.
Pues no señor. A doña Rosa le pareció “completamente inadecuado”, bien porque piensa que debería sonar el de Cebreros, o el “Habla, pueblo, habla”, de Jarcha. Y no fue la única en realizar tan sesudas reflexiones que deberían alejar a quien las hace de cualquier futuro gubernativo, pues con tal criterio es capaz de protestar porque el funeral sea oficiado por un cura, o porque las iglesias estén llenas de cruces.
Es de suponer que la interpretación no contravenga ninguna ordenanza protocolaria en vigor, más bien al contrario, la cumpla. En cuanto a la existencia de funerales laicos, el campo está abierto para que se regulen, pero es de suponer que al miembro de una iglesia, y Suárez lo era, le bastarán unas exequias de su credo, con Himno incluido porque así se establece por ley. Si ella es capaz de consensuar que se ejecuten los Pajaritos de María Jesús y su acordeón, sea, la cantamos todos.




