Criterio único
Sábado, 8 de Febrero, 2014
Valldecabres, el delito va en el carnet
El caso de la juez Valldecabres, viendo delito en el acoso a Aído, pero no viéndolo en el de Sáenz de Santamaría; así como el del propio PSOE, alentando la celebración de escraches, pero poniendo el grito en el cielo si la víctima es Susana Díaz, nos informan sobre la magnitud del problema.
La politización ha alcanzado sin el menor empacho el resto de los criterios y los ha sustituido por una simple regla de tres al alcance de cualquier merluzo: si lo hacen los nuestros bien hecho está, y si son los otros, es una cafrada.
No se crean. Ha sido una labor lenta, constante y concienzuda. El primer criterio a eliminar fue el religioso. Era fácil. Veníamos de años en los que los que lo había dominado todo, de modo que siempre sería fácil encontrar abusos e incongruencias.
En cuanto a los criterio morales, se les ataca con un bombardeo de indocumentados con apariencia de graciosos y de paracaidistas de aspecto inocente que se convierten en líderes de opinión con cuatro babosadas. En poco tiempo hemos eliminado todas las escuelas filosóficas habidas y por haber gracias a la labor callada de belenestébanes, guayomis y demás propagandistas hábilmente colocados. El pueblo lo agradece, porque Kant, Hegel y Ortega, qué quieres que te diga, son más áridos que Ambiciones.
Faltaba el criterio judicial, en principio más resistente a la contaminación, pero si logramos inocular la idea de que la promoción interna y los grandes chollos de la judicatura no se alcanzan por la valía profesional, sino por la simpatía política, el éxito está asegurado. Y vaya si lo está. Por doquier florecen magistrados que destilan, supuran o evacuan politización a caño libre. Valldecabres es hoy la más evidente, pero ni la única, ni la más grave.








