Archivo de Octubre, 2013

En la cola, a pulso (y II)

Viernes, 11 de Octubre, 2013

A Jesús Sánchez Carrascosa cabe el dudoso título de ser padre de la telebasura española con Tómbola

Un ambiente que propicia la falta de estímulos y de interés por el conocimiento, donde se cubre el expediente con gran facilidad y todo se enmascara con la prosperidad económica, consigue una comunidad educativa feliz como una perdiz. El alumno lo está porque no le exigen; los padres, porque sus hijos progresan adecuadamente; los profesores, porque todo va bien sin grandes esfuerzos. Como toda generalización, tiene muchas excepciones, pero ellos saben quiénes son.

En este humus aparecen otros depredadores que crecen como bacterias en condiciones propicias. Por ejemplo, la televisión, esa máquina que se alimenta de audiencias y a la que la sociedad _ al menos, la española _, le da bula para que utilice los más abyectos anzuelos con tal de atraerlas hacia sus fauces, y una vez trituradas, salir a la calle en busca de más y más. Eso no se consiente ni para pescar peces.

Es cierto que cualquier medio o producto comercial basa su existencia en el favor del público, pero ninguno como la televisión es capaz de degradarse al mismo ritmo o superior que su clientela.

Esto no es cuestión de gustos, ni de libertad, como se pretende mostrar. Existen criterios objetivos suficientes para distinguir la bondad de un contenido y la mierda pinchada en un palo de un tertulia destripa-bajezas. Una parte significativa de la televisión española opta claramente por el palo y lo que lleva colgando.

Las tribunas antes reservadas para quienes aportaban algo de interés general, se ceden con largueza a aquéllos que tenían algo que masacrar, y de ahí a burlarse del conocimiento media un tramo tan corto que cualquiera puede saltárselo sin que se perciba, ni sea causa de alarma social.

Y no se agotan aquí las causas de por qué estamos a la cola.

En la cola, a pulso (I)

Jueves, 10 de Octubre, 2013

Claudio Moyano, en estatua inmóvil

No salgo de mi pasmo al escuchar quienes se asombran de que los adultos españoles seamos los penúltimos más patateros en matemáticas y los más zafios en comprensión lectora de entre los 23 países que superan el subdesarrollo.

¿Pero es que podríamos esperar otros resultados? Han sido años de duro esfuerzo para llegar hasta aquí. La noticia ha servido para que se le zurre una vez más a la LOGSE de Rubalcaba, pero en la siembra de calabazas hay que repartir más culpas.

Es cierto que Álvaro Marchesi Ullastres, el ideólogo de la LOGSE, se juramentó para conseguir estos penosos objetivos desde que tuvo capacidad para influir en la legislación española de la mano de Rubalcaba.

Ambos lo dijeron sin ambages: La educación nos va a igualar a todos. Y claro, como no sabían cómo hacerlo por arriba, nos igualaron por abajo. Todos burros.

Si el único objetivo de la enseñanza fuese la igualdad, confundiéndola con la igualdad de oportunidades, bastaría con no hacer nada y nos quedaríamos todos a ras. A ras del suelo. Pero también había adoctrinamiento, estatalismo y ruedas de molino. En resumen, poca excelencia y mucha demagogia.

Pero la LOGSE fue, existió, como Troya, y para explicar esos últimos puestos hay que referirse a otros factores que aniquilaron hasta el olvido los principios inspiradores de la ley de Claudio Moyano _ ojo, de 1857 _, que se proponía obtener el máximo aprovechamiento de cada uno de los alumnos sin tener en cuenta los que pudiesen quedar distanciados, salvaguardando, mejor o peor, el principio de la igualdad de oportunidades. Ojo también, Tierno Galván dio estatua a Moyano.

Eso en cuanto a la ley, pero el arco de responsables es mucho más amplio.

Todos burros

Miércoles, 9 de Octubre, 2013

Antonio Vallejo-Nájera, con más pinta de comandante que de psiquiatra

En los primeros días de agosto de 1934 circula por las precarias carreteras de la costa lucense el automóvil del psiquiatra palentino Antonio Vallejo-Nájera. Cerca de Foz, en dirección a Barreiros, sufre un accidente, chocando contra el conductor de la zona, Benito Fernández Díaz.

En ese momento republicano, el comandante médico ya dirige la Clínica Psiquiátrica de Ciempozuelos, pero muy pronto, ese hombre que resulta herido levemente cerca de San Martiño de Mondoñedo, dirigirá toda la política psiquiátrica española y se convertirá en el primer catedrático numerario de esa especialidad, éxitos a los que se sumarán los de su hijo Juan Antonio, a la larga más popular que él, aunque menos que sus sobrinos Colate y Samantha.

Viene hoy el recuerdo de ese episodio lucense de Vallejo-Nájera _ el hijo escribe Nágera _, porque una de las investigaciones por él emprendidas en la postguerra trata de localizar un gen, el llamado gen rojo, que demostraría la menor inteligencia de las personas que se consideren marxistas, comunistas y en general, afines a ideas izquierdistas. Alguna de sus conclusiones se publican bajo el título “Biopsiquismo del fanatismo marxista”.

La tesis resulta todo lo estrafalaria que ustedes quieran, pero el caso es que en ciertos dirigentes nacionalistas de Cataluña la obra de Vallejo-Nájera padre ha tenido que causar honda influencia, pues acaban de divulgar mediante la desinteresada colaboración de La Vanguardia, que aquellos catalanes que se niegan a la inmersión lingüística y se muestran partidarios del bi- o del trilingüismo ¡son los más burros de la comunidad autónoma!, con perdón por el rebaje.

De modo que el doctor no andaba tan descaminado. Entre el gen rojo de los marxistas, y el gen azul de los españolistas, todos burros.

Antes traidores

Martes, 8 de Octubre, 2013

¿Alta traición? Una película

Los traidores más grandes de la historia de España, es decir, los que ya están cosificados en los libros y en los cementerios, se quedan cortos en calidad y cantidad al lado de los cosechados durante este ubérrimo arranque del siglo XXI.

Se dice que nos domina la corrupción y solo es cierto en parte, porque lo que realmente corroe la sociedad en primera instancia es la traición. A partir de ese delito troncal brotan, crecen y se multiplican otros muchos. Uno de ellos, muy notorio, es la corrupción.

Qué tipo más impagable para un drama calderoniano es ese Jordi Pujol jr. que compra pitos para organizar una rechifla al jefe del Estado al que roba para huir con el botín y un trozo de tierra donde el jefe del Estado sea él, o al menos uno de la familia.

Y ese otro, de nombre Urdangarín, que aprovechando su habilidad con el balón y la mano convierte un braguetazo en pelotazo para entrar en las arcas públicas con una flauta y una carretilla.

Y el llamado Bárcenas, hormiguita insaciable, capaz de convertir en oro todo lo que toca, pero sin ánimo de repartir.

O el ínclito Mas, un hombre que desde que se levanta hasta que se acuesta no cesa en maquinar una traición tras otra a quien le ha dado el poder, a las leyes que juró y a la razón última de su existencia como político.

Sin olvidarnos de esos sindicalistas zampagambas, expertos en la manipulación de facturas para traicionar a gusto todo lo que se le ponga por delante, fieles seguidores de sus maestros en el arte de convertir EREs en Enormes Robos al Electorado.

Son corruptos, que muchas dudas no caben, pero antes de llegar a ese escalafón, han hecho un recorrido previo por la alta traición, un delito en desuso desde que creemos que el Estado son otros.

La visita de Amedo

Lunes, 7 de Octubre, 2013

Amedo

En julio de 1982 recibo en el despacho a un subcomisario de Policía natural de Lugo que está destinado en Bilbao, a quien acompaña como introductor de embajadores otro miembro del Cuerpo perteneciente a la Comisaría lucense. Era José Amedo y quería ser entrevistado.

En toda mi vida periodística, que ya ha superado los cuatro decenios, es la primera y única vez en la que un policía se pone a tiro de las preguntas de los informadores por propia voluntad y por temas relacionados con su persona, y no con ninguna investigación que lleve a cabo.

En cualquier caso el personaje era noticiable para El Progreso y no fue necesario forzar la entrevista en ningún sentido, pues es evidente que un subcomisario de Lugo contando cómo preside las corridas de toros que se celebran en Bilbao, por ser él la autoridad gubernativa, tiene interés para el lucensismo, y máxime si estamos en julio, con el consiguiente bajón de actividades.

Posiblemente aún no se hubiesen dado los primeros pasos para crear los GAL, ni Amedo tuviese la menor idea del futuro mediático que le aguardaba al paso de muy pocos meses, pero dado el singular comportamiento del subcomisario, ofreciéndose a la pública contemplación de sus paisanos en aquellas fechas, siempre me asaltó la duda de pensar si Amedo hubiese acudido a El Progreso siguiendo una estrategia de tinta de calamar. ¿Cómo va a ser jefe de los GAL un señor que se acerca por su propio pie al periódico de su provincia para largar detalles de su trabajo en Bilbao?

Ahora estamos en otra fase y por eso me vino a la memoria el episodio. Ahora estamos en que a Amedo lo persiguen los medios y él larga de todo porque ha escrito un libro.

Millones perdidos

Domingo, 6 de Octubre, 2013

Así le escriben la historia

Escuchar que Bildu insulta a otra formación política llamándola fascista, es tanto como si Miley Cyrus la emprendiese contra otra jovencita por posar desnuda. ¡Qué horror! Miren ésa qué despelotada va.

Los pobres no tienen a nadie a su alrededor que se lo diga. Cosas de la censura, ¿Qué es fascismo? Dices mientras clavas tu pupila en mi pupila azul. ¿Y tú me lo preguntas? Fascismo, Bildu querida, eres tú.

Les pasa algo parecido a todos los que se levantan de las patas de atrás porque alguna vez, rara, se legisla con espíritu liberal, permitiendo las opciones, la elección, la igualdad dentro de la ley, especialmente cuando de idiomas se trata. ¡No! Gritan indignados. ¡Más fascismo! ¡Vivan las caenas! Y Mas, claro, se lo da.

Lo más impresionante de todo este proceso es imaginar cómo ha de estar anestesiada la cabeza de esos vociferantes que para sí piden el más rácano de los mundos posibles en un ejercicio de masoquismo que estábamos acostumbrados a observar en otras latitudes y lo explicábamos diciendo que no era política, que era producto de un fanatismo religioso que los atenazaba y postraba en la ignorancia.

Pero al verlo reproducido aquí y ahora, ¿qué diremos? ¿Dónde está la religión que los atenaza? ¿Dónde la pesada carga de la jihad? Y sobre todo, ¿dónde están los millones de los sucesivos presupuestos que en teoría iban destinados a formar ciudadanos libres, cultos y con criterio difícil de manipular?

Se han perdido en el mismo sumidero donde cayeron los destinados a enseñar a nuestros niños que no se tiran papeles al suelo. Observen qué hacen después de comprar cualquier producto que venga envuelto y se echarán las manos al bolsillo.

Teoría de la relatividad

Sábado, 5 de Octubre, 2013

La víctimas siempre son anónimas. Incluidas las de Mateo Morral

El Papa ya habla como los políticos, lo cual puede ser un gran avance para la política, o una gran pérdida para la religión. Todo es relativo.

Hay medios, los menos afines, que lo jalean con alborozo, sobre todo cuando dice eso de que la curia es la lepra del Vaticano, porque lo cierto es que el interés decae mucho si el hombre realiza una visita pastoral a Asís, por ejemplo.

Qué Papa más rechulo nos ha salido. Da más titulares que Javier Krahe, el que cocina cristos crucificados vuelta y vuelta. Como si el cargo estuviese para dar titulares.

Los muertos de Lampedusa son una vergüenza. ¿A quién le puede caber la más mínima duda? Pero las tragedias no son más o menos grandes de acuerdo con la proximidad kilométrica, ni tan siquiera por el número de afectados. Tragedias similares y mayores son el pan nuestro de cada día en cualquier rincón del planeta. Es la teoría del individuo. Si yo me muero de hambre, poco me importa que a mi alrededor se estén dando los grandes banquetes. Para mí, la tragedia es mayúscula, y no un pequeño drama sin importancia. Eso sí, no tendré un Papa al lado que exclame: vergogna!

Otro tanto. No informar sobre el explosivo del Pilar de Zaragoza puede entenderse como un desprecio a la iglesia, o como un desprecio al comando Mateo Morral, que ni llamar la atención sabe, ni despierta simpatías entre el mundo de la acracia tradicional (contradictio in terminis do las haya).

Pero las cuentas no nos salen si la explosión se hubiera producido en una mezquita.

Entonces sí que habría sido un atentado monstruoso, por el símbolo atacado y por la perversidad de sus autores, aunque fuesen policías disfrazados como llega a decirse.

Todo muy relativo.

El juramento hipócrita

Viernes, 4 de Octubre, 2013

Así se entiende a Platón

El 75 por ciento de los belgas son favorables a una ley que permita practicar la eutanasia a menores de edad _ hasta los diez años _, siempre que les afecten determinadas enfermedades o malformaciones, tengan o no capacidad para opinar ellos mismos sobre su continuidad en el mundo de los vivos. Esto es muy moderno de Dios.

Se parece bastante al asesinato, pero claro, si lo decide un 75 por ciento de la población, es la voluntad del pueblo y ya no es asesinato, sino simplemente linchamiento.

A casos como éstos se refería Platón cuando colocaba la Democracia como la forma de gobierno más cercana a la Tiranía y casi la más detestable también. Habrá quien piense que Platón debería desaparecer de los callejeros del mundo entero, porque el filósofo no era ni mucho menos un demócrata convencido, especialmente cuando la mayoría era capaz de decidir por encima de la Aristocracia, o gobierno de los sabios, de la Moral y del Honor.

La noticia de los belgas infanticidas llega cuando se ha vuelto a polemizar sobre los recortes aplicados al juramento hipocrático de los médicos españoles, que ya no juran abtenerse de dar venenos a los enfermos, ni de aplicar a las mujeres pesarios abortivos, sino un texto alternativo a Hipócrates, un texto ligth que bien podrían titular el Juramento Hipócrita que cada día reduce la lista de prohibiciones a las que se sometían los galenos en aras exclusivas de la salud, para dar rienda suelta a todas las exigencias de la modernidad.

Pero matar a todos los niños que no sean guapitos, rubitos y potenciales consumidores de telefonía móvil, por ser un incordio para sus papás, no es ninguna modernidad belga, sino la constatación de que el infierno existe y de que está en este mundo.

Carne de identidad

Jueves, 3 de Octubre, 2013

La monja Forcades. Su reino no solo es de este mundo, sino que además es muy pequeñito

A medida que discurren los meses, la identidad que reclama Mas con tanto ahínco se revela sumamente patética. No nos queda más remedio que pensar en ella muy a menudo, pues el señor Mas y su combo latino no cesan de darnos la tabarra, día sí y día también, con la dichosa identidad catalana a la que aspiran y a la que España no les deja acceder porque es así de pérfida ella y porque ya lo dijo Isabel la Católica: Cuidadito, que esto no queda nada bien atado y cualquier día se cargan el nudo gordiano del escudo nacional.

Pues ya lo han hecho.

Como no sabemos de qué habla ese señor de mandíbula prominente, nos hemos fijado en su conducta por las similitudes que ha de guardar con la ansiada identidad reprimida que espera alcanzar en breve.

Y la verdad, la observación nos arroja unos resultados desconcertantes, pues la tan cacareada identidad _ ya decimos, a través del comportamiento de su máximo peticionario _, resulta ser un pudin amalgamado de mala educación, zafiedad, mentiras, manipulaciones y una ignorancia sideral, aderezado todo ello con extracto de traición a las finas hierbas sobre base hortera de salsa aguachirle que se consigue reduciendo el seny con el mortero hasta hacerlo desaparecer.

Por mucho que insista en ello el señor Mas, no podemos creer que esa bazofia sea el modelo de comportamiento al que aspiran los catalanes, de modo que solo cabe una explicación. Tienen que estar abducidos por alguna fuerza de carácter ectoplasmático que no es visible para el resto de los terrícolas por no leer los medios adoctrinadores que repiten día y noche las consignas:

España nos roba. Viva Mas, que nos robará menos. Palabra de la monja Forcades.

Informadores

Miércoles, 2 de Octubre, 2013

La Facultad de Santiago

A la vista de las informaciones sobre el caso de Asunta, la profesora Carme Hermida renuncia a formar más periodistas en la Facultad de Santiago y pide que la cambien de centro. En sus antiguos alumnos, hoy profesionales de distintos medios, ha reconocido “unos seres manipuladores, mentirosos, despreciativos, pagados de sí mismos e irreflexivos”. Curiosamente, ningún profesor de la Facultad de Derecho ha pedido el traslado ante los indicios de criminalidad que se advierten en el comportamiento de la antigua alumna de la misma, Rosario Porto Ortega. Quizás sea pronto y lo hagan cuando haya una condena en firme.

Cada uno es libre de asquearse por lo que considere actitudes inadecuadas y sin duda Carme Hermida, que también es concejal en Teo, dispone de una información más precisa sobre lo que ocurrió como para advertir que se está ofreciendo una visión desenfocada. Sí es así, debería ser más precisa y alumbrar a la opinión pública con los datos que sabe, pues aunque ella es filóloga, tiene que conocer bien el papel higiénico que la sociedad encomienda a los periodistas.

El caso es que la profesora no quiere colaborar en la formación de futuros informadores, si después van a ejercer con esa retahíla de reproches que ha lanzado en apoyo de su decisión.

Por supuesto que no es oro todo lo que reluce y en pocas horas hemos visto convertidas en noticias meras especulaciones de café, o de twitter, pues últimamente ejerce de periodista cualquier troll mendaz agazapado en el anonimato de su butacón.

De Carme, a quien conocimos precisamente en Teo, y de la Facultad, a la que también tratamos de cerca, esperamos el más sosegado de los análisis que puedan hacer en estos momentos, precisamente para no caer en actitudes irreflexivas.