País de brujas
Sábado, 11 de Mayo, 2013
No se asusten. Es un montaje
Valentín Lasarte, el asesino de Gregorio Ordóñez y Fernando Múgica, uno de los hombres que más ha colaborado por vía del terror a que Bildu se siente hoy en poltronas destinadas por vía del voto a la primera de sus víctimas, ha obtenido un permiso penintenciario gracias a un acto de justicia.
La infanta Cristina ha sido desimputada por un descarado trato de favor.
Ése es el rasero con el que se analizan las decisiones judiciales en España y su resultado es un enorme griterío brujeril que se aleja a pasos agigantados de cualquier noción de la Justicia para convertirse en un patio de comadres liderado por Jorge Javier, con misas diarias oficiadas por el sumo sacerdote Jaime Peñafiel, auxiliado por un coro de bacantes que se rasgan las vestiduras según quién, cuándo y dónde se produzca la profanación; siempre bajo el principio de que cuanto más cerca de la familia real esté el personaje, más leña ha de meterse en la caldera. De Las bodas reales, a Las podas reales no media más allá que una bolsa de denarios.
La excitación llega al paroxismo si tras la imputación, se desimputa. O como ayer, si a la televisión pública alemana, la ZDF, se le ocurre emitir un reportaje que alaba a nuestro jefe del Estado _ vamos, que no es el del enemigo _, y no lo vitupera hasta convertirlo en piltrafa.
_Estos alemanes están comprados _ clama el sumo sacerdote cuando comprueba que la ZDT le enmienda la plana a sus cagarrutas e incluso habla bien de la princesa Leticia, que como todos sus fieles saben, es la desgracia mayor que le pudo ocurrir a España desde la gripe de 1918.
El sumo sacerdote se reconcome y se agita en su interior como la bruja de Blancanieves cuando el espejo le confirma que alguien le gana en belleza. ¿Qué manzana envenenada estará preparando?










