El cura de Churra
Martes, 21 de Mayo, 2013
Salvado por el ombligo
El último personaje que se ha colado en los bien llamados mentideros es el cura de Churra, bien es cierto que lo ha hecho en contra de su voluntad, merced a la mala leche de uno o varios de sus amantísimos feligreses; es un decir.
El vídeo con el que se pretende demostrar que el cura de Churra monta la burra se lo hace con jovencitos en plena naturaleza, al lado de un camino de bicicletas y con dedicatoria a las cámaras de Google maps, es más raro que un tío normal en una película de Almodóvar.
Doctores tiene el audiovisual que certifican la falsedad de las imágenes y el carácter difamatorio que las preside.
Lo que no necesita de expertos para ser asegurado es la mala baba, mezquindad y ejercicio del antiperiodismo que destilan muchas de las tertulias televisivas, mañaneras y vespertinas, que hasta ahora se han ocupado del caso, no tanto porque alguno de sus principales accionistas esté implicado en escándalos de la bragueta, como por el regusto infecto con el que hunden sus colmillos en la yugular de un presunto atontolinado, por el hecho de ser sacerdote.
Y le llamamos atontolinado como le llamamos, porque si realmente él fuese el protagonista de las imágenes, solo cabe pensar que amén de libertino, el tío es tonto del haba.
Si como dice José Ortega, miembro de la Agencia de Protección de Derechos del Ciudadano, el vídeo es falso de toda falsedad, alguien de Churra deberá oír en su puerta el toc toc de la Policía; pero muchos más de entre los que frecuentan los platós llamándose profesionales lucirán en su curriculum el sello de que ni lo son, ni lo fueron, ni lo serán. Y las empresas que los contraten deberán apechugar de por vida con el marchamo de la vergüenza.
Hay mucha corrupción en España. Sí, un montonazo.











