El pago del rescate
Miércoles, 20 de Marzo, 2013
Secuestrados franceses
Hollande no es Zapatero. Quizás lo hubiera sido si su presidencia se produce hace diez años, en pleno dominio del buenismo, o del bobismo ilustrado. Pero ha pasado el tiempo y quienes defendían la imposibilidad de establecer negociaciones entre un estado y una guerrilla, entre un gobierno y unos terroristas, han acabado haciéndose con la voluntad del Elíseo, como lo estuvo siempre.
La discusión no tiene medio metro de recorrido, pero se lo han dado personas que habitualmente se sitúan del lado en el que la autoridad democrática es superada en limpieza por un célula armada de individuos ignotos, encapuchados y sin domicilio fiscal, que es la clave del asunto.
Hollande ha anunciado, o está a punto de hacerlo, que no pagará rescate alguno por los franceses que permanecen secuestrados. Es la peor noticia que podrían recibir los familiares de esas personas, pero la mejor que se le puede dar a los millones de ciudadanos que no lo están, y que de esa forma ven disminuir las posibilidades de sufrir un secuestro el día de mañana, porque no habrá rescate.
Es muy probable que a Hollande se le venga encima el buenismo residual de la Alianza de las Civilizaciones, el proetarrismo y los encargados del lavado de imagen de los secuestradores, gentes que aparecen y desaparecen de la escena así haya ropa para la colada o no, pero que nunca están a la brega diaria de donde salen los garbanzos. Salvo para llevárselos.
La intervención militar en Mali no dejaba resquicio para otra solución, ni es compatible pedir que se comprenda una decisión manteniendo la otra, salvo en España, donde el envío de tropas se hizo compatible con el pago de rescates, con la negociación terrorista, con la ayuda internacional, con la venta de armas, con la amistad del enemigo…











