La noche del cine
Lunes, 18 de Febrero, 2013
Los héroes hay que buscarlos lejos
Luis Bárcenas, Diego Torres y Jordi Pujol Ferrusola ocupan en estos momentos los primeros puestos en la lista de elementos intoxicadores y contaminantes de la vida política española. Los tres ejercen dicha actividad con el mismo fin, cual es disimular la gravedad de sus presuntos delitos mediante la implicación en los mismos de más personas y de más alto rango, la confusión y manipulación de las supuestas pruebas y la generación de conflictos laterales donde se oscurezca y diluya el suyo.
Tales actividades son conocidas en el argot con dos expresiones, “poner en marcha el ventilador” (mierda para todos) y “utilizar la táctica del calamar” (entintar el ambiente para pasar desapercibido).
Ocurre que la sociedad española, como casi todas, es fácilmente impresionable ante estas tácticas que recuerdan las mentiras infantiles para librarse de un castigo tras la trastada: “Estábamos toda la clase”, cuando en realidad estabas solo con Toño.
Ya que fue la noche de los Goya, recordemos que en el cine los héroes nunca son calamares que a su paso dejan el campo sembrado de sospechosos, sean culpables o inocentes. Al cine, el último refugio de los héroes, le gustan los tipos diametralmente opuestos, aquéllos que prefieren cargar con la culpa antes que delatar, y ya no digamos, antes que mentir. Héroes, no cobardes.
Se comprueba que el cine, como siempre escribieron sus cronistas más ñoños, es una fábrica de sueños plagada de personajes que nunca existieron.
¿Cuántas veces hemos visto a ese prota que al final de la historia da un paso al frente para evitar que a su rey, no como persona, sino como símbolo de todo el pueblo, no le salpiquen las maledicencias?
A la vista está que esos personajes no existen, y con los que hay solo da para rodar pelis de terror serie B.










