Más de lo mismo
Jueves, 20 de Diciembre, 2012
El delincuente, como la procesión, también va por dentro
La convocatoria del referéndum catalán incumple alrededor de 300 artículos de una veintena de leyes, códigos y constituciones, jurados, firmados y acatados por todos los partidos legalizados que en España son. De modo que fíate tú de los convocantes. Que si los invitas a comer, te quedas sin las cucharillas del café.
Aparte de constituir una fanfarronada intrínseca a las chulerías rufianescas, _ que a saber hasta donde llega o se estira _, el ejemplo que dan estos señores podría animar a que muchos ciudadanos se consideren tanto o más facultados que los susodichos partidos y les dé por lanzarse a la insumisión, a la desobediencia, y al desacato continuado.
Si al señorito Mas y a su extraño compañero de cama no se les hace saber con la contundencia que la ley ampara el carácter delictivo de sus planes, puede ocurrir que con el tiempo la mancha se seque y no haya forma de sacarla.
Piensan algunos que dicha consulta no se va a celebrar jamás, que su mero anuncio es un torpedo que explotará en la mitad de la legislatura _ otra vez en la mitad de este hombre incapaz de acabar nada _, y que en caso de llevarse a cabo, la ganaría la permanencia en España. Pero no es ése el tema del que se habla. El caso no es ver cómo capeamos mejor el marrón, sino cómo hacemos que todo, incluso la independencia llegado el caso, vaya conforme a ley. Y ésa es una labor de Rajoy que debe comenzar ya. El ya de antes de Nochebuena, no el ya de ya veremos lo que se hace.
De todos los caminos que permite la legalidad es problema del presidente elegir el más adecuado. Con diálogo y mano izquierda, por supuesto, pero también con firmeza y sin fisuras.
No vaya a ser que al resto se nos apoderen las infinitas ansias de no pagar impuestos, que son tan nobles como las de la independencia.










