El cañamón del pterodáctilo
Sábado, 10 de Noviembre, 2012
Investigador buscando el chocolate en la boca de un pterodáctilo
Cuando Trinidad Jiménez conozca lo que gastan los senadores españoles en llamadas a números de tarificación adicional _ 902 y 901 _, y en mensajes Premium a concursos, tendrá que referirse una vez más al chocolate del loro.
Sepan ustedes que durante el año 2011 sus señorías se han pulido 50.000 euros en esos conceptos y más vale que no conozcamos al detalle la naturaleza de todas esas llamadas y de todos esos mensajes, porque podríamos ser víctimas de un atracón de chocolate, como el que se tiene que estar dando el famoso loro, pues por mucho que se lo saquen de la dieta, siempre tiene en el pico una tableta.
La vicepresidenta habla de una auténtica pajarería y se queda corta. Lo que hay en España es un Parque Jurásico lleno de pterodáctilos hambrientos que se consideran a si mismos como aves depredadoras de cacao, justificados por la existencia de otros dinosaurios mucho mayores. Y éstos sí, se lo comen todo, crudo o a la plancha.
Cuando se roba a paladas, ahorrar diez millones de euros en los coches oficiales puede parecer la aceituna de la aceituna de la ensalada en una bacanal interminable. Pero si al lado de ese ahorro, hay un compañero de partido a punto de ser desalojado del cargo que se ha blindado la jubilación y que sale de la poltrona repartiendo 23 millones de euros a instituciones amigas, proyectos peregrinos, o ayudas internacionales que son competencia de Asuntos Exteriores, lo mínimo exigible a doña Trinidad Jiménez es una declaración sobre la salud del pájaro:
_Que nadie tema por la alimentación del loro, porque ya nos hemos encargado nosotros de comprarle chocolate para los restos, hasta que se le caigan las plumas y evolucione de nuevo a pterodáctilo.




