A las barricadas por delante
Lunes, 1 de Octubre, 2012
Policías, vallas y manifestantes mal colocados
Ver en la primera línea de la algarada a Jorge Verstrynge no es precisamente una garantía de coherencia en la protesta, salvo para decir que allí se dieron cita políticos de todo el arco ideológico, pues él los representa a todos, y así como como Dios es Uno y Trino, Jorge es Uno y Séxtuple.
En la variedad está el gusto, y en la que se obtiene después de haber recorrido de cuerpo presente el grado sexagesimal que va desde los neofascistas franceses a los okupas, pasando por Fraga, el PSOE, Irán, Carlos el Chacal y Chávez, está el bagaje necesario para que nadie nos moje la oreja como el mejor profesor que pueda existir de una asignatura llamada Sistemas Políticos Comparados, cual es su caso.
Nadie como él para asegurar con certeza que la calle es suya, sin importarle que el disfraz del dueño sea la extrema derecha, el ministerio del Interior, los okupas, los antisistema, los iraníes, o el 25-S.
Quizás por toda esa experiencia acumulada, fue él quien teorizó sobre la conveniencia de que la Policía hubiese estado delante de la barricada instalada en el camino hacia el Congreso y no detrás de ella. Una Policía detrás de la barricada incita a cargarse las vallas, a los agentes y a los leones del Congreso de los Diputados. Por el contrario, si los manifestantes los ven delante, los saludan con un “vengan esas cinco”, se dan la vuelta y se van a casa.
Tenemos una Policía muy poco estudiada y siendo Verstrynge un hombre versado en calles y política, nada sería tan provechoso de cara a este mundo de algaradas que nos aguarda, como establecer varias plazas de oyentes para antidisturbios en las clases de Jorge. Después de todo, la presencia de policías infiltrados en las aulas es un clásico de la Universidad. Y ya que van, nada mejor que lo hagan a asignaturas de su especialidad.


