Chiquito de Amorebieta
Miércoles, 1 de Agosto, 2012
Idígoras mantuvo siempre su relación con la tauromaquia
Resulta entrañable comprobar la sensibilidad que demuestra Bildu ante las corridas de toros y su afán por erradicarlas de San Sebastián. Enternece a cualquiera. A poco que hubiesen trasladado a ETA algo de ese conservadurismo biólogico nos habríamos ahorrado mil tragedias y cien mil dramas, pero claro, sin ellas era muy difícil imaginar que hoy hubiese un Bildu en el gobierno de Donosti. De modo que es la pescadilla que se muerde la cola. Fue necesario matar a mil personas para salvar a mil toros.
Ahora que el Fondo Mundial para la Naturaleza, WWF/Adena, se ha quedado sin presidente de honor, bien puede aspirar el alcalde Izaguirre a que se fijen en él para tal cargo.
Como los taurinos ya lo veían venir, han creado la plataforma “Toros en Donosti, sí”, que trata de conseguir los mismos resultados que en Cestona, donde Bildu ya intentó sin éxito deshacerse de la fiesta por vía expeditiva, creyendo que la amplia mayoría nacionalista que le apoya en el gobierno se reflejaría también en una negativa a las corridas. Pero los enemigos de la fiesta nacional española se encontraron con una sorpresa morrocotuda. Sorpresa para ellos, claro; pues dos de cada tres cestoarras se declararon partidarios de los toros, y su gozo cayó en el pozo.
Es posible que esos porcentajes no se mantengan en San Sebastián y aun siendo muy numerosos los aficionados, o simplemente, los amantes de la libertad, Bildu consiga vengarse de la afrenta de Cestona.
Los taurinos se encomiendan al espíritu de Jon Idígoras, aquel dirigente de Herri Batasuna con cara de comerse crudos a los niños, que antes de liderar la izquierda abertxale, fue novillero y utilizó sucesivamente los españolísimos apodos de Chiquito de Amorebieta, Chiquito de Éibar y Morenito del Alto.


