Archivo de Mayo, 2012

Enseñar demasiado

Miércoles, 2 de Mayo, 2012

Profesora disimulando ante la Inspección. En realidad el niño solo escribió los dos últimos números

A la noticia le faltan varios datos fundamentales, pero lo divulgado se resume diciendo que una profesora de infantil de la Escola Espanyola d’Escaldes-Engordany, en Andorra, no volverá a dar clase en ese centro el año que viene, después de haber sido pillada proporcionando a sus alumnos unos conocimientos muy superiores a los que por su edad la ley les asigna.

Imagínense, los niños de su nivel tienen que saber sumar, pero los de ella ya hacen ecuaciones de segundo grado.

_Lo siento. Debe abandonar la enseñanza. Nos está dejando en ridículo a nosotros, a los que hicieron la ley de máximos y a España entera. Necesitamos alumnos más burros.

En la noticia se intuye que la dirección del centro se mosquea con la docente, da la alarma a la Inspección, ésta acude al centro y en su informe confirma las sospechas: Los alumnos de la seño X saben a Dios.

¿Qué dicen los nenes y los padres de los nenes a todo esto? Pues parece ser que están como usted; es decir, no entienden nada. Los nenes quieren saber más y los papás quieren que sus nenes sigan avanzando, pues admiten la ley de mínimos, pero no la de máximos.

En una época plagada de prejuicios, compartimentos, regulaciones, baremos, percentiles y papeles de fumar para cogérsela, una noticia así causa un doble efecto en el espíritu. Primero desencadena un subidón optimista: Mira tú qué maja la profesora. Pero a continuación te arroja por la sima de la depresión: Mira tú qué sociedad más imbécil hemos construido.

El caso deja abierta una puerta a la esperanza, pues algunos padres creen que el ataque a la profesora obedece a motivos personales.

Pero no se fíen. Es un espejismo, porque de confirmarse, admitiríamos que además de estúpido, el sistema ampara los caprichos.

Prescindibles

Martes, 1 de Mayo, 2012


_Me va a tomar uno de estos cada tres horas.

En la galería política de personajes manifiestamente prescindibles deambula desde hace tiempo la que dice ser y llamarse Elena Valenciano, a la sazón vicesecretaria general del PSOE.

En razón del cargo mencionado se le supone alta responsabilidad sobre lo que en España acontezca, ya esté su partido en el gobierno, ya en la oposición; pero si repasamos sus comparecencias, discursos, proclamas o llamadas a la asonada, comprobaremos sin dificultad que el aporte de Valenciano al mundo de las ideas, a la mejora de las condiciones de los españoles, al afianciamiento de la democracia, o al simple debate entre agrupaciones de distinto signo, es sencillamente nulo, por no decir contraproducente.

Ella no ha sido llamada por ese camino y se mueve con mucha mayor soltura en el de las barricadas, como los ultra sur, que a falta de mejores argumentos siempre están dispuestos a armarla.

De estos personajes confusos, difusos y rayanos en la delincuencia siempre cabe esperar que a las primeras de cambio atraviesen la línea roja, no para quedarse allí, que estaría feo, sino para regresar encantados a base, cual aviador tras una razzia sin más bombas que soltar.

Por supuesto las sociedades se van desprendiendo de este tipo de personajes a la misma velocidad que de los analfabetos, es decir, mediante sucesivos bombardeos de libros, pero lo cierto es que ellos se aferran a determinados ambientes e incluso encuentran a muchos que los consideran sus corifeos.

Con todo, comienza a ser alarmante que un partido que se tiene como alternativa de gobernabilidad mantenga en su cúpula a prescindibles tan notables como la mencionada Valenciano, cuyo parecido con el ejercicio político ha de deberse sin duda, a una mera coincidencia.