Rajoy quiere huelga
Domingo, 1 de Enero, 2012
Rajoy les chafó el anuncio de la huelga general. Si la hay, ya lo dijo él antes
Se diría que el presidente está encantado ante la perspectiva de que le monten una huelga general tras las reformas. Es la segunda vez que le oímos hablar de la huelga que viene sin que se lo pregunten, por lo que cabe pensar en dos posibilidades.
Primera, está encantado porque solo una huelga general puede certificar que ha hincado el bisturí con acierto en la llaga sindical. Solo una huelga será síntoma de que la herida supura satisfactoriamente para beneficio del enfermo y en detrimento de un establishment de las centrales, tan acostumbrado al dolce far niente, como ineficaz para el colectivo de trabajadores.
En este primer caso, la reforma habría cercenado las vías de financiación más suculentas y significaría una reacción de rabia ante la pérdida de privilegios, porque de contrario, pensará Rajoy, si las grandes centrales no se mueven, menuda birria de reforma me ha salido.
Pudiera ser también, en segunda instancia, que la alegría se deba al hecho de ser la primera vez; vamos, como si se tratase de un estreno. Así como el jovenzuelo anuncia a sus amigos:
_Mis padres me van a hacer una habitación individual.
Así el presidente les dice a sus colegas de Europa:
_Mis sindicatos me va a hacer una huelga general.
Y todos tan contentos porque para el presidente es la primera vez y estas cosas imprimen carácter.
De las nueves huelgas generales celebradas en España desde el advenimiento de la democracia, una ha sido contra la involución del 23 F, otra contra la guerra de Irak y las siete restantes, contra diversas medidas gubernamentales sobre pensiones, contratación, despido o subsidio del desempleo. Suárez aguantó una contra el alto índice de desempleo, un 5%. ¡Quién la pillara!
¿Habrá la décima? Rajoy no alberga dudas.


