Casarse en Nueva York
Sábado, 21 de Enero, 2012Falta por llegar ese astuto político que siendo gobierno, lance al ruedo de la prensa la idea contraria del plan que pretende acometer. De esa forma se encontrará con una oposición furibunda que lo criticará y que le sugerirá llevar a cabo justamente lo opuesto, es decir, aquello que realmente constituye su plan.
Es muy sencillo y no se entiende que no sea moneda común desde hace siglos. Por ejemplo, Cristóbal Montoro debería haber dicho que bajo ningún concepto se van a exigir responsabilidades penales a los gestores públicos que excedan el gasto por encima de los presupuestos. Que no, que no y que no.
De esa forma comprobaría que Rubalcaba, López, Herrera, el de ICV, y todos los que se han opuesto, se habrían levantado como un solo hombre diciendo: ¿Cómo que no se van a pedir responsabilidades? Ante lo cual a Montoro solo le restaba añadir:
_Bueno, pues hágase. Ya que os ponéis tan pesados…
En realidad no es cierto que la estratagema esté inédita. En el Manual del perfecto político, publicado hace años, recogimos algunos ejemplos; como cuando Miguel, el segundo hijo de Primo de Rivera, fue exiliado por su padre a Nueva York para alejarlo de faldas indeseadas. Queriendo aquél volver a España, escribe al general diciendo que está encantado en la ciudad de los rascacielos y que se ha enamorado de una mujer negra con la que proyecta casorio. El dictador no tarda ni 24 horas en enviarle un pasaje de regreso.
Bueno, pues Montoro igual. En lo de las responsabilidades penales y en lo que se le ocurra. Cuando estaban en la oposición ellos mismos caían en esos vicios de negarle la mayor al Gobierno.
No es por comparar, pero a los cerdos y a otros animales de granja hay que tirarles del rabo para que entren en las cochiqueras.











