Menuda novedad
Martes, 20 de Septiembre, 2011
Vé tú, que lo estás deseando
Cuentan del País Vasco que perceptores de la Renta de Garantía de Ingresos, vulgo paro, después de escuchar que se les ofrece la posibilidad de un trabajo, declinan la invitación con amabilidad. De ese modo manifiestan su preferencia por no dar palo al agua y seguir recibiendo el maná arropados entre sábanas.
Es de esperar que quienes lo cuentan, sean del País Vasco o de Bailén, no crean que están revelando una exclusiva informativa, pues todo quisque, menos algún despistado, sabe que esta situación se viene repitiendo desde que existe el paro, y en especial, desde que existen ayudas para las personas que lo padecen.
Hablamos del paro y nada debería enturbiar la tragedia de quien sufre sus consecuencias, pero estamos en España y aquí, entre las siete maravillas del universo, no se encuentran los jardines colgantes de Babilonia, sino los fraudes endilgantes del Patrimonio; o sea, chupar del bote hasta que no quede ni gota, como ocurría con aquellos tubos de leche condensada que se exprimían sin mayores miramientos hacia el que viniese detrás, temerosos de que quien fuese haría lo propio con nosotros.
Pues es tal cual. Hay perceptores del paro que si oyen hablar de un puesto de trabajo, huyen de él como de la peste. Algún día acabará, pero mientras dure la bicoca, nada ni nadie será capaz de interponerse entre mi super ego y mi dolce far niente, sin que por ello sea necesario derramar ni una lágrima por quienes hacen posible ese dinero, ni por los que no lo cobran, por llevárnoslo los gorrones.
_Los puestos de trabajo escasean, ¿Quién soy yo para hacerme con uno, si hay miles de personas que suspiran por él?
Cuando se pedían voluntarios en la mili, nadie quería privar de la gloria a los demás.











