Un gremio sin crisis
Viernes, 8 de Abril, 2011
Los eurodiputados han rechazado rebajarse un céntimo de sus emolumentos. De acuerdo con los votos emitidos, ni lo consideraron efectivo contra la crisis, ni les pareció oportuno dar ejemplo con su mínimo sacrificio, ni mucho menos se les pasó por la cabeza solidarizarse simbólicamente con los que peor suben esta Cuesta de Siglo inacabable.
Al revés. Aprobaron un aumento presupuestario cuya necesidad no vamos a juzgar por falta de fundamentos.
Lo más llamativo es su negativa a realizar sus vuelos particulares en clase turista y reservar los viajes en primera para alguna excepción. Con demagogia o sin ella, ya hay ministros españoles que lo hacen.
Igual de ilustrativo resulta comprobar que tampoco les pareció de justicia congelarse los sueldos. Quizás, para premiarse por lo bien que marchan las cosas, algo hasta cierto punto admisible, si fuera cierto.
Es posible que los eurodiputados de los países donde se hace frente con cordura y eficacia al advenimiento de los nuevos tiempos _ también llamado crisis _, les parezca oportuno dedicarse todas estas regalías, porque en sus casas los vientos no son tan fríos como en las de los irlandeses, griegos y portugueses. En ese caso se olvidarían de que son euro-diputados, con poder decisorio sobre Europa, y por lo tanto, con responsabilidad sobre lo que pase en todo el territorio.
También es muy probable que los países citados, y algunos de los no citados, se encuentren a años luz de los que pugnan por tener el mayor bienestar. A años luz.
Pero una vez admitidos como socios, no hay alternativa. O consiguen que esto chuce, o los que van a sobrar son ellos, porque para reuniones contemplativas ya están los conventos dúplices de condumio asegurado.









