Multa viene de multiplicar
Martes, 1 de Marzo, 2011Marcando jugada, como en el voley playa
Dentro del capítulo de Perversiones cometidas contra el Lenguaje figurará en lugar destacado, al lado de la baloncesticidad, la pretensión de que a las multas les llamemos ahorro energético, normalización lingüística o salud pública, sucesivamente.
Nos multan si vamos a más de 110. También si utilizamos mal los tiempos verbales de algunos idiomas; eso sí, sólo en ciertos territorios tenidos anteriormente como patria común. A los bares y restaurantes los multan si se fuma, y en general se multa también por todo lo clásico.
Lo chocante es que ahora las multas se anuncian con redoble de tambores. Vamos a imponer el ahorro energético triplicando los ingresos gracias a una gasolina más cara, un notable aumento de las posibilidades de multa y un mayor número de pernoctaciones fuera del hogar. Eso siempre viene bien a la hostelería, que hasta ahora sólo veía pasar los coches a gran velocidad.
Bien, todo parece indicar que el ahorro energético nos va a salir carísimo, y tratándose de ahorrar, no hay quién lo entienda.
Lo de multar a quienes no vivan de acuerdo con lo que estos señores entienden por corrección política en lengua, religión, internet, toros, humillaciones, chiringuitos o lo que sea, sólo fue el principio. Preparan una multa que va a ser la bomba. Te paran en la calle, te meten en una furgoneta, te enchufan los cables del polígrafo, y como estés pensando en Dios, o en comerte unas sardinas asadas al borde del mar, multa que te crió. Por tener pensamientos contrarios a la salud pública y a la ley de la Santísima Laicidad.
Lo del tabaco es genial. Al fumador le cobran las multas en forma de impuestos, y a los locales, bajo las dos especies, en impuestos y multas.
Esto de crear empleo está chupado. Jamás hubo en España tanto recaudador.


