Actuar por la tarde
Martes, 8 de Febrero, 2011A Rubén Múgica no se le apolillan las convicciones
Ante los melifluos, los dubitativos y los pistoleros, este sábado se reunieron en Madrid otro tipo de ciudadanos menos habituales en los medios de comunicación para repasar juntos ciertas ideas básicas sobre violencia y su uso en política.
Podría parecer que estos ejercicios de memoria son innecesarios en una sociedad libre y democrática, pero si se convocan es porque, pasado cierto tiempo, los lemas y los lexemas como paz o amnistía, usados de forma torticera, calan en el cacumen de la gente, lo horadan y apolillan hasta convertir en irreconocible lo que meses atrás era una firme decisión de no mantener ni el más mínimo trato con quienes reservan en la recámara de su argumentario el tiro, la extorsión o el bombazo.
Salió a la calle y platicó con firmes convicciones Rubén, el hijo del líder socialista asesinado, Fernando Múgica. Dijo lo que ya lo estaba, pero que algunos gustan olvidar para que por delante se les abran las puertas definitivas del Nobel, o de ese título tan ansiado como es el de Pacificador, aunque su poder emerja de las cenizas de unos trenes y de unos gritos lanzados con estricnina un día de reflexión.
Dice Rubén que si Rufi Etxeberría registra su partido por la mañana, lo que debe hacer el Estado es perseguirlo por la tarde, como ocurriría dentro de cualquier organización celosa de sus normas, orgullosa de sus logros y vigilante contra todo aquel que pretenda aprovecharse de ellos, no sólo en su beneficio, sino en contra de quienes se han puesto de acuerdo para vivir ordenada y juiciosamente.
¿Qué le hace sospechar a Rubén de que el Estado no va a ser tan ágil como él reclama, como para sugerir un delito por omisión antes de que ocurra?
Quizás sea que se viene fijando con atención en lo que se hace desde que fue víctima de ETA, y no le gusta.









