La bilocación
Lunes, 20 de Diciembre, 2010¡Fu, fu! ¡Por los poderes de Raticulín… a Afganistán bilocado!
Las tropas españolas en el exterior pasaron unas horas con el ministro del Interior. Éste era el reto más difícil que le quedaba por afrontar a Rubalcaba, pues si conseguía imitar la bilocación de los santos, haciéndose imprescindible tanto en los conflictos internos de los españoles como en los externos, sería la prueba definitiva de que donde esté este hombre, sobra el resto del ejecutivo.
Interior, porque lo es él; Exteriores, porque se ha ido a las quimbambas; Defensa, porque antes iba Chacón; Igualdad, porque da lo mismo…
A su capacidad para estar dentro o fuera, une la de sustituir con ventaja al presidente del Gobierno, como viene haciendo en las últimas comparecencias. Asimismo, las características fitoreguladoras de la liebre le permiten anunciar la adopción de un estado de alarma como la solución mágica para un follón en el que previamente estaban implicados Fomento y Defensa.
De sus habilidades parlamentarias no es necesario extenderse demasiado, cuando los colegas de la Carrera de San Jerónimo acaban de concederle, una vez más, el título de Mejor Orador. Y por si ello fuera poco, en su zurrón de experiencias cuenta con sendas estancias al frente de los ministerios de Presidencia y de Educación y Ciencia. En Sanidad no ha estado, pero siendo licenciado en Químicas, no le costará trabajo familiarizarse con la nomenclatura de los principios activos, tanto o más rápido que Pajín.
Si a todo ello añadimos los éxitos atléticos que lo habilitan, bien para estar al frente de Deportes, como lo está hoy ZP, bien para ser la liebre en todas las carreras; concluiremos que nosotros somos contingentes y que sólo Alfredo Pérez Rubalcaba es necesario. A poco que se estire con alguna hora extra, podremos prescindir de unos mil altos cargos sin exagerar.











