Nueva ronda
Miércoles, 11 de Agosto, 2010Nuestras intenciones están a la vista
Por si alguien todavía no estaba al tanto y se preguntaba a qué venía todo ese amejoramiento de los presos etarras, el asesor de la banda y mediador profesional entre malandrines, Brian Currin, ha confirmado que Gobierno y ETA están negociando una vez más; o no han dejado de negociar nunca, o vaya usted a saber si se han casado por lo civil, o por lo criminal.
Cree el presidente que si al final de los 18 hoyos logra presentar una tarjeta donde figure el título de Exterminador de ETA, le bastará para renovar mandato. De tal modo que el anuncio de la negociación debe ser suficiente para ponernos los pelos de punta punky, imaginándonos lo que puede estar hoy sobre la mesa con el fin de lograr la palabrita del Niño Jesús de unos tipos que le prometen dejar las armas.
¡Ja! ¿Y se lo prometerán también en nombre de todos los que no se sientan a negociar? Y sobre todo, ¿en nombre de quién negocian ellos?
Cuando se anuncia esta suerte de conversaciones desiguales, cabe preguntarse si son los terroristas los que se revisten de políticos y acceden a presentarse por primera vez en toda su trayectoria como pacíficos ideólogos nacionalistas, o es el Gobierno el que se rebaja a tratar con vulgares delincuentes como lo haría en una acción diplomática con representantes de otras instituciones, que por muy zafias que sean, sabes dónde tienen su domicilio fiscal y si han tributado en los últimos ejercicios, cosa que ETA desde luego no ha hecho..
El primer supuesto es difícil de creer. Basta citar los nombres de Miguel Ángel Blanco o Hipercor para recordar qué clase de personas están al otro lado de la mesa.
Más sencilla de concebir es la segunda opción. Unos representantes públicos arrastrados ante los asesinos de cientos de sus funcionarios y de ciudadanos que pasaban por allí. Todo por la paz.











