El no de las señorías
Jueves, 10 de Septiembre, 2009…y dejamos el de Hacienda, para poder recaudar
Unanimidad. La oposición cree que el presidente lo ha hecho fatal. Los más benévolos, en vez de reprochárselo directamente a él, se refieren al Gobierno, lo que en este caso no deja de ser un eufemismo. Las reacciones del público son asimismo muy coincidentes, con excepciones como la de Cándido Méndez, que está encantado de subir los impuestos, y que afecten a quienes más tienen. Estuvo brillante el dirigente sindicalista al precisar quiénes han de pagar los impuestos, porque la gente sigue pensando que estas cosas siempre las pagan los mismos, es decir, los que menos tienen. Al fisco le pasa lo que al cielo, que van los de siempre.
Pero lo realmente sustancial no son los esfuerzos impositivos que deba acometer la población, sino a quién se entregan y para qué.
Duran i Lleida, en una de las intervenciones más asombrosas de las últimas décadas, llegó a sugerir la eliminación de todos los ministerios y los altos cargos creados por ZP; una medida que se nos antoja sumamente cruel. Que el único día 9-9-9 del milenio te digan eso a la cara, tiene que doler. Claro que a estas alturas, el receptor está curado de espantos y se mantiene en sus trece.
Las palabras que no se pronuncian, no existen, y si antes hubo que tapar crisis, guerra o porcina, ahora corresponde no hablar de impuestos; simplemente subirlos.
_¿Qué vamos a subir, presidente?
_Las tasas de interfluctuación y halterofilidad. Un esfuercín de nada. Una tontuna.
Y que no le hablen de suprimir ministerios, porque aquí no se trata de ahorrar, sino de seguir gastando, el verbo que mejor conjugan todos los niños.
Hubo unanimidad en el hemiciclo. Esto es de pena mora. Y encima van a hacer anuncios con gente que ya tuvo la gripe. Para que no nos acojonemos del todo.










