Garoña Hilton
Lunes, 6 de Julio, 2009
Ha tenido que ser muy bien recibida en el Valle de Tobalina la noticia de que el Gobierno creará un parador de turismo para absorber el paro que provoque el cierre de la central nuclear de Garoña, aunque se levante un poco más allá, en Miranda de Ebro.
Los ingenieros de la planta no entrarán en ese trueque, porque se les da fatal preparar gin-tonics, pero lo que son los otros puestos menos especializados, los Hommer Simpson de Garoña, van a entrar directamente en el cuerpo de camareros nacionales, lo cual convertirá a este parador en uno de los mejor servidos de toda la red, ya que si restamos 60 ingenieros a los 800 trabajadores que forman la nómina completa de la central, nos quedan 740. Una cantidad suficiente para que cada huésped del parador pueda estar atendido por dos o tres sumillers, doncellas y rascadores de espaldas.
Anda el Gobierno dándole vueltas a la posibilidad de que sean las empresas eléctricas las que acometan los costes del desmantelamiento de Garoña, pero puestos a pensar las cosas con cierto sentido, nada parece contradecir un plan global que haga posible el cierre de la central con la apertura del parador; esto es, que las instalaciones actuales pasen a ser las habitaciones. En la zona del reactor se instalarían las suites y en el circuito de refrigeración, las neveras.
Todo es cuestión de estudiarlo un poco. La gente con pasta paga cantidades astronómicas por hacer cosas raras. Quién nos dice que no se pirran en todo el mundo por pasar una noche dentro de las turbinas nucleares. Mira, el no ya lo tienes.
Teniendo en cuenta que los paradores siempre se instalaron preferentemente en edificios cuyo uso inicial habían quedado obsoleto _ castillos, torres, fortalezas _, a nadie le extrañará el día de mañana alojarse en el Parador Nuclear de Garoña.




