Archivo de Julio, 2009

Garoña Hilton

Lunes, 6 de Julio, 2009

homer-en-la-nuclearHa tenido que ser muy bien recibida en el Valle de Tobalina la noticia de que el Gobierno creará un parador de turismo para absorber el paro que provoque el cierre de la central nuclear de Garoña, aunque se levante un poco más allá, en Miranda de Ebro.
Los ingenieros de la planta no entrarán en ese trueque, porque se les da fatal preparar gin-tonics, pero lo que son los otros puestos menos especializados, los Hommer Simpson de Garoña, van a entrar directamente en el cuerpo de camareros nacionales, lo cual convertirá a este parador en uno de los mejor servidos de toda la red, ya que si restamos 60 ingenieros a los 800 trabajadores que forman la nómina completa de la central, nos quedan 740. Una cantidad suficiente para que cada huésped del parador pueda estar atendido por dos o tres sumillers, doncellas y rascadores de espaldas.
Anda el Gobierno dándole vueltas a la posibilidad de que sean las empresas eléctricas las que acometan los costes del desmantelamiento de Garoña, pero puestos a pensar las cosas con cierto sentido, nada parece contradecir un plan global que haga posible el cierre de la central con la apertura del parador; esto es, que las instalaciones actuales pasen a ser las habitaciones. En la zona del reactor se instalarían las suites y en el circuito de refrigeración, las neveras.
Todo es cuestión de estudiarlo un poco. La gente con pasta paga cantidades astronómicas por hacer cosas raras. Quién nos dice que no se pirran en todo el mundo por pasar una noche dentro de las turbinas nucleares. Mira, el no ya lo tienes.
Teniendo en cuenta que los paradores siempre se instalaron preferentemente en edificios cuyo uso inicial habían quedado obsoleto _ castillos, torres, fortalezas _, a nadie le extrañará el día de mañana alojarse en el Parador Nuclear de Garoña.

Soraya y Kennedy

Sábado, 4 de Julio, 2009

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El 26 de junio de 1963, J.F.Kennedy estableció que las diferencias entre el mundo de los hombres libres y el de los oprimidos pasaban por el muro de Berlín. Para demostrarlo pronunció una sencilla frase que quedó grabada como resumen de todo su discurso: “Ich bin ein Berliner”, “Yo soy berlinés”.
Medio siglo más tarde, cuando ya creíamos que el cupo de las grandes frases para la historia lo había cerrado Aznar con aquellas otras tres palabras demoledoras: “¡Váyase, señor González!”, aparece la cantante Soraya Arnelas y se hace un hueco en el libro de citas de Noel Clarasó con una declaración que imprime carácter.
Estaba la señorita Arnelas pregonando el 28 de junio la fiesta del Orgullo Gay en Chueca y siendo ocasión propicia para pedir perdón a los muchos congregados allí por no haber leído la obra completa de Walt Whitman, por el mal resultado obtenido en Eurovisión, o por no haber dedicado su vida a construir canales de riego en el África profunda, mudolo en otra dirección, sabedora de lo mucho que iba a gustar a la concurrencia. De modo que va ella y dice toda ufana: “Me gustaría pedir perdón por ser heterosexual, porque hoy me siento más gay que nunca”.
Las campanas de la iglesia de San Antonio de los alemanes no repicaron en ese instante porque se trataba de una fiesta laica, pero no por ello ha dejado Soraya de acumular méritos desde entonces para ocupar la peana de la solidaridad sexual, todavía sin titular. Kennedy sería incapaz de decirlo. Con lo que le gustaba a él conocer otros sexos distintos al suyo, seguro que en Chueca se habría disculpado de otra manera: “Perdón, pero yo lo que soy es berlinés”.
Soraya no. Ella es consciente de que los heteros no tenemos futuro, ni siquiera como sementales, y se va preparando. Tan gay se encontraba que no queremos saber cómo acabó la noche.

La internacional paleta

Jueves, 2 de Julio, 2009

e_090701_114007952El nacionalismo catalán y Cataluña con él corre desesperado hacia su integración en la internacional paleta. Es cierto que aun no se ha creado, ni se creará, pero precisamente ésa es una de sus esenciales características, volcar todos los esfuerzos hacia lugares que no existen: Euskal Herría, los Païssos Cataláns, la Padania…
Todos se creen más listos que el hambre y no están dispuestos a compartir mesa con esos desarrapados de tez cetrina y olor a ajo que curiosamente siempre viven al sur de lo que consideran sus aldeas ancestrales, cargadas de belleza y sabor a embutidos, no como las otras.
Ellos son la flor y la nata de la intelectualidá, o sea, unos patanes paletos, con complejo de superioridad y prejuicios de señoritos que los impelen a incumplir las leyes constantemente.
Sus cortas miras _ el ombligo y alrededores _, les han permitido descubrir instrumentos diferenciadores de gran utilidad. El primero, hace falta ser paleto, el idioma. _Gracias a él se puede conseguir que sólo nos entendamos entre nosotros. El invento de siglo
_Ja, ja, ja. Es cierto. Lo que para vosotros es merluza, para nosotros es lluç. ¡Qué distintos somos!
Con tan notable bagaje y con unos socios amontillados que tanto valen para restablecer el orden constitucional, como para cargárselo con nocturnidad y alevosía, acaban de descubrir la lengua vehicular única, que ha de ser algo así como la piedra filosofal de la internacional paleta: una lengua, un territorio, una sardana. La Constitución, a hacer gárgaras y las posibilidades de crecer, modernizarse y competir, otra vez por los suelos.
Ahora vendrán diciendo que no se rompe nada y que tras el paso de ZP por el poder _ es de esperar que alguna vez pase _, el Estado español se ha fortalecido tanto o más que cuando llega Florentino al Real Madrid.

A envainársela

Miércoles, 1 de Julio, 2009

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Todos debemos estar muy satisfechos por el contenido de la sentencia de Estrasburgo, porque a Otegi se le atragante antes de reconocer que es una mala noticia, porque el PNV espere a leer los considerando antes de pronunciarse, porque Rubalcaba deduce que a partir de ahora ya no habrá partidos pro-violencia en las instituciones, porque la Ley de Partidos sale muy bien parada, porque Gabilondo reconoce haberse equivocado al defender el diálogo con ETA y por muchas cosas más que aluden al sentido común, a la democracia y a las libertades; a las verdaderas, no las que dice haber perdido Otegi.
La pega a toda esta alegría incontenible que nos proporciona Estrasburgo es saber que hasta hace muy poquito tiempo, no sólo Iñaki Gabilondo como gurú máximo de la comunicación, sino todo el Gobierno, un alto porcentaje de los partidos políticos y la mitad de los medios escritos y audiovisuales de este país defendían tesis contrarias a las que inspiran la sentencia de Estrasburgo, diciendo, por ejemplo, que no ya Batasuna, sino la propia ETA, eran interlocutores válidos con los que negociar el futuro del País Vasco, de Navarra y de sabe Dios cuántas tierras más.
El contento que embarga al ministro del Interior se habría transformado en amarga tristeza si la sentencia se produce en aquellos meses en los que, o se estaba por el diálogo con la canalla asesina, o se era una rata fascista solo preocupada de las soluciones policiales.
Gabilondo se ha tragado sus palabras una a una para poder seguir informando sin que se le caigan los palos del sombrajo, lo cual le honra, aunque mejor sería no tener que rectificar en asunto tan manifiesto.
Otros, de mayor rango y autoridad, también deberían rectificar, aplicarse un cilicio en la lengua y zaherirse con un suplicio hasta quedar exhaustos.