Los Channing en Moncloa
Viernes, 24 de Julio, 2009
El diálogo social pasa por un estado de fluidez similar al de las conversaciones que mantienen Pipi Estrada y Jimmy Giménez-Arnau, es decir, manifiestamente mejorable. No han llegado a las manos, pero su última reunión, la de la cena del miércoles, se pareció mucho a las de Falcon Crest, cuando dialogaban a tres bandas Angela Channing, que era el Gobierno, Melissa Agretti, que era la empresaria, y Chu Li, que era el currante.
Hasta el presidente del Gobierno, que tiene talante para parar un tren de mercancías, tuvo que ponerse farruco y recordarle al presidente de la CEOE, los papeles de cada uno, empezando por el suyo propio: “Gerardo, yo soy el presidente del Gobierno; que no se te olvide”.
Y a pesar de en España es muy difícil que a ningún ciudadano se le olvide semejante detalle _ a diferencia de Suiza, o incluso Honduras, donde nadie sabe a ciencia cierta quién es el presidente _, la cosa prometía, porque diálogo, lo que se dice diálogo, había.
En realidad, con la que está cayendo hay que ser muy ingenuo para pensar que las partes iban a coincidir en tiempo y hora. Aunque la verdad es que para eso existe el diálogo social, para que Administración, trabajadores y empresarios lleguen a acuerdos en todo momento, haya crisis o luzca el sol.
Hoy está nublado, y además, de los ojos de Celestino Corbacho _ un nombre que suena igual que Marcelino Camacho _, salen chispas encendidas como de la fragua de Vulcano.
Él, como su jefe superior, está que trina contra Gerardo. Agosto encima y el diálogo hecho unos zorros. A ver quién es el guapo que se va de Madrid más allá de un fin de semana. Y eso que ZP había prometido vacaciones para todos los españoles.
Pues va a ser que no. En agosto, a dialogar, que está la cosa que arde.










