Robos sin alarma
Lunes, 20 de Abril, 2009Algunos periodistas, totalmente desconsiderados con la tranquilidad ciudadana, describen a estas horas una oleada de robos que concentra sus efectos en los barrios madrileños de Móstoles, Arganzuela, La Latina y Chamartín. En provincias también se redactan noticias similares.
Coinciden sus autores con el discurso metemiedo del gobernador del Banco de España, llamado Mafo desde tiempos inmemoriales. Unos y otro están alterando de forma muy alarmante los nervios del personal, que ya no sabe si le van a birlar la pensión el día mañana, tal como advierte el gobernador; o la cartera, mañana por la mañana, al escribir de los periodistas.
No se alarmen, pero hay oleada. También Tegucigalpa, Caracas y otras muchas ciudades viven inmersas en una continua oleada desde hace muchos años y ahí están.
El subdelegado del Gobierno en Pontevedra, Delfín Fernández, dio cuenta hace unos días del aumento de delitos contra la propiedad en los territorios de su competencia. Lamentó el incremento profundamente y lo explicó a la prensa: “Esto no es el Paraíso Terrenal”, por si a alguien le cabía la más mínima duda.
Más de uno pensará que no hace falta llegar a los niveles de delincuencia del Jardín del Edén, pero al menos convendría alejarse lo máximo posible de los del Infierno.
Recuerdo ahora que en los primeros años de González se difundió por España este pareado: “Los enemigos del pueblo son tres: Guerra, Morán y Boyer”. Cuando llega a oídos del expropiador de Rumasa, el ministro trata de zafarse: “A mí me han puesto para que rime”. Es decir, que según don Miguel, los peligrosos eran los otros dos.
Ahora está claro que los enemigos son Mafo, los periodistas, y un poquito don Delfín.











