País de acogida
Jueves, 1 de Enero, 2009Buena la hizo Espe refiriéndose al alto porcentaje de parejas extranjeras que protagonizan casos de violencia con resultado de muerte. De xenófoba para arriba la ponen en uno de esos medios nacidos para ser botafumeiros del poder; como en los mejores tiempos de la prensa política, aunque antes tenían la precaución de avisar para que nadie se llevase a engaño: “La Corona. Diario monárquico”.
Ya me dirán qué brizna de xenofobia puede existir al reconocer que en el 45 por ciento de esos casos intervienen inmigrantes.
Es un dato que arroja interesantes deducciones. Por ejemplo, que hemos sido muy generosos a la hora de admitirlos, pero también muy desordenados. De cómo superar la xenofobia no hacen falta lecciones, pero a lo mejor conviene que nos den algunas de Administración Pública.
Por si fuera poco, la reflexión que la presidenta Aguirre deduce de todo ello es que se trata de un colectivo que merece una atención especial. Por supuesto que la merece. Una de dos, o los echamos como a los judíos y a los jesuitas; o de lo contrario, debemos instruirlos en lengua, leyes, costumbres, geografía, moñas y creencias propias del lugar al que han llegado. Después ya hablaremos del trabajo.
Eso lleva su tiempo y sus caudales. Tiempo tenemos todo el del mundo y los caudales se ven volar en asuntos públicos a una velocidad, abundancia y cuantía tan sobresalientes y con unos fines tan birriosos, que bastaría implantar el sentido común en regalías, despilfarros y demás chopes, para dar carrera universitaria gratis a todos los españoles, a los residentes, a los transeúntes, a los mediopensionistas y a la tribu de los tupi, si tienen a bien acercarse por la península.
Lo que saldríamos ganando no está en los escritos. ¿Se dedica a esto el Ministerio de Igualdad? ¿No? Pues, a rañala.

