Laico Oficio de rapiña
Martes, 9 de Diciembre, 2008La SGAE graba bodas ilegalmente para caer como un buitre sobre las salas donde se festejan y así freírlas a impuestos legales. Es un método estupendo, más viejo que la pana. Te ajustas a la ley donde te conviene, y te la saltas donde te perjudica.
Uno, en su inocencia, creía que una vez establecido el canon digital sobre la venta de Cds, grabadoras y demás soportes, la gaita de la SGAE estaba sobradamente pagada, pues el impuesto que pagan injustamente todos aquellos que no van a dedicarlos a nada que contraríe los derechos de autor de los socios de la SGAE, compensaría el deterioro causado a sus intereses por aquéllos que sí reproduzcan la música protegida en tales ingenios mecánicos.
Pero ya se ve que no. Además de pagar el canon, también tienes que apoquinar la multa. Es algo así como si además de cobrarte el impuesto de circulación, cada vez que sacas el coche del garaje, alguien te vigila con un radar ilegal para multarte por circular.
No, ya sabemos que no es exactamente lo mismo, pero se parece.
La maquinaria impositiva de la SGAE debe someterse a las mismas limitaciones legales que cualquier otra actividad, si quiere conservar la dignidad del nombre; pues de lo contrario, corre el peligro de ser conocida por otras siglas; como por ejemplo, Sindicato de Ganancias Arrebatadas bajo Extorsión, u otras aún peores.
Mírense la tensión, analicen sus niveles de constitucionalismo y repasen cada noche alguno de los textos que con tanta pasión afirman defender. Seguro que en más de uno encontrarán los versos dedicados a la humildad que les hará ver la sinrazón de su rapiña. Por ejemplo, en unos de Víctor Manuel que dicen:
_Siempre se comete algún error fatal
y lo peor de todo es que no sabes cuál.

