La escuela del paraíso
Lunes, 10 de Noviembre, 2008Está por ver que enseñantes, padres y alumnos compartan la opinión de la ministra del ramo cuando afirma que “tenemos el mejor sistema educativo de la historia de España”. No tanto porque duden de que realmente sea el mejor desde muchos puntos de vista cuantitativos; sino porque en su caso, haberlo logrado tiene el mérito de llegar la última.
Magdalena Álvarez puede decir con la boca bien abierta que “jamás contó España con una red viaria mejor”, porque si alguien se hace cargo de Fomento, y cuando sale, hay menos y peores carreteras, emplumarlo y correrlo a gorrazos es poco castigo.
Pero para que la frase de Mercedes Cabrera alcance su auténtico significado es necesario que el ciudadano lo perciba, y presuma de la enseñanza en su país cada vez que salga al extranjero:
_En España estamos rozando niveles exquisitos en educación. La tabla del 5 ya no se le resiste a nadie y la gran mayoría no pega a sus padres en casa.
_¡Jopé! _ exclamará el foráneo gracias a las excelentes clases de español que habrá recibido durante su bachillerato.
Reconocerá la señora Cabrera que eso no sucede, y que por el contrario, muchas veces se nos suben los colores a la cara cuando se conocen los informes comparativos, y no sólo al analizar los conocimientos de los alumnos. Por ejemplo, dentro de las 150 mejores universidades del mundo, cualquier estimación objetiva no incluye a ninguna española, siendo la Autónoma de Madrid la primera en aparecer, alrededor del puesto 175. Posiblemente se haya subido en la lista y hace años estuviésemos todavía más atrás, pero vamos, que la cosa no es para echar cohetes. Eso sólo lo pudieron decir sin apartarse de la verdad Adán y Eva:
_¡Nunca estuvo la escuela como ahora! ¿Verdad, cariño?

