ERC se desploma
Sábado, 11 de Octubre, 2008Intriga saber qué pata le está fallando más a ERC para que en la última encuesta sobre intención de voto le auguren un descenso del 50 por ciento. De 21 escaños, a 12.
¿Será la E de izquierda, la R de republicana o la C de Cataluña? ¿Serán dos de ellas o las tres juntas? Seguro que el lector tiene sus teorías, pero salvo que sea residente en Cataluña, no ha participado en esa encuesta tan demoledora que ya le ha hecho pensar al PSC qué otro socio puede pillar para montar el próximo tripartito.
Una teoría cercana a la realidad comenzaría estableciendo que ERC logró un subidón por encima de sus expectativas más optimistas en las elecciones previas al primer tripartito. Quizás por desconocimiento de los líderes, quizás porque la unión de las tres siglas alimentaba muchas esperanzas, los catalanes se volcaron con un partido que hasta ese momento vagaba por el limbo testimonial. Entonces tocaron poder, pisaron moqueta, vistieron ternos de marca, se ahorcaron a corbatas de seda, se encasquetaron coronas de espinas y se hicieron asiduos a lujosos restaurantes. Su mejoría fue notoria y sustancial, pero los catalanes comprobaron que a la misma velocidad decrecía el prestigio de un nombre y de unas ciudades que estaban en la cúspide del desarrollo y la modernidad.
De ERC salían propuestas peregrinas, embajadores en Francia que eran hermanos de algún dirigente, desplantes, insultos, arrogancias y paletadas, pero nada que contribuyera realmente a consolidar la izquierda, ni el republicanismo, ni Cataluña.
Detrás de aquel ascenso a los despachos han seguido progresivas y acentuadas pérdidas de confianza hasta el negro panorama que ahora se les dibuja.
Lo sensato es pensar que se lo han ganado a pulso.

