Lula se columpia
Lunes, 11 de Agosto, 2008En la carrera por las Olimpiadas de 2012, el presidente brasileño cometió una torpeza de político novato e imprudente, por no achacarle también una pizca de mala baba y varias cucharadas de cinismo. Dice Lula que su Río del alma está libre de terrorismo y que su máximo rival, Madrid, no.
Gallardón no ha entrado al trapo porque si las comparaciones suelen ser odiosas, en esta ocasión también son crueles, en clara desventaja para quien se ha lanzado sin paracaídas a un terraplén de descalificaciones que podría ser interminable.
A todos nos caen muy simpáticos los brasileños y nos gusta su país, su música y su fútbol, pero no por ello olvidamos que la violencia en Brasil dobla la media mundial y que la criminalidad en Río triplica a la de Bogotá, razones que deberían aconsejar a Lula estar muy callado en ese terreno.
La búsqueda de la democracia impoluta para ser sede de los Juegos ha sido una constante imposible con sonados boicots que afectaron a Moscú, Atlanta, Los Ángeles, Berlín, Londres y Pekín, por supuesto.
En la de Melbourne de 1956 se había dado una curiosa paradoja, pues siendo reciente la invasión de Hungría por parte de la URSS, seis países _ España, Holanda, Corea del Sur, Suiza, Irak y Egipto _, decidieron no acudir, aunque sí lo hicieron la URSS y la propia Hungría. El equipo soviético fue el primero en el medallero y el húngaro, el cuarto. Fue en ese momento cuando Avery Brundage, presidente del COI, dijo que las olimpiadas eran competiciones entre individuos, no entre naciones, un lema que Gallardón ha rescatado para la candidatura madrileña, aunque no es fácil de sostener, pues toda la parafernalia olímpica, desde el desfile inicial hasta el medallero es una constante exhibición de las naciones y no hay ni un solo deportista que participe sin estar arropado bajo una bandera.

