Una Heineken, por favor
Sábado, 7 de Junio, 2008La principal cervecera española es holandesa. Se llama Heineken y en su grupo figuran, entre otras, las marcas Cruzcampo, Buckler y El Águila. La empresa se ha hecho eco del llamamiento de Hazte Oír en contra del programa de la Sexta, Salvados por la Iglesia, y dando un paso al frente, como hacen los voluntarios de la misiones arriesgadas, ha decidido retirar su publicidad para que Buenafuente y su insufrible Follonero les tomen el pelo a los cristianos y se burlen a gusto de sus creencias, pero sin su dinero.
A eso se le llama tener las ideas claras y los pies en el suelo, pues aun a sabiendas de que la medida les puede costar alguna deserción de consumidores adoctrinados en el escarnio, apostó por ser la primera marca que se desentiende de esa panda de chiquilicuatres con ínfulas de revolucionarios que se ríen de cuanto ignoran.
Ánimo y a aguantar el tirón, porque otros muchos se harán forofos de la botella verde.
Algo de todo esto tenía que saber un hombre que permaneció secuestrado durante años por las milicias de Beirut y que dijo al ser liberado: Me vendría bien una Heineken.
Parece ser que la cerveza elaborada desde 1864 por Gerald Adriaan Heineken, y sus sucesores, claro, se lleva bien con la libertad; porque por muchas vueltas que le dé a la cabeza el Follonero y por muy gracioso que se tenga su amigo Andreu, el ideario inspirador de Salvados por la Iglesia no responde a ninguna bandera de inspiración democrática, sino a los turbios intereses de los nuevos totalitarios que han decidido arrasar con la institución más veterana de Occidente, denostando sus valores, la tradición, el símbolo y el conocimiento, para ponerse ellos, que son más chulos que las antiguas pesetas. Pues eso, pesetas de Heineken, ni una.

