Archivo de Marzo, 2008

El 7M de Valls

Lunes, 10 de Marzo, 2008

El pasado 23 de enero, Joan Valls escribe sobre ETA y el 9M en su sección Semillas de sonrisas y dice: “El desgobierno de Rodríguez, apoyado en una justicia con poca credibilidad, intenta recuperar el prestigio perdido a lo largo de cuatro años de desprecios a las víctimas del terrorismo nacional socialista vasco. (…)
¿Le interesa al terrorismo vasco un cambio de Gobierno? La lógica dicta que no. A pesar de la escenificación en el último año de ruptura de negociaciones, la ETA encontró en este desgobierno un respiro con el que ni tan siquiera soñaba en pleno acoso del ejecutivo de Aznar. Es muy posible que nos encontremos en un paréntesis cuyo cierre se pondrá el 10M. A partir de ahí, los hombres de paz resurgirán. Pero, para ello, es imprescindible que el PP no recupere el gobierno.
¿Qué parte del guión nos espera en estas últimas seis semanas? Si a la ETA le interesa prolongar el desgobierno surgido del 11M, habría que temer su irrupción en la campaña electoral con un atentado contra políticos. No se trataría de un atentado indiscriminado al estilo de la T4, sino del asesinato de un miembro del partido socialista. Eso, siguiendo el paradigma terrorista, presentaría al PSOE como enemigo declarado de la banda y eliminaría de la retina de los votantes la idea de que Rodríguez ha estado dialogando con los asesinos (…). La ilegalización de las presuntas marcas terroristas podría tener como respuesta el asesinato de un político socialista que no goce de protección. En la lógica terrorista, equivaldría a la acción y la reacción vendría poco después en forma de apoyo electoral al PSOE. Por ello, y dado que nos encontramos a las puertas de unas Generales decisivas para los terroristas, es imprescindible que todos los políticos españoles extremen las medidas de seguridad”.

Aprobados y suspensos

Domingo, 9 de Marzo, 2008

El veredicto lo dice todo. Z ha calado, Rajoy no sube lo suficiente, IU se la ha dado, los nacionalismos de izquierda han pinchado, los de derecha y el BNG se mantienen y Rosa Díaz asoma la cabeza con fuerza, tal como era su proyecto. Pero el resto de los matices no son de baja intensidad, respecto a estas seis principales conclusiones.
Uno de esos matices es observar que en el capítulo de crecimientos, PP crece 6 escaños y el PSOE, 5, dos cifras que sumadas suponen aproximadamente la pérdida de representación nacionalista. Es de esperar que el mensaje sirva para procurar una legislatura donde esas minorías, cada vez más minoritarias, no sean quienes empuñen el mango de la sartén y nos zarandeen los huevos y las patatas en cada despertar.
Otro matiz, el escaño de Rosa Díaz, que tanto habrá disgustado a algunos de sus ex-compañeros de partido como Patxi López, es uno de los más caros de la historia de la democracia española, pues la misma cantidad de votos, o similar, sirve para que el PNV tenga, no sólo un escaño, sino seis. Algo querrán decir esos gritos que exigen un cambio en la Ley Electoral.
Otro matiz, la renuncia de Llamazares. No cabría esperar menos. Ha perdido 3 de las 5 actas. ¿Pero no hay ninguna dimisión en ERC, donde han perdido 5 de las 8?
Del ganador destacan cuatro deseos fundamentales pronunciados ante sus seguidores en Ferraz. Creemos con toda sinceridad que más del noventa y cinco por ciento de los votantes están plenamente de acuerdo con ellos. Vamos a recordarlos: Eliminar la crispación de la política española, evitar la confrontación, conseguir el mayor grado de acuerdo en asuntos de Estado y corregir los errores cometidos. Si en todo ello se alberga un mínimo propósito de la enmienda, bienvenido sea. Ahora corresponde verlos en la práctica.

La nota final

Sábado, 8 de Marzo, 2008

Puestos a decir cursiladas, nada como cuando se califica la jornada electoral como la gran fiesta de la democracia. Seguramente es un invento de los propios políticos para darse lustre, porque el ciudadano tiene un concepto de la fiesta muy diferente y bastante más dilatada. No se corresponde al día de hoy, sino al espacio que media entre una elección y otra, esos cuatro años durante los cuales se comprueba el acierto o el fracaso de la elección, pues es ahí donde los orgasmos de unos pueden convertirse en los retortijones de otros.
Este período que hoy se acaba y que hoy evaluamos, no con una fiesta, sino con la responsabilidad de un voto bien medido y calibrado, se ha distinguido de todos los anteriores con notas características que lo hacen reconocible frente a los mandatos de Suárez, Calvo Sotelo, González y Aznar, pues con todas las diferencias que estos cuatro presidentes imprimieron a sus respectivos años en la Moncloa, es más fácil encontrar rasgos comunes entre ellos, que entre Z y cualquiera de los citados. Hasta este punto no hay ningún juicio de valor a favor de unos o de otro. Simplemente se constata la existencia de dos grupos de presidentes, el grupo A y el B.
Ahora bien, para que B, que es Z, salga triunfante de las comparaciones, no cabe otra solución más que criticar el estilo y el modo de encarar la Presidencia por parte de quienes se engloban en A.
El candidato que trata de revalidar hoy por otros cuatro años su peculiar manera de entender el puesto al que aspira no ha ahorrado ámbitos y competencias en los que dejar bien patente que lo suyo es otra cosa. Y se nota, vaya si se nota.
La novedad respecto al 2004 es que ahora ya se sabe todo esto, y los votos que reciba respaldarán esa batería de novedades sobre el poder y cómo usarlo, o le sugerirán que se dedique a otra actividad.
Impacientes esperamos.

Día de trabajo

Viernes, 7 de Marzo, 2008

El día de hoy tiene un nombre muy bien puesto, Jornada de Reflexión; en especial para aquéllos que se lo toman al pie de la letra y consiguen que sea el único del año en el que dedican algo de tiempo a reflexionar. Menos da una piedra.
La reflexión, o sea, hacer que la mente trabaje por su cuenta, tiene muy mala reputación. En argot juvenil es sinónimo de comerse el coco y está mal vista porque te impide llevar a cabo locuras juveniles. En este sentido, es mucho mejor valorado el impulso y no pensárselo dos veces.
Los que piensan mucho, dicen también los adultos, son aburridos y hablan de asuntos muy raros, como la desforestación, o el sentido de la muerte en Sartre. Jamás se preocupan si Carla Bruni usaba paletó, o si la novia de Pipi enseña el popó. Son unos desarraigados.
Ya lo dicen ciertas televisiones: A esa hora en la que usted llega a casa, cansado de un jornada agotadora, se merece unos programas relajantes, que no tengan la más mínima relevancia, que no traten asuntos serios y que hagan papilla la Enciclopedia Británica. En el mal sentido, claro; porque si la metiesen a cucharadas no estaría mal empleado el esfuerzo.
Y no sólo las teles apoyan la jugada. Hasta en política florece como suprema idea el hecho de que prevalezca la juerga irreflexiva por encima de cualquier mandato. Hay que pasarlo bien y no comerse demasiado el coco, que produce shocks; el Estado tiene que proporcionar unas carreteras estupendas, la sanidad ha de ser tan exquisita que sientas ganas de ponerte enfermo; ya no se pagan impuestos, te dan cuatrocientos euros, dentista, un minipiso, educación gratis _ es un decir _, y para la próxima campaña se espera que oferten un fin de semana en Marina D´Or. Usted no se preocupe por nada y sea feliz. Menos hoy, que hay que reflexionar.

La última palabra

Han querido entrar en campaña y lo han hecho demostrando que todavía hay clases, y que para convertirse en los hombres de paz que el iluso presidente les suponía, todavía median unos cuantos años luz.
La campaña se ha interrumpido y cabe preguntarse si ése era el objetivo del atentado, si no cabe reaccionar de otro modo o si seguiremos en manos de un grupo de malnacidos por no saber decirles que con los asesinos sólo dialogan los servicios psiquiátricos de las cárceles. Ya no hace falta dramatizar en falso. El drama nos lo sirven ellos en bandeja para ser pasto de lenguas y oídos en plena jornada de reflexión. Pues ya es curioso, pero por aquí se sigue pensando igual que hace 33 años, por lo menos.
Lo peor de todo es que vamos a tener que seguir escuchando alabanzas, justificaciones y hasta envidias de otros parásitos como los asesinos, que no se atreven a empuñar las armas, pero que regocijan su taimado espíritu cada vez que la sociedad española es atacada en su estabilidad y en su decidido afán por mantener los niveles de convivencia que distinguen los pensamientos reflexivos de las locuras.
Y como quiera que nos obligan a reflexionar con el recuerdo de los tiros en la nuca, también ellos deberían recibir un mensaje mucho más nítido que el simple encaje del golpe. Una respuesta a la altura de la afrenta que los lleve al ostracismo y no a presidir el ayuntamiento de Mondragón. Claro que para eso hay que tener las ideas claras y ordenadas, no un batiburrillo de lugares comunes y una conciencia confeccionada con el mismo material que la tripa de Jorge.
El presidente no quería que se mezclase su política pro-terrorista en campaña. Ellos sí. Hoy todas las reflexiones se van a realizar en esa clave.

Últimas voluntades

Jueves, 6 de Marzo, 2008

Mal negocio haríamos si el domingo por la noche diez millones de españoles nos acostásemos con la sensación de haber perdido, sea cual sea el resultado. Ese malestar corresponde única y exclusivamente a los profesionales de la clase política. Los ciudadanos ganamos siempre las elecciones. Otra cosa es que perdamos la legislatura.
También pueden llorar todos aquéllos cuyos ingresos mensuales dependan del albur de victorias o derrotas. Si es así, el suyo ha de ser considerado igualmente un trabajo político, sujeto a esa clase de contratiempos. Confórmese en recordar que durante los años del constante baile entre liberales y conservadores _ y entre ellos mismos _, estas caídas se producían a razón de tres por bienio, con lo cual gran parte del funcionariado no podía prever si en Nochebuena iba a trinchar pavo, o a desalar bacalao.
Hoy el funcionariado ve pasar a los políticos por los despachos con maravillosa cadencia y gran tranquilidad; salvo en Andalucía, que sólo conocen a Chaves desde que nacieron. Esa misma tranquilidad, si no mayor, es la que debe presidir el ánimo de la ciudadanía. Nada de dramatizar, ni de meter presión antes, durante o después de las urnas; porque esos sobresaltos, unidos al colesterol, son insanos e insalubres.
El que gane, a trabajar. Y el que pierda, a trabajar también. No hay en juego otro cometido; aunque ya sabemos que esta última frase encontrará hoy muchos detractores. Es un pensamiento próximo a la utopía, a la que siempre hay que aspirar; y viene a cuento de las barbaridades que se escuchan al socaire de la campaña, sobre los desastres que han de sobrevivir si se vota de una u otra manera. Hijo mío, para eso precisamente están las elecciones, para que no se sepa quién las va a ganar. Lo contrario se llama dictadura.

Después de verlo

Miércoles, 5 de Marzo, 2008

A lo largo de los últimos años esta sección se ha ocupado con especial insistencia en criticar y ridiculizar hasta el límite de sus posibilidades todos aquellos intentos de deteriorar la convivencia, bien con ataques a la vida, a la libertad de las personas, a la estabilidad del Estado y a la función educativa de la enseñanza; bien con apoyos a manifestaciones culturales, opciones políticas y corrientes ideológicas que se autoproponen como medios de destrucción de personas, países y haciendas, bajo el pretexto de que ellos llevan a cabo una política de normalización y de reeducación. Vamos, que éramos anormales hasta que llegaron los listillos.
Alguien, mediado el mandato, me hizo saber su opinión sobre todo ello, diciéndome que El punto Je no era una columna política, sino una sección moral. Le di la razón, claro. A la vista está que en clave política todo se puede argumentar y todo parece factible y normal con pasmosa naturalidad. En moral, no.
Comprenderán ahora que ver o no ver los debates no sea un objetivo imprescindible para estar correctamente informado. Allí, hasta el presentador, el realizador y la regidora desempeñan un papel político. Y de gran importancia, ciertamente; pero sin demasiado interés para la ética y mucho para la estética.
Ahora bien, una vez que terminan los candidatos de hacer su exposición, el campo queda sembrado de innumerables casos dignos de ser contemplados desde el punto de vista de los comportamientos. Así, el debate nos ha servido para ponerle cara a la aberrante persecución lingüística en Cataluña.
El hombre de Rajoy se llama Manel Nevot y se niega a pagar la multa por no exhibir cartelería en catalán. Ignoramos cuánto prestigiará este caso, y otros similares, a la ciencia política; pero lo que es a la ética, la parte por la mitad.

Ya lo vi

Martes, 4 de Marzo, 2008

Entre las encuestas más favorables a Rajoy y las más favorables a Z hay la friolera de 120 puntos de diferencia. Los sesenta puntos que uno de ellos tiene a favor en algunas, figuran en su contra si se leen otras. Súmese al montante la dificultad por comprobar el rigor de su realización, y obtendremos como resultado la voluntad que pone cada medio en resaltar el triunfo de uno de los candidatos, desde antes de que comience el debate.
De esa manera, lo que se presentaba como crucial, el debate en si, pierde toda su trascendencia ante el dictamen de los porcentajes: Ganó X y punto pelota.
No siendo nuevo por completo este fenómeno _ especialmente si recordamos la época de la prensa de partido _, sí se puede decir que en esta campaña está siendo una característica mucho más acusada que en las inmediatas anteriores.
El resultado es el que casi todos los lectores quieren oír. No el que se espera de un análisis serio, sosegado y desapasionado. Los seguidores de determinada cabecera, emisora o columnista prefieren oír que su favorito ganó la contienda, aunque sólo sea como reflejo de la calificación que él establecería si se lo preguntasen. ¿Usted quién cree que fue el ganador? Fulanito. Pues mañana lo publicamos.
Imagínense que la prensa deportiva hiciese lo mismo y un seguidor del Rayo Vallecano pudiese leer todos los domingos que su equipo golea y que todo va suave limón. El gustirrinín que da no se te quita ni cuando recuerdas que es falso.
Pero, en fin; eso es lo que toca esta temporada. Alguien dijo que las campañas existían para que hablasen los políticos y nos callásemos el resto. Es una exageración, pero se entiende el matiz.
Por otra parte, las opciones políticas son más, y los puntos sólo se juegan el día de las elecciones. El resto son titulares complacientes.

No vi el debate

Lunes, 3 de Marzo, 2008

Esto de reventar mítines, zoscar a los candidatos y elevar el gamberrismo a categoría política en nombre de la izquierda, tiene un ramalazo golpista que no se lo salta un galgo. Igualico, igualico que cuando huele a derecha.
Lo primero que se te viene a las mientes al conocer una actuación de este tipo es preguntarte quién les habrá pagado, porque sin dinero de por medio es muy difícil concebir que ocho jóvenes, con estética red skin _ dicen las noticias _, se conciencien de repente en afanes independentistas y se vayan a montar la pirula a lugares que jamás han pisado y cuya dirección exacta, horario y cometidos sólo se publican en medios que no suelen ser de consumo diario en sus hábitos culturales.
Aquí tiene que haber pelas en juego, intuye el avispado. Como las hubo siempre. En cualquier caso, la diferencia radica en considerarlas una gamberrada sin paliativos, o decir que se trata de una excelsa manifestación de la libertad de opinión; en cuyo caso tendría que haber estado allí todo el pueblo, con hoces y azadones, porque motivos, haylos.
Hace muchos siglos que las mentes preclaras definen esos comportamientos con muy malas palabras, casi tacos; recomendando evitar su práctica en aras de la libertad, no en contra de la libertad.
Que algún mentecato introduzca la duda sobre la maldad intrínseca del abuso y la violencia, es como para mandarlo de nuevo a pre-preparatoria, con babero, mandilón y cuadernos de Rayas y Palotes.
Lo que se pueda ofertar después de eso, interesa muy poco. Sin buenos principios, sólo cabe esperar fatales finales.
Ahora escucharemos que es cosa del Vaticano y que, de la que viene, le van a zurrar también a la Conferencia Episcopal, por lo de los 10 mandamientos.

Biografía mejorada

Domingo, 2 de Marzo, 2008

El ministro Bernat Soria aporta el escándalo más chusco de la campaña. Le acusan de adornar su biografía con méritos que sólo existen en su imaginación. No es tan grave como lo de Luis Roldán, pero se le parece.
A falta de contrapruebas que lo refuten, un informante de Arcadi Espada asegura que la biografía oficial del ministro está trufada de mentiras y exageraciones de bulto, como que jamás fue decano de la Facultad de Medicina de Valencia; que Erwin Enher y Bert Sakmann, Nobel de Medicina (1991), a quienes cita como compañeros de investigación en Alemania, no lo conocen ni de vista; que tampoco es catedrático extraordinario de Medicina Regenerativa y algunas mentitijillas más de grueso calibre, puestas allí a ver si colaban.
Es un ejercicio habitual a la hora de engordar currículo; bien porque se tiene uno muy corto, o porque se tiene una caradura muy larga. El caso más notable es el del pintor que escribe de sí mismo: “… en esos años frecuenta el estudio de Picasso…” y se le olvida añadir: “… aunque nunca llega a entrar”.
En el pintor hasta queda gracioso; pero en el currículo de un ministro, esas vanidades le pegan como a un Cristo un par de cartucheras.
Algunos detalles de la investigación son majestuosos. En lo del falso decanato, Bernat no se conforma con otorgárselo, sino que se convierte además en el catedrático más joven de Europa a la hora de ser elegido, como Franco con el generalato. Por lo que dicen, se presenta a las elecciones, es cierto, pero las pierde.
Por esa regla de tres, Llamazares fue presidente del Gobierno en varias legislaturas. Él, presentarse, se presentó.
A poco más y se concede el Nobel de Medicina. Bueno, eso no; pero frecuenta Estocolmo.

El oro y la calderilla

Sábado, 1 de Marzo, 2008

Ha supuesto un auténtico refresco para nuestro atribulado cuerpo _ temperatura sube, temperatura baja _, leer las declaraciones de don Enrique Vila-Matas y corroborar que el desierto todavía es transitado por camellos portadores de energía en sus jorobas.
Dice el irreverente escritor catalán que España no es un país para intelectuales, porque sus mensajes apenas son apreciados. Vamos, que a diferencia de otros mortales, somos un poco cabestros y nos tira más lo frívolo que a los gatos las sardinas.
Se intuye en su queja que Vila-Matas echa en falta la voz tonante de ciertos personajes; a ser posible, ajenos al devenir político, que siempre se deben manifestar y siempre deben ser escuchados con el respeto que merece un senado de experiencia y sabiduría, como las que atesoraba mi querido tocayo, primer Valedor do Pobo, que acaba de fundirse en la tierra.
La mera insinuación por parte de don Enrique de sustituir casquería por metafísica, es digna de toda alabanza. Difícil, pero factible.
Sin duda el señor Vila-Matas quiso decir entre líneas que está harto de que tan poderosos medios de comunicación como los que hoy se autorizan para emitir señales, empleen el mayor presupuesto y el más amplio de los horarios en difundir a mansalva otras voces de calderilla, por desprecio o ignorancia del oro que existe a su lado. Y aquí no hay Rajoys ni Zetas que valgan. El oro es el oro, en el Rabal y en el Rabalpindi; que seguro que no se escribe así.
Ahora bien, si lo que nos entretiene es pasar la vida recogiendo calderilla de los estercoleros, es hora de actuar a cara descubierta y proponer a Jorge Javier como director general de Televisión Española; que Peñafiel se haga cargo de los telediarios, y que doña Leticia vuelva a leerlos. Verán qué éxito.