Archivo de Febrero, 2008

Cuestión de cejas

Sábado, 9 de Febrero, 2008

En la vida del inmigrante hay tres momentos bien diferenciados. El primero abarca el tiempo en el que decide marchar a otro país. Por los motivos que sea, generalmente económicos, una persona considera que otras tierras le ofrecen mejores garantías para luchar por la supervivencia que aquéllas en las que nace. Se elige el país y se examinan las posibilidades del viaje, la entrada y la estancia; es decir, se adquiere la conciencia de la emigración. En un segundo momento se pone en práctica lo decidido y finalmente, si todo se culmina con éxito, el inmigrante deja de serlo y comienza su aprendizaje de ciudadano en el país de acogida, bien de forma temporal, bien definitiva.
Por razones de difícil justificación, el Gobierno español parece interesado en que el inmigrante lo sea de por vida, que a nada le comprometa su vinculación con la nueva sociedad y que reciba de ésta las mismas atenciones, o más, que los nacidos en los territorios de su competencia. Este comportamiento inane contrasta con las propuestas de Rajoy y la decidida voluntad de Sarkozy de aplicar el principio de la lógica de Pero Grullo: Bienvenido a Francia, si usted quiere vivir en Francia. Lo contrario es el camino más directo para que desaparezcan los atractivos que un día pesaron para preferir el lugar de destino frente al de origen.
Podría decirse que la actitud gubernamental engarza con otras maneras de entender su papel administrativo, con las que demuestra tener muy poco aprecio por el Estado español al que sirve, por su historia y por todos los esfuerzos que fueron necesarios para crear una organización y unos derechos que ansían alcanzar quienes vienen desde lugares donde no existen, ni se les espera.
Por defender que todo esto siga siendo así, llaman racistas a quien lo propone. ¿Para eso sirven tan grandes cejas? ¿Cómo es posible tamaña ceguera?

Cilindro con cilindro

Viernes, 8 de Febrero, 2008

¿De qué tipo es usted, querida lectora? ¿Cilindro, campana o diábolo?
No le extrañe la indiscreción, porque el señor ministro de Sanidad, nada sospechoso de frivolidades, ha declarado ayer que todas las españolas son una de las tres cosas; o las tres a la vez, si se han pasado con el cocido. Las cilindro y campana, que levanten la mano y vayan saliendo. Que se queden las diábolo, por ver si alguna es copa de champán, que entonces sí que olalá, Paris. De los hombres no ha dicho nada, que yo sepa.
Suponemos que el catálogo de mujeres objeto difundido por Soria cuenta con el visto bueno de las organizaciones feministas más intransigentes con estas pijoterías de la falda tubo y la talla molla, porque de lo contrario ¡habrá que oírlas, lanzando improperios contra el ministro, contra Z y contra la Conferencia Episcopal. Esto último, porque está moda.
Lo que no aclaró el señor ministro del ramo geométrico es si van a multar a las campanas, o por el contrario, les darán un cheque-kilo para usar en los mejores gimnasios. Dicen que sirve para comprar mejor las tallas de la ropa. Vale. ¿Y para eso hace falta insultar?
Ayer me encontré por la calle a una campana y a una cilindro, y venían muy cabreadas, echando pestes de una diábolo que no sé qué había hecho de noche. Algunas empresas han comenzado a realizar entrevistas de trabajo donde la aspirante ha de definirse en uno de los tres grupos. Y claro, todas dicen que diábolo. ¡Como para hablarles de igualdad a mis amigas! Están que muerden.
Ahora que viene el Día de la Mujer Trabajadora _ mira tú, en jornada de reflexión _, quieren aliarse la facción campana con la de cilindros y dar un golpe de estado de la cuestión. Vamos, que echen a Soria.

Salvemos a Z

Jueves, 7 de Febrero, 2008

La operación Salvemos al soldado Z está obligando a realizar triples piruetas sin red y más de un tirabuzón mortal a todos sus afines. Son tantos y tan mal defendidos los frentes abiertos que en ocasiones sólo cabe recurrir a las cortinas de humo y al contraespionaje, cuando no a la guerra química.
Si se trata de profesionales de la política, no pasa nada. Ésos son los trucos del oficio. Sin embargo, el ejercicio circense es mucho más peligroso para la prensa, que por propia naturaleza, ha de ser el garante de la opinión pública frente a los errores de los gobiernos de turno, y no su fabricante de coartadas.
En esta operación del soldado Z se han significado muchos y muy importantes ejércitos. El general Zarzalejos sabe algo de todo ello y quizás lo cuente algún día. El inconveniente de estas estrategias es que dejan rastro en papeles, links, archivos sonoros y cintas de vídeo, que al día siguiente son frutas ajadas para el periodismo, pero sabrosísimos postres para la historia.
Alguien estudiará el complicado momento que se cuece en algunos centros de decisión antes de exponer en público que no existen motivos de preocupación económica, que España no ha perdido crédito internacional en todos los foros, menos en aquellos de oscuros intereses; que los obispos no pueden predicar lo que les venga en gana, como hicieron siempre y como aspiramos a hacer todos; que no se ha dado un paso adelante y dos atrás en asunto tan grave como es la seguridad nacional, que no se ha previsto eliminar la oposición con cinturones sanitarios, y que no estamos 20 puntos más agobiados que hace cuatro años. Podría argumentarse que la culpa la tiene la crisis; pero no ahora, cuando acaba de ser negada.
En todo caso, al soldado Z le corresponde salvarse por sí solo, pedir perdón y acogerse al discurso positivo: _Ahora ya sé cómo se hace.
Y que se le deje.

El suelo de la verdad

Miércoles, 6 de Febrero, 2008

A una baldosa que te dice: ¡Ay, esos kilitos!, cuando la pisas fuera de peso le llaman “el suelo inteligente” ¿Cómo lo llamarán cuando consigan que diga algo de mayor enjundia? Por ejemplo: Hoy hace cien años que murió Van Gogh y setenta y tres que nació tu suegra, atolondrado.
Entonces será el suelo sabio. Mientras sólo sepa decir lo de los kilitos, no le auguramos ningún éxito, porque para escuchar memeces nadie levanta el sintasol de la nevera y encima trae obreros a casa.
No obstante, el invento podría ser más aprovechable si detectase el sudor frío que sufren en los pies quienes mienten a conciencia. Entonces se podría instalar delante de cada micrófono de ésos que utilizan los políticos para lanzar sus curiosas visiones de la realidad.
Habría que verles la cara cuando escuchasen la alfombrilla mágica diciéndoles: ¡Ay, esas mentirijillas! Sería una fabulosa contribución a la humanidad y al Derecho Internacional. ¡El suelo de la verdad!
Otras aplicaciones de mayor interés que delante de la nevera, bien podrían ser a las puertas de los edificios administrativos. Pisabas con la documentación en la mano y el suelo te informaba: ¡Ay, esas pólizas! Faltan doce euros en papeles del Estado y la partida de nacimiento de la vaca. Cosa útil.
Se nos ocurren más sitios donde ponerlo, pero no es momento ni ocasión de levantar la liebre al negocio. Bástele saber al fabricante del suelo inteligente, que antes de ser insultado por un robot extraño al que encima hay que pagar un pastón, el hombre blanco le agradecería que sus esfuerzos estuviesen encaminados a conseguir otro tipo de mejoras, bien las reseñadas, bien cualquiera que sin duda le saldrá de su amueblado cerebelo, a poco que lo estruje dos noches más. Tampoco hay tanta prisa.

Creer en lo que no se ve

Martes, 5 de Febrero, 2008

A los catalanes, ibicencos o calagurritanos que protestan por considerar que a sus hijos no se les garantiza una correcta y cumplida enseñanza del castellano, la señora ministra del ramo los ha dejado con un palmo de narices, al afirmar que quien así se manifieste, ni tiene, ni deja de tener razón, porque simplemente, lo que le pasa es que desconoce la ley.
Es fantástico este descubrimiento ministerial, pues reduce las miles de protestas ante el Defensor del Pueblo, no al desconocimiento de la ley por parte de los centros, o de la administración encargada de aplicarla, ¡sino por parte de los padres! Y del Defensor, que admite las protestas como si tal cosa.
Se nos ocurre pensar que la misma respuesta podría haber dado el ministro de Justicia cuando alguien se alarme ante el aumento de crímenes o robos. Hará el tonto, porque en España está prohibido el asesinato y el desvalijamiento, con escala o sin ella. A usted lo que le pasa es lo mismo que a los padres, que desconoce la ley en toda su extensión, y después se dedica a propalar infundios que mandan truco en La Habana.
Y eso de que aumentó el paro, ¿de dónde lo sacan ustedes? ¿Acaso no pone aquí bien clarito: Por el pleno empleo. Motivos para creer? Además de ignorar la ley, son ustedes una panda de descreídos. Fe es creer en lo que no se ve. Si aquí dice que se enseña el castellano, que se prohiben los homicidios, o que caminamos hacia el pleno empleo, hay que creerlo y punto. Para eso nos estamos cargando la otra fe, la espiritual; para que se dediquen con toda intensidad a esta otra fe laica, trompetera y salerosa, que obliga a creer la palabra del ministro, pronunciada desde el púlpito de las ruedas de prensa. Creo en la libertad de lenguas, en el pleno empleo, en la resurrección de la memoria histórica y en la legislatura eterna. Amén.

Mojado se levanta

Lunes, 4 de Febrero, 2008

San Juan ha pedido la disolución de la Conferencia Episcopal. Se supone que mediante un decreto-ley, que es el arma que más les gusta a estos demócratas de pacotilla. El pobre San Juan está obligado a llevar de por vida el nombre del evangelista y se nota que tanta cercanía le produjo un empacho paralizante y un cortocircuito neuronal.
Podía haber aprovechado su minuto de gloria goyesca para pedir la disolución de ETA o de Al Qaeda; podía incluso hacer un llamamiento contra la hambruna, contra las dictaduras que machacan a miles de personas o contra las mafias que explotan el tráfico de inmigrantes, pero se ve que a San Juan sólo le preocupa el laicismo y la Conferencia Episcopal, que son las consignas electorales de este momento ramplón, cegato y mediocre.
Algo tiene este San Juan de antiparras que recuerda a aquellos que gritaban pidiendo la libertad de Barrabás, con tal de ver crucificado al justo. Con su mitin propagandístico y electorero, el actor ha exculpado a los criminales y ha hecho piña con ellos para lanzar las masas contra los curas, el mismo recurso político utilizado por quienes no fueron capaces de realizar mejores aportaciones ni al género humano, ni a sus administrados.
Vamos a decir que San Juan tiene derecho a pedir la disolución de las instituciones que le venga en gana, pero vamos a reservarnos también la libertad para opinar que reflexiones de esas honduras son propias de personas con poco seso, lecturas a nivel de Pulgarcito y un engreimiento digno de causas más asequibles. Puestos en el disparadero de ser arrasados por un despotismo, preferiremos siempre el ilustrado.
Se supone que entonces no son posibles las memeces de un niño maleducado.

Tomatina

Domingo, 3 de Febrero, 2008

Va a resultar que el Tomate es como el Cid, que aún se le teme después de muerto. Como es casi seguro que recalará en otra plataforma, transformado en pimiento, la gente sabe que Jorge Javier no es de los que olvidan. Todo lo apunta y a todo le saca punta. Cuidadín, que éste perdió el caballo, pero no la lanza; dicen.
En realidad hubo muchos tomates a lo largo de la historia periodística y éste no es de los mejores por muchos piropos que le dediquen a su ritmo trepidante y a eso tan manido de que hizo escuela.
Para tomates buenos, los del periódico llamado El Progreso que fundó Lerroux en Madrid y cuyos redactores escribían con la pistola encima de la mesa, pues no había día que no se retasen en duelo contra aristócratas, políticos o colegas, ofendidos por lo que allí ponían de ellos. Toma tomate.
Entre los practicantes del tomatismo destaca con méritos sobrados para ello el lenguaraz Prudencio Iglesias Hermida, a quien todos consideraban mejor retratado si le hubiesen impuesto el nombre de Imprudencio. Sus escritos siempre se califican de incendiarios, pero más les aviene el título de bestiales, como aquel en el que afirma que si un hijo suyo llega a casa diciendo que asistió a una obra de Martínez Sierra, le pega un tiro en el cráneo. Y eso que no sabía que las obras de Martínez Sierra no eran suyas, sino de su mujer, María Lejárraga.
Después llegó Franco y el tomatismo se enquistó a la espera de tiempos más favorables, como fueron los años de los estertores, cuando Jimmy Giménez-Arnau y otros descarados recuperaron la afición por lanzar solanáceas a todo bicho viviente, casi siempre con consecuencias administrativas y judiciales, o sea, perjudiciales.
Por todo ello, qué quieren que les diga; Jorge Javier me parece un buen chico, quizás un poco romo y sin punch para el duelo.

Todos son más

Sábado, 2 de Febrero, 2008

Lo que ha trabajado este Gobierno por destruir la convivencia entre ideologías, credos, tierras e idiomas va a dar para muchas páginas en los libros de historia. Las del Calepino van a ser necesarias para explicar las razones que han llevado a este afán por la fractura beligerante y la deriva cada vez con menos tapujos hacia un totalitarismo de rancia intransigencia, que se hace pasar por avanzado progresismo, pero que esconde los deseos de perpetuarse en el poder a costa de vapulear la libertad.
De emprender esos caminos no está libre la derecha ni la izquierda. Lo sabemos por experiencia, pero creíamos, ilusos, que el simple recuerdo de los pasos mal dados bastaría para ahuyentar las tentaciones de construir una España que sólo existe en las cabezas de los malintencionados, dando la espalda a la que es en cada momento, quizás con mucha charanga y pandereta, pero también con ganas de verse en la primera línea de los países que se distinguen en seriedad, conocimientos y servicios.
La predilección de los líderes europeos por el candidato de la oposición no es tanto una elección entre derechas e izquierdas, sino entre alguien que comparte criterios de estabilidad occidental y alguien que no se sabe a qué cartas está jugando y que pone en peligro no sólo su propio territorio, sino el de los vecinos, a los que se debe , desde que comparte membresía _ como dicen en Latinoamérica _, y sillón.
Ése ha sido el tono de la legislatura y aunque al acercarse el momento de la nueva convocatoria electoral, se observó cierta tendencia a la rectificación, o al disimulo, basta que se le afee la conducta para que retome esa actitud airada, de amenaza, palo y tente tieso que tanto recuerda a viejas persecuciones contra los disidentes y tanto de aleja de un Gobierno que dijo ser de todos.

Todos son más

Sábado, 2 de Febrero, 2008

Lo que ha trabajado este Gobierno por destruir la convivencia entre ideologías, credos, tierras e idiomas va a dar para muchas páginas en los libros de historia. Las del Calepino van a ser necesarias para explicar las razones que han llevado a este afán por la fractura beligerante y la deriva cada vez con menos tapujos hacia un totalitarismo de rancia intransigencia, que se hace pasar por avanzado progresismo, pero que esconde los deseos de perpetuarse en el poder a costa de vapulear la libertad.
De emprender esos caminos no está libre la derecha ni la izquierda. Lo sabemos por experiencia, pero creíamos, ilusos, que el simple recuerdo de los pasos mal dados bastaría para ahuyentar las tentaciones de construir una España que sólo existe en las cabezas de los malintencionados, dando la espalda a la que es en cada momento, quizás con mucha charanga y pandereta, pero también con ganas de verse en la primera línea de los países que se distinguen en seriedad, conocimientos y servicios.
La predilección de los líderes europeos por el candidato de la oposición no es tanto una elección entre derechas e izquierdas, sino entre alguien que comparte criterios de estabilidad occidental y alguien que no se sabe a qué cartas está jugando y que pone en peligro no sólo su propio territorio, sino el de los vecinos, a los que se debe , desde que comparte membresía _ como dicen en Latinoamérica _, y sillón.
Ése ha sido el tono de la legislatura y aunque al acercarse el momento de la nueva convocatoria electoral, se observó cierta tendencia a la rectificación, o al disimulo, basta que se le afee la conducta para que retome esa actitud airada, de amenaza, palo y tente tieso que tanto recuerda a viejas persecuciones contra los disidentes y tanto de aleja de un Gobierno que dijo ser de todos.

Calembur práctico

Viernes, 1 de Febrero, 2008

¿Nunca les intrigó en qué se diferencia un acróstico de un calembur?
No es de extrañar. A nosotros tampoco hasta que ayer tropezamos con la palabra acróstico mal colocada, y nos golpeó la vista con sus ojos y todo. Manía persecutoria a la errata, dice la ciencia oftalmológica.
Como el episodio es ameno, y ya que hoy es un día en el que se queman curas, se lo voy a contar.
Sucede que la Biblia en latín _ vulgo, Vulgata _, pone en labios de Pilatos la pregunta que le hace a Jesús:
_Quid est veritas?
(¿Qué es la verdad?)
A lo que se añade, como respuesta del interrogado.
_Est vir qui adest.
(Es el hombre que tienes delante).
El ingenio esotérico de esa segunda frase se refuerza por estar construida con las mismas letras que la pregunta.
En un libro de contrastada rectitud _ se dice el pecado, no el pecador _, topamos con que su autor define este pasaje de la Vulgata como un acróstico literario; esto es, como quien llama perro al gato.
La construcción de una frase distinta con las mismas letras de una anterior fue definida por los franceses como calembur, y así lo ha aceptado el castellano al verse pillado en renuncio, con un diccionario falto de entradas.
Los acrósticos se construyen con las letras iniciales, medias o finales de cada verso, nunca en prosa y nunca al cien por cien de igualdad, como manda Podadera. De modo que ésa es la considerable diferencia entre acróstico y calembur.
Y ya que quedan líneas, pongan a prueba la certeza del bíblico calembur. Imagínense a un personaje; de la política, por ejemplo, y háganle decir qué es la verdad:
_Es el hombre que tienes delante _ dirá él.
Ni más, ni menos. El resto es campaña.