El caso Álava
Martes, 19 de Febrero, 2008A los analistas políticos, a tirios y a troyanos, a candidatos y candidatas, se les ha virado la mirada, como de sopetón, hacia Álava, en cuya capital se celebraron elecciones para elegir 43 representantes de los clientes en la entidad financiera Caja Vital.
El motivo de su interés radica en que al escrutinio de los votos se le concede un triple valor, que el tiempo dirá si es exacto.
Dado que tres de las candidaturas presentadas se reconocen afines al PP, al PNV y al PSV, posición en la que han quedado, del resultado se deducen consecuencias para el futuro de la Caja, para la gestión del actual presidente y para la política nacional.
La candidatura de Garnica, Vital Sí, afin a los populares, es contraria a la fusión con las otras cajas vascas; o sea, el objetivo de Ibarretxe, y se lleva 15 representantes.
La peneuvista consigue 9 y Rojo, el presidente pro socialista; hermano y colega del titular del Senado, se queda con 6. Otras cuatro candidaturas se reparten los 13 síndicos restantes.
El análisis interno está claro. La fusión encuentra un escollo en su camino difícil de disimular ante la mayoría minoritaria de los clientes y el presidente recibe unos sonoros tortazos en ambos los dos carrillos.
El resultado del análisis político no es tan matemático, pero asusta a las altas esferas. Como viene sucediendo en las nueve últimas convocatorias electorales, quien gana en Álava, repite casi idéntico resultado en las generales. Se pueden imaginar lo mucho y bien que se habla de Álava en Génova, y lo poco y mal que lo hacen en Ferraz.
De momento, los alaveses y Caja Vital han dicho que quieren hacer honor a su nombre, seguir vivos; y que quizás otras personas, no Rojo, podrían hacer mucho más por sus intereses. Ellos sabrán por qué.

