La competencia
Viernes, 11 de Enero, 2008Gracias a Revilla, el presidente cotilla, sabemos que Ibarretxe aplaude las tesis de Estado y brinda por el Rey.
Urbaneja tiene que ir preparando el premio Mejor Intrusista y dárselo a Revilla. Peñafiel y Jimmy a su lado son unos principiantes.
Y hablando de princi-piantes _ los que pían por primera vez _, las palabras del príncipe son tan sabrosas como la confidencia del cántabro, o más. ¡Menuda cena nos hemos perdido! El lehendakari rinde pleitesía, Llamazares insiste en el ridículo, Sonsoles se va a cantar por el Verdi y don Felipe rompe el protocolo.
Sólo faltaba Revilla para contarlo. Imagínense el juego que dará este hombre los próximos días. Va a salir hasta en el parte del tiempo. “Hoy se prevén suaves declaraciones de revilla que afectarán a toda la península, amainando por la tarde con la llegada de nubes de evolución diurna”.
Querido Urbaneja, de ésta no te libras. Tú única escapatoria sería darle el premio a quien nos cuente desde dentro las intimidades de doña Sonsoles Espinosa en el coro de marras.
Entonces podría haber un empate. ¡No vamos a dárselo dos veces a Belén Esteban!
Muy pronto estas cenas las televisarán en directo, con micros debajo de las mesas. Arrasan entre la audiencia. No hay cristiano que se resista a tamaño chismorreo. Y si establecen conexiones en directo con el cuarto de baño, se salen del share krisna.
Pero mientras eso ocurre, nos conformaremos con ese señor tan simpático que ejerce de Tribulete y que cualquier día veremos relatándonos quién la tiene más larga de todo el gabinete, o cualquier otro recuento inconfesable. No es de extrañar que Sonsoles se haya dado el piro. Le habrá dicho a Z: ¿Va Revilla? Y éste, como siempre, despistando: Creo que no. Y ella: Bueno; pues ante la duda, me voy con Verdi.
_Mujer… que lo van a interpretar fatal…
_Tú a tus partituras, que yo tengo bastante con las mías.
Y todas estas, Urbaneja sin inmutarse.

