Empizarrando
Lunes, 21 de Enero, 2008El mundo empresarial, incluido el catalán, se ha puesto a dar palmas con las orejas ante la posibilidad de que sea Pizarro quien guíe los pasos de la economía en los próximos meses, ésos que se presentan de perfiles anubarrados y de vacas anoréxicas ma non troppo. Y si se escucha a los trabajadores que lo fueron de Endesa _ a éstos tiene que ser uno a uno _, también, finiquito mediante.
Así se explica que el grueso de la artillería rival haya concentrado en Pizarro la mira de sus cañones. Dicen que van a revolver todos los días en sus bolsas de la basura por si encuentran la carcasa de un top-manta, una multa de Tráfico sin pagar o el bote de un spray con más hexaclorofeno del permitido. Pueden hacerlo, pero entre contrarrestar la ilusión generada, o generar más que el rival, cualquier votante se quedaría con la segunda opción.
Ojalá fuésemos siempre a las urnas con la duda por saber cuál de las listas es la mejor, y no con la esperanza de votar a la menos mala. Se parecen, pero no son lo mismo.
Solbes, que fue el primero en darse cuenta de que le habían puesto un peso pesado delante, se lanzó a retarle para dar la impresión de que no se ponía nervioso; pero ahora, cuando tiene los resultados de las encuestas delante, estará pensando que a lo mejor se precipitó un chisco. Ya se lo dicen en el partido: “Oye, tú ¿por qué le diste aprecio a ese advenedizo? ¿No ves que hasta Guerra lo está tratando de mayordomo?”
El caso es que España se ha empizarrado en dos semanas y se espera que siga en aumento esa tendencia hasta las vísperas de los idus de marzo, es decir, dos días después de las nonas.
Si un solo hombre es capaz de levantar tanto el espíritu de unos como de bajárselo a otros, lo oportuno sería redoblar la apuesta y ganarle en el campo del optimismo, no rebuscando en la basura por ver si aparece un palomino. Y retarle, como hizo Solbes; siempre que haya aguja para pinchar el globo.

