Lógica fuzzy
Domingo, 21 de Octubre, 2007Los fundamentos de la lógica borrosa, también llamada difusa o fuzzy, permiten establecer hipótesis sobre inteligencia artificial y sobre el conocimiento del futuro, y aunque no se pueda decir que se trata de un sistema de pensamiento que surge de la nada en los tiempos modernos, sí es ahora cuando se formulan sus principios y cuando merece la atención de informáticos, filósofos, matemáticos, fabricantes de electrodomésticos y economistas, entre otros.
Podría decirse que en algún momento, la lógica fuzzy eleva a categoría de ciencia lo que durante muchos siglos estuvo en manos de oráculos y ocultistas, cuya actividad mereció el sambenito de la superchería con la llegada de los métodos científicos.
Curiosamente, es el desarrollo de esa ciencia el que ahora puede devolver el buen nombre a quienes pudiesen haberlo perdido por adelantarse en planteamientos que en su época sólo eran concebibles mediante el pacto con fuerzas sulfurinas, o simplemente como abuso de la credulidad de la gente.
Y es de notar también que siendo ésta una época en la que el relativismo cobra fuerza y forma parte del propio sistema fuzzy, se pretenda elevar a categoría indiscutida los conceptos políticos más indemostrables, la supremacía del terruño frente a la universalidad, el maniqueismo axial y otros preceptos autoritarios que bien parecen sacados de otras épocas pasadas de auténtico oscurantismo.
Dice la lógica borrosa que ni siquiera la frase “Todos los hombres son mortales” alcanza la categoría de verdad absoluta por lo que pueda llegar a pasar, e incluso, por lo que pudo haber pasado.
Cada día aparecen nuevas aplicaciones fuzzy en las más diversas actividades, desde la creación de un robot golem inteligente que aprende por sí mismo, al tratamiento de los residuos, pasando por el siempre dudoso y complicado diagnóstico médico. Es de suponer que sólo es el principio.

Habida cuenta la relación que mantuvo Franco con el brazo incorrupto de santa Teresa y la supuesta colaboración de la reliquia con la buena marcha del régimen, cabe deducir que la mística doctora de la Iglesia _ hoy en el santoral _, podría verse envuelta en dificultades para conservar sus calles, plazas y monumentos una vez que sea de obligado cumplimiento la ley de la Memoria Histórica, es decir, la cruzada retrospectiva que los nuevos inquisidores del Santo Oficio pretenden desatar en la península, llevando la inquietud y la angustia a aquellos lugares sospechosos de criptofranquismo, como por ejemplo Quintanilla de Onésimo, en Valladolid.
