Archivo de Abril, 2007

Paréntesis pesimista

Miércoles, 11 de Abril, 2007

Se comprende que ante la convocatoria de unas elecciones afloren los nervios entre quienes de forma directa o indirecta creen que en ellas tienen mucho que ganar o perder. Es así porque desde tiempos inmemoriales hacemos abstracción de lo que significa servicio público y detrás de las urnas sólo vemos poder, dinero y privilegios no siempre acordes con la ley. Esta visión de una realidad distorsionada arrastra a que la gran mayoría también encuentre en ellas un motivo de desazón e inestabilidad, en principio, innecesario y evitable, pues como se repetía en tiempos transicionales, las elecciones son la fiesta de la democracia.
Sin embargo, de aquella hermosa teoría basada en la presunción de la inocencia y en el obligado sacrificio, hemos virado con notable ímpetu a la presunción de culpabilidad y el impropio beneficio. Y aunque sería injusto reconocer otros avances en prestaciones sociales y comunitarias, el desarrollo político sólo se ha dejado ver de forma fehaciente en la creación de un régimen dotado cada vez de mayores poderes para los cargos públicos _ incluidos los de carácter local _, que no cesan de desactivar los mecanismos de control impuestos para que el ciudadano siga siendo dueño de la situación en períodos entre elecciones. Estos mecanismos pueden llamarse interventores, secretarios o CG del PJ.
El poder ansía el poder en sí mismo, sin más limitaciones que la obligada renovación electoral sobre la que centran su actividad.
Pero si todos votamos, si todos somos ciudadanos y si todos contribuimos con los impuestos correspondientes, a todos nos cabría festejar las elecciones al margen de sus resultados, por el mero hecho de celebrarse. Y eso no parece que hoy impere.
Es posible que esta pesimista interpretación de la evolución política no sea compartida por todo el mundo, quizás por ser favorables a la creación de un sistema fuerte y autoritario. Deberían recordar que los últimos ejemplos de experiencias así, tanto a la derecha como a la izquierda, acabaron con rotundos y dolorosos fracasos.

Lecturas guiadas

Martes, 10 de Abril, 2007

ZP necesita exégetas, como la Biblia, o como Helena P. Blavatsky, que entretuvo a Mario Roso de Luna unos cuantos años antes de que se pudiese entender el primer capítulo de Isis, y eso que estaba sin velo.
Los del presidente se han reunido en conciliábulo y tras someter su discurso a un análisis cromatoscópico, ya están en condiciones de explicarnos, no sólo qué quiere decir ZP, sino también cuál ha de ser nuestro comportamiento frente al fenómeno. Es lo que esperábamos hace tres años. Veamos cómo nos guían.
La tesis se titula “Por la convivencia frente a la crispación” y establece que la oposición alarma sobre unos supuestos peligros para la unidad de España que no son ciertos. A partir de ese error caen en cascada todos los demás. El Gobierno defiende la unidad de España con uñas y dientes; lo que pasa es que lo disimula para tener contentos a los nacionalistas, pero en realidad los están engañando como a chinos, valga el símil políticamente incorrectísimo.
Pues es una alegría saberlo, porque cuando habla el presidente se le entienden otras cosas y uno se preocupa tontamente.
Punto segundo. No hay ninguna claudicación ante ETA. Es más, la banda se está planteando volver a la lucha armada porque esos compromisos que se había imaginado desde el 11-M no son más que paparruchas de ellos y del PP. Por lo tanto “no es aceptable” hacer del antiterrorismo el eje de la oposición a un gobierno democrático. Él sabe lo que debe hacer en cada momento y si acaso ha dado algún bandazo que otro, también es para disimular. ¿Se acuerdan cuando dijeron lo bien que estábamos horas antes del atentado de Barajas? Puro teatro.
Resumiendo, los únicos problemas provienen de una oposición que no interpreta bien; pero para eso están los intelectuales, que son más listos que el hambre.
No se dejen manipular. En lo único que ellos piensan es en cómo volver a la Moncloa. No como el Gobierno, que ya está allí y su único afán es qué hacer para no salir nunca. Parece lo mismo, pero es distinto.

Con la vista atrás

Lunes, 9 de Abril, 2007

La doctrina Llamazares es absolutamente correcta en sus planteamientos. Sostiene don Gaspar en recuerdo del Sábado Santo que trajo la legalización del PCE, que la transición española abogó por el perdón y por el olvido, y siendo oportuno lo primero, no debe ser así lo segundo.
Impecable y rotundo razonamiento. Sólo un pueblo estúpido, o una mente con intereses perversos, puede plantear la conveniencia de borrar la memoria colectiva; lo cual no impide que se haya practicado en abundancia mediante la quema de libros, la destrucción de monumentos y el secuestro de documentación bajo llave, cuando no con la eliminación física de testigos indeseados; esto es, con genocidios y bibliocaustos.
Pero lo que se advierte tras las palabras del diputado Llamazares no son las infinitas ansias por favorecer la investigación histórica, sino su indisimulado regusto por airear y rentabilizar únicamente todo aquello que perjudique a la derecha, a la dictadura de Franco y a los contemporáneos del PP, que él tiene por herederos del régimen anterior.
Y aunque demos por establecido que la represión franquista tiene todavía capítulos por esclarecer, la memoria que conviene recuperar para su aprovechamiento actual no se limita ni a un bando, ni a una época. Tan oscuros o más que los años del franquismo permanecen hoy los de la Segunda República, y tan necesitados de luz están estos tiempos como otros anteriores que siguen pesando en el debe histórico de eso que llamamos España y cuya ignorancia sirve para que muchos de los actuales dirigentes mantengan vivo un imaginario de lugares comunes y de falsedades compartidas que espeluznan a poco que se arañe sobre ellos.
Si la transición pactó en algún momento el olvido _ acuerdo harto dudoso _, nunca es tarde para negarlo. Pero puestos a investigar, bajemos a las cavernas, no con ánimo de cobrar piezas de determinado color, sino libres de prejuicios y dispuestos a ver los monstruos estén donde estén.

El peculiar ZP

Domingo, 8 de Abril, 2007

No se le puede reprochar a ZP que no se hubiese referido a ETA y al terrorismo en su mitin onubense. Todo lo contrario, pues mientras sea posible minimizar su influencia, será tanto como combatirlo.
Habló, eso sí, de las personas mayores y lo hizo en unos términos que ahora mismo se los estarán reprochando sus asesores, pues suponer que su tiempo de vida no va a ser muy extenso, además de ser una apreciación innecesaria, es de mal gusto y denota escasa sensibilidad.
Una sensibilidad que él mismo vuelve a otorgar como patrimonio casi exclusivo de las mujeres, sus ministras, la flor y la nata del Gobierno. “¡Qué bien funcionan ellas!” exclamó en arrobo sexista que habrá provocado los celos y la envidia de la cuota paritaria reservada para los ministros machos. “Oiga, jefe; échenos también a nosotros algún piropo, que no tenemos la culpa de haber desarrollado el escroto hacia el exterior”.
Pero no, ellos no se lo merecieron, porque su eficacia va en su sueldo, o por lo que sea, ya que el pensamiento presidencial en este terreno sigue siendo sumamente peculiar. Piensa que la selección de acuerdo con los méritos del individuo es una concepción de la derecha, arcaica y obsoleta. Mientras que la suya, basada en la paridad y en garantizar el reparto sexual, supone el summun de la justicia y el progresismo. Puesto que el mérito no debe ser un factor a tener en cuenta, podríamos plantearnos la administración como el resultado de una ecuánime representación de los sexos, y a los administrados que les den morcilla, pues pudiendo tener mejores valedores, éstos se sacrifican en pos de un segundo interés que no es propiamente la excelencia de los resultados. Algo así como comprarse un coche rojo porque hace juego con la corbata y no comprar el gris metalizado, aunque éste sea el que realmente cubra nuestras necesidades.
Sigo sin verlo. Quizás necesite una operación de miopía, como a la que se sometió el presidente.

Cambio radical

Viernes, 6 de Abril, 2007

Aunque sea mucho pedir, cuando tengan cinco minutos libres, a algunos ciudadanos nos gustaría que el Gobierno, o el partido que lo aguanta, nos explicase las diferencias entre la bondad de Otegi y la maldad del Foro de Ermua. Se nota que ese día no fuímos a clase por culpa de la gripe del 66 y ahora pagamos las consecuencias del virus con una desinformación mayestática.
Por lo que hemos podido recuperar en google y en la Británica, seguramente a falta de la letra pequeña, se colige que en fechas recientes, gente cercana a Otegi secuestra y asesina a Miguel Ángel Blanco después de extorsionar infructuosamente a toda una nación que no daba crédito ante la crueldad desplegada aquellos días, pese a que los antecedentes no permitían suponer que en esa caterva anidasen los mínimos resquicios de piedad, amor fraterno o cualquier otro sentimiento de elevada naturaleza.
Meses después, según recogen las crónicas, un grupo de valientes ciudadanos que no se resignaron a ceder su libertad ante el creciente nazismo vasco de chantaje y muerte bautizan su rebeldía como el espíritu de Ermua en homenaje al concejal asesinado y a la población donde éste ejercía su cargo público. De ese modo nace el Foro.
En ese momento el alcalde Totorika, socialista él, se suma a la iniciativa y da a entender a sus paisanos que ni los comportamientos desalmados, ni quienes defienden su uso encuentran cobijo ni comprensión en Ermua, motivo por el cual supone un gran orgullo para ellos que el topónimo figure al frente de una asociación que defiende tan nobles principios.
Sin embargo, ha bastado el paso de unos años, un cambio de liderazgo y el acceso a la gobernación de España para que aquellas sensibilidades se hayan ido al garete, que rima con retrete, y donde antes había firmes convicciones contra la violencia, hoy hay apoyo y comprensión.
¿Caben explicaciones, o debemos entender que lo de MAB no estuvo mal del todo?

Rumbo de dictadura

Jueves, 5 de Abril, 2007

Tras el crimen, llega la ignominia, la vergüenza y el ridículo. El nombre de Ermua, símbolo de la resistencia contra la apisonadora fascista que un día se llevó por delante a Miguel Ángel Blanco, como a tantos otros, ha sido reclamado en el pleno municipal como patrimonio de la intolerancia a las pocas horas de que ETA recordase a los miembros del Foro así llamado que siguen en su lista negra.
El ayuntamiento, con el socialista Carlos Totorika al frente, les pide que dejen de utilizar el topónimo porque “criminaliza la pluralidad que caracteriza a este municipio”. ¿A qué pluralidad se refiere Totorika? ¿A la de los vivos y de los muertos? ¿A la de los asesinos y las víctimas?
Incomensurable. Sólo desde la plena conciencia del papel turbador que supone para cualquier comunidad la existencia de una organización de pistoleros que imparte salvoconductos, o pasaporta a quien le viene en gana, se pueden intuir los mecanismos que introducen un tema así en el orden del día de un pleno municipal y que finalmente aconsejan la dirección de un voto, cuando menos, despiadado.
Ellos saben que no les acompaña la ley, pues por fortuna, los topónimos ni pertenecen a nadie, ni pagan derechos de autor. Pero Totorika, el mismo que saludó el nacimiento del Foro como la respuesta adecuada al asesinato de Miguel Ángel; y el PSOE, el mismo que suscribió los pactos antiterroristas, han cambiado. No lo han hecho así ni ETA, ni el espíritu de Ermua. Sin embargo el efecto ZP parece dispuesto a reescribir la historia borrando los episodios que no encajan con un nuevo orden del que se eliminan las referencias morales, las éticas y las dignas, supeditándose todo a la voluntad de la banda, cuyo sistema de terror robespierrano atenaza la mínima disidencia que en este caso representa el Foro. Todo en plena coherencia con el talante totalitario que se codea con los últimos dictadores del planeta y que desprecia a quienes se oponen al rodillo, llámense anticastristas, antichavistas o Foro de Ermua.

A ti sí, a ti no

Miércoles, 4 de Abril, 2007

Las ansias infinitas de paz comienzan a dar sus frutos. Si usted es catalán, o del PSOE; si ha dicho alguna vez en público que hay que dialogar con la banda, si no pertenece al Foro de Ermua, a Basta Ya, o a la Asociación de VT, si suele hablar de Euskal Herria y no del País Vasco, o si no ha sido pillado nunca tarareando el himno español, usted tiene ciertas probabilidades de no caer acribillado por las balas de ETA. Pero tampoco se haga muchas ilusiones, porque si tiene la desgracia de quedarse dormido en la T-4, o de pasar cerca de un objetivo etarra, de nada le valdrán todos esos detentes porque las ondas expansivas provocadas por 170 kilos de petardos, de momento, no distinguen de ideologías, pues su comportamiento es manifiestamente aleatorio.
Tras la aparición de este nuevo pliego de condiciones para acceder a las plazas de represariados por ETA, la perversidad intrínseca del PP le ha llevado a pensar que podría tratarse de un privilegio obtenido por el Gobierno a raíz de sus negociaciones con la OTN (Oficina de Tiros en la Nuca), y no de un favor graciosamente otorgado por ella. El antecedente de Perpignan habría pesado a la hora de establecer tan repulsivas conclusiones.
Muy al contrario, las medidas de gracia responden a un estudiado Plan Pons, belleza en siete décadas, que se irá desgranando a medida que la OTN lo considere oportuno. Ora los catalanes, ora los del PSOE; más tarde, el condado de Treviño y para Navidades, los de Coalición Canaria, si se han portado bien.
A los que hemos sido malos nos traerán carbón y cloratita, como siempre.
Ya dijo ayer Permach que “nos guste o no nos guste, ETA es una organización armada” y hace lo que todas ellas hacen, matar. Si fuese una organización científica descubriría la vacuna contra el virus del ébola; pero qué le vamos a hacer, es armada y mata como el ébola. Eso sí, cada día se está poniendo más tiquismiquis y selectiva.

Alianza de rapsodas

Martes, 3 de Abril, 2007

Hasta donde uno alcanza, lo que de verdad le mola al común de los raperos es ser políticamente incorrectísimos; insultar al prójimo como a sí mismos, hablar de penes, tetas y culos; poner cara de echar una constante bronca al mundo y rimar consonantes, con muchas aliteraciones y licencias tónicas.
Dicen que el término proviene del inglés to rap, “golpear, criticar”; pero lo que de verdad le aviene es derivar del griego rapsoda, “el que cose versos”, o sea, el que los va ensartando a medida que se le ocurren. Quizás por eso el término también esté emparentado con la expresión “coser y cantar”. Rapsodas son los bertsolaris, los copleros, regueifeiros, troveros y glosadors; improvisadores en suma de un mundo que interpretan a su manera, espontáneos, monocordes, machacones, de dura apariencia y endebles fundamentos.
La gracia del rapero, si consigue no levantar dolores de cabeza, es su frescura, su presunta independencia y esa juvenil ingenuidad que le permite hablar de lo divino y de lo humano como si antes se hubiese tragado la biblioteca de Alejandría.
Pero ahora ZP los quiere poner a trabajar en su causa pro Alianza de la Civilizaciones. Quiere invadir de rapsodas concienciados los recitales multitudinarios y que rimen Zapatero con te quiero, y Ahmadineyad con prosperidad. El plan se llama de dos maneras: “La Imaginación como Capital Social” y “De la mano del Rap como Educador”. No me pregunten por qué, pero es así.
El tinglado consiste en pagarles unos cuantos milloncejos a los raperos que se presten _ porque una cosa es poner a parir al mundo y otra hacerle ascos a los dólares _, y esparcirlos por doquier predicando la buena nueva. Los rockeros, los tenores, los baladistas y los violinistas tienen que estar fumando en pipa, habida cuenta del chollazo que se están perdiendo.
Mi hijo, que es rapero en ciernes, ya me ha preguntado; “Oye, papá; ¿con qué rima holocausto?”

Los bajos del coche

Lunes, 2 de Abril, 2007

No lo creo, pero a lo mejor hay algún ciudadano que se ha llevado una sorpresa al comprobar que el comando Donosti atesoraba 170 kilos de material explosivo en pleno proceso de paz, que sopesaba objetivos humanos en pleno proceso de paz y que adiestraba a nuevos gudaris para disparos y explosiones en pleno proceso de paz. Si existe ese ciudadano, sin duda habita en la Moncloa.
Al resto de los contribuyentes, las informaciones de este fin de semana les habrán sonado como la eterna cantinela: si alguien se asocia para cometer delitos, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad tienen la obligación de detenerlos. Lo raro es que en la operación no haya caído también algún representante del Gobierno, pillado in fraganti, inmersos en activa negociación, ya que dos de los detenidos se identificaron como mensajeros de ETA en el proceso, quizás a la espera de recibir tratamiento diplomático.
Después de los bochornos vividos por los tratos de favor dispensados en el excepcional caso de De Juana y en el no menos extraordinario de Otegi, la lógica de los acontecimientos no evita que hubiese sido deseable no encontrar nunca más una noticia como ésta. Pero no hará falta repetir hoy que tal eventualidad no entra en los planes de ETA.
La organización no está dispuesta a abandonar el instrumento con el que nació, el que sabe manejar con destreza, el que le da autoritas en el País Vasco y sin el que se queda vacía y amoscada, la violencia.
Cuando se demuestre lo contrario, la situación habrá mejorado tanto que hasta los vascos podrán expresarse sin miedo ni coacciones, y entonces se darán cuenta de todo lo que han tardado en conseguirlo, pues aunque últimamente allí donde no está implantada ETA no podemos presumir de un gran desarrollo político, al menos no miramos los bajos del coche antes de arrancarlo y eso, quieras que no, ayuda un montón a realizar con tranquilidad todos los procesos fisiológicos, incluido el de pensar.

Insultos de obispo

Domingo, 1 de Abril, 2007

Ha de saber, señor obispo de San Sebastián, que sus reiterados llamamientos al diálogo con los terroristas de ETA suponen en sí mismos el más grave menosprecio que cabe hacer de la justicia, la bondad y la caridad, virtudes todas ellas que se suponen en nómina dentro de su ideario.
Y esto es así porque usted se dirige y reclama dicho diálogo a la parte de la sociedad que ha venido sufriendo los asesinatos, robos y extorsiones de una banda negada a esa plática que supone la legalidad, el espacio creado entre todos para no matarnos, que quizás no responda a la idea política que cada uno tiene de un país, pero que permite la convivencia, siempre que sepamos reconocer los diferentes modos de pensar.
En toda su historia, antes y después de Franco, ETA se ha negado al diálogo y a ese principio de convivir sembrando de cadáveres los lugares que tuvo a bien: Barcelona, Madrid, Zaragoza, Valencia, Andalucía, Navarra y por supuesto, el País Vasco. La sociedad la padeció con rabia sabiendo que el diálogo estaba abierto y nada lo impedía. Dejen ustedes las armas, sométanse al acuerdo común que a todos nos afecta y hablen de lo que les dé la gana en las instituciones creadas para ello.
Naturalmente, no ocurrió. Y es ahora, cuando encuentra un Gobierno que no duda en renunciar a todo lo que nos ha proporcionado el consenso, cuando saltan ustedes, con obispo al frente, reclamándolo para hacernos creer que quienes nos fundamos en él como base de la convivencia somos los culpables del horror vivido.
La falacia es tan insultante que sólo cabe exponerla cuando en el ambiente flotan otras aún mayores y cuando por boca de quienes están obligados bajo juramento, se escuchan bárbaros ataques a materias tan sensibles como frágiles.
Si el obispo de San Sebastián cree que su petición de diálogo no es una macabra obscenidad, hará bien en repetirla durante sus oraciones, pues sólo un milagro conseguirá que no se lo reprochen donde él ya sabe.