Archivo de Octubre, 2006

Los impotentes

Miércoles, 11 de Octubre, 2006

La Delegación del Gobierno, la Consejería de Interior de la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona estuvieron de acuerdo en lo fundamental. Ninguno de estos tres organismos sirve para nada.
Pues si ellos están de acuerdo, no vamos a ser nosotros quien los desautorice. Si dicen que son incapaces de garantizar la seguridad de unos cuantos ministros de Vivienda reunidos en Barcelona será verdad. La única pega a tan brillante ejercicio de sinceridad es que los representantes no procediesen a su dimisión inmediata y las instituciones, a su disolución.
Que no garantizan la seguridad lo saben bien los del PP y los de Ciutadans, que han pasado de vivir en una sociedad modélica de culto y respeto, a hacerlo en un patio de camorristas, trileros, escamots, okupas, antisistema, tonton macoutes, y otros chicos del montón, muy al gusto de Montilla, Carod y ZP.
Por cierto, este último se ha superado a si mismo como modelo de antipresidente mofándose de los agredidos y diciendo que eso en Barcelona a él no le pasa. Dentro de la gravedad a la que nos conduce, el comentario chistoso es lo de menos. Nadie que le conozca esperaba que fuese a decir nada sensato. Ni a condenar la violencia, faltaría más.
El panorama se pinta así. Barcelona está en manos de los agitadores profesionales, llámense escamots nacionalistas, llámense reventadores antisistema. Y como la fecha de la reunión de Vivienda estaba muy cerca de las elecciones, han decidido sacarla de allí para que la supuesta batalla campal que se avecina no le afee la campaña a Montilla. Otros dicen que no tienen soluciones para una vivienda digna e iba a quedar muy evidente ante las urnas. Es igual, o sea, peor.
El Gobierno y la llamada nación catalana protagonizan una nueva bajada de pantalones. Da lo mismo que sean etarras, radicales islamistas o alborotadores callejeros. Todos han descubierto que con Cola Cao y un par de leches se hacen los amos de la pista.

La palabra pervertida

Martes, 10 de Octubre, 2006

El razonamiento es muy sencillo. Si esto es un proceso de paz, De Juana Chaos es un prisionero de guerra. Y claro, ¿quién no ha oído hablar del Convenio de Ginebra del 12-VIII-1949?
En ese engañabobos estamos. Pero la perversión del lenguaje alcanza sus cotas más siniestras cuando el Gobierno apunta contra una inexistente extrema derecha, calificándola como el mayor enemigo de España, y se va a sentar a Oslo con estos alumnos aventajados del fascismo internacional en busca del método más eficaz para acabar con España, con la Justicia y con todo lo que huela a sensatez y respeto por las instituciones.
¿Qué hemos hecho para merecer esto? Cabe preguntarse con Almodóvar. ¿Qué tipo de culpa estamos penando, o es que el siglo XXI viene así de rarito y debemos ir olvidándonos del sentido común?
La capacidad de asombro necesita renovarse día a día para no caer en la tentación de quienes dicen tener bastantes problemas con los suyos y dan por buenas todas estas barrabasadas que piden a gritos un Valle-Inclán para ser contadas, pues tan alto dejó el esperpento que no hay escuela.
Infructuosamente, el ciudadano espera cada mañana que canten los poetas andaluces, que don José Ortega se levante para repetir que no es eso, no es eso; o más improbable, que don Francisco de Quevedo reparta neologismos a troche y moche, haciendo escarnio de fulastres y pinchabombillas, que son raza de abrazafarolas, pero con menos mondongo y peor café.
En vano se esperan, porque lo que escucha son palabras cargadas de trampas, dobles sentidos, añagazas, mentiras y fraudes. Palabras huecas, hueras y torpes, que si algún día tuvieron detrás excelsos significados son hoy pasto de cabras para ramonear con el desayuno. Y la más falsa y corrompida es esa paz que vuelta del revés inicia el apellido impronunciable.
Feliz almuerzo.

Demoliciones

Lunes, 9 de Octubre, 2006

Desde que el Congreso se ha cerrado en banda a profundizar sobre el 11-M, raro es el día que no le caiga una teja, una viga o una pilastra al sumario y a su instrucción. Las vibraciones se expanden por las estructuras políticas, policiales y jurídicas, de modo que el todo el edificio se resiente sin necesidad de que jueguen a la pelota en el Camp Nou las selecciones del País Vasco y Cataluña para hacer chufla del Estado y de las leyes gracias a las cuales Ibarretxe y Pasqual Maragall son presidentes en sus respectivos terruños.
Si de aquellos lodos vienen estos goles no es extraño que sean ya muchos a los que no les interese saber una palabra más de lo que pasó, no vaya a ser que nos acabemos enterando y haya que desandar los procesos.
Si lo que se pretende es declarar obsoleta la transición, inútil la Constitución e ineficaces las leyes que de ella se derivan, nada mejor que permitir y fomentar su deterioro a ojos de los ciudadanos. En ese trabajo, la aportación de un partido de fútbol es fundamental y si acaban 3-3, mejor que 2-2, porque hay más ocasiones para que las gargantas exploten en euforias colectivas de profundo significado patriótico. ¡Qué zurdazo, madre mía, qué zurdazo! La guinda sería que España perdiese 2-0 con Suecia. Eso ya no lo mejora nadie. Pobrecitos vascos y catalanes que tuvieron que jugar en Estocolmo. ¡Si lo que ellos querían era estar en el amistoso del Camp Nou!
Por eso, las tejas, vigas o pilastras que caen del sumario, se caen también de ese mundo nuevo con pies de barro que se construye a espaldas de todos, con extraños interlocutores aficionados al gatillo y pintorescos socios internacionales.
Se han introducido en el corral tal cantidad y variedad de bichos que cuesta trabajo discernir si se trata de un gallinero, una pocilga o un criadero de almejas babosas. Como dice Andrés Montes, la vida puede ser maravillosa, no dejemos que nos la estropeen cuatro formalismos legales.

A rojo y a negro

Domingo, 8 de Octubre, 2006

Desde los albores del llamado contencioso vasco hasta hoy mismo, la Iglesia ha utilizado dos lenguas y dos cerebros. No es la única institución, ni los únicos personajes que optaron por el uso de la lengua bífida, pero quizá por su naturaleza monolítica y espiritual, su caso constituya el ejemplo más notable de la galopante hipocresía que pretende nadar, mojarse, permanecer seco y guardar la ropa, todo al mismo tiempo.
Si el doble mensaje, la doble moral y el doble rasero estuvo siempre manifiesto, ha sido en estos últimos meses de ZP cuando las contradicciones terminaron por aflorar sin disimulo. Diríase que la COPE, por citar su medio de expresión más popular, y la curia vasca manejan bazas diametralmente distintas, como si un impensable jugador de ruleta apostase la misma cantidad a rojo y negro en la seguridad de que, pase lo que pase, se va a quedar con lo que tenía.
Cierto es que fuera del País Vasco la postura eclesial se identifica claramente al lado de las víctimas, de la razón y la justicia, pero dentro de las tres provincias, tanto los obispos como buena parte del clero han apoyado, alentado y justificado el fascismo nacionalista desde sus más tiernos orígenes, si algo de tierno puede tener un movimiento tan destructivo, deshumanizado y anticristiano como el que se enseñorea ya en mesas de diálogo internacionales.
Imagínense que un buen día, al lado de las campañas de Amnistía Internacional en contra de la tortura, los abusos de poder y los totalitarismos, se descubre que la misma organización colabora en determinado lugar para el establecimiento de esas prácticas. Pues algo así.
Cuando monseñor Uriarte dice que las víctimas no deben determinar la política “en el proceso de paz”, y que tal cosa corresponde al Gobierno y a los partidos, no está realizando una inocente recomendación. Está bendiciendo a los ejecutores y atentando por segunda vez contra las víctimas.

El oprobio noruego

Sábado, 7 de Octubre, 2006

Se han ido a Noruega, que es nórdico país donde se garantizan su unidad con una constitución en vigor desde 1814. Pronto celebrarán sus dos siglos de existencia. Habría que ver su cara si aquí albergásemos algo a la inversa.
Otra alternativa era vérselas con ETA en el Lejano Oriente. Quizás crean que la distancia mitiga la felonía, o que el escenario de un país tan frío como democrático bendice y santifica la rendición y el oprobio equiparándolos a las conversaciones de paz que en Oslo mantuvieron israelíes y palestinos. Hasta ahí hemos llegado en la manipulación, la mentira y el matonismo.
Pronto habrá fotos del evento. De un lado, el rostro de la extorsión, Miguel Ángel Blanco e Hipercor. Del otro, desconocidos personajes del stablishment que vestirán sin sonrojo la camiseta del Estado, que a la postre es el que se sienta a dialogar con quienes durante cuarenta y seis años no han dejado de practicar las vilezas más abyectas, la soberbia más ruin, el mayor de los desprecios. ¿Cómo llamaban a los socialistas? ¡Ah, sí! Gorrinos. Pues ya los tienen delante, a bola vista, en términos de igualdad.
El resto estábamos equivocados, la resistencia fue una locura que sólo sirvió para poner muertos sobre la mesa y demorar este magnífico momento democrático de Oslo, donde caen una por una todas las razones de Estado, donde se pierden para siempre las esperanzas de justicia y donde brillan como nunca la traición y el golpismo interno de guante blanco, aquél que desprecia sus propias leyes, actúa al margen del parlamento, se cisca en los principios constitucionales y acaba, como todos acaban, provocando fuertes convulsiones.
En estos momentos se puede estar abatido, como lo está y divulga Rosa Díez, y se puede estar combativo, como se declara García Trevijano. La afrenta es de tal naturaleza que al ciudadano se le exigen unas tragaderas a prueba de sueldos oficiales y claro, no todos los reciben a final de mes.

Delincuencia y percepción

Viernes, 6 de Octubre, 2006

Las dos informaciones son incompatibles. O la delincuencia se ha reducido un 4,6 en los ocho primeros meses de 2006, como dice Antonio Hernando; o se ocultan datos y ha subido enormemente, como dice Ignacio Astarloa.
Podríamos pensar que Gobierno y oposición manejan distintos conceptos sobre lo que es o deja de ser delincuencia, y algo habrá de eso, pues ya los hemos visto discrepar tantas veces sobre lo que es legal, constitucional, justo o necesario, que tampoco supondría gran novedad comprobar ahora que unos ven delitos donde otros interpretan sano ejercicio de libertades.
El robo del escaño ¿dónde cae? El Gobierno ve delito, al menos en un funcionario. ¿La condecoración de los policías de la manifestación de Bono? ¿El anuncio de la selección catalana? ¿Los chanchullos inmobiliarios? ¿La violencia doméstica?
Unicef acaba de cuantificar en 188.000 los niños españoles afectados por abusos y malos tratos. ¿Eso cómo se contabiliza? Al margen de lo que Hernando o Astarloa digan, cada ciudadano tiene una percepción personal de lo que ocurre a su alrededor. Un solo hecho delictivo puede disparar las alarmas en un amplio territorio. Un asalto con secuestro en un chalet despierta los recelos entre todos los propietarios de chalets, y sin embargo docenas de delitos diarios en una zona concreta tradicionalmente conflictiva, apenas inquieta porque se cree que para evitarlos basta abstenerse de visitarla.
El número tampoco parece el factor determinante para establecer si baja o sube el nivel de delincuencia más allá de una estadística orientadora. Quizás Hernando se refiera al número y Astarloa, a la percepción de ese número. Si han disminuido los actos delictivos un 4,6, y ojalá sea así, deberían empeñarse ahora en que el ciudadano lo aprecie porque, o mucho nos equivocamos, o una gran mayoría de la población está más de acuerdo con el pesimismo de Astarloa.

La despellejadura

Jueves, 5 de Octubre, 2006

Cualquier lector avisado intuye que los movimientos de Garzón buscan amparar al Gobierno de una sospecha cada vez más nítida y manifiesta: se han manipulado pruebas, se han falsificado informes, se han ordenado chivatazos y se ha protegido el nombre de ETA para no vincularla con el 11-M.
Gracias a Garzón la bola crece y se desmesura. Ya ha logrado poner en danza al CGPJ, a la Audiencia Nacional y a los Juzgados de Instrucción de Madrid en una maraña legal que difícilmente puede comunicarse con claridad al gran público, salvo que tenga conocimiento previo de todos los pasos que se han dado en torno al 11-M y se exponga por parte de los medios con exquisito lenguaje cristalino.
Es decir, el objetivo es embarullar, tupir y enmascarar, pero los resultados se resisten y quienes hasta el momento podrían refugiarse en mantener una duda razonable, gracias a Garzón, advierten que en efecto, hay gato encerrado.
Puestos en la piel de los peritos cabe plantearse la malévola pregunta del juez: cómo es posible que tres peritos policiales se pongan de acuerdo para emitir un informe falso un año después de haber firmado otro contrario a éste y sobre todo, después de que uno de ellos lo adjunte inocentemente a su historial de méritos, que a su vez remite a cinco instancias policiales y de Interior. ¿Pertenecen al PP y han sido conminados a la falsificación por órdenes directas de Mariano Rajoy? ¿Tenemos todos los hogares españoles el tarrito del ácido bórico al lado de la sal y el aceite? Y la traca final ¿qué carajo pasa por sugerir el nombre de ETA al lado del mayor atentado de la historia de España? ¿Acaso no ha sido autora o sospechosa de todos los realizados desde 1960, hace cuarenta y seis años?
Los autores del 11-M, sean quienes sean, querían castigar al pueblo español, es evidente; pero a la vista de la despellejadura a la que nos arrastran sus consecuencias, no es arriesgado suponer que ellos no habrían podido soñar con un éxito tan clamoroso.

El último virus

Miércoles, 4 de Octubre, 2006

Vivimos la era de los virus, no nos cabe la mínima duda. Nos lo anunciaron hace años para alertarnos sobre problemas de salud, pero se quedaron cortos. Cuando comenzábamos a comprender qué eran esos bichos tan pequeñitos, llegaron los virus informáticos y vuelta a empezar. A éstos todavía no los entendemos, sólo sabemos que provocan blasfemias e imprecaciones varias, pues se propalan alegremente y sin rendir cuentas a nadie. Más adelante les siguió el marketing viral, que así se llama hacer que se roba el escaño del presidente y dejar que se difunda. Gratis total.
En tiempos recientes se observa la aparición de un nuevo mutante cuya singular característica consiste en disolver cual azucarillo cualquier idea, institución, pacto, ley o palabra que no se avenga al talante. Como ustedes saben, talante es el Novus Ordo Seculorum, de notables ventajas frente a todos los anteriores porque no está escrito y de ahí que se estire y encoja como la tripa de Jorge.
El nuevo virus no hace distingos entre leyes naturales, universales o comarcales. Las destruye todas. Por ejemplo, si usted le aplica el virus al Parlamento Vasco, con sus grupos parlamentarios y sus elecciones, al instante lo disuelve y aparece en su lugar una Mesa de Partidos. Si acerca el virus a un informe de tres peritos, raudo los desperita y transforma en delincuentes. A los terroristas hace santos, y a las víctimas, culpables. Hace de la Constitución un trapo y de España, una risa. ¡Es la monda! Las fronteras, coladeros y la Guardia Civil, que ni se mueva. La Unión Europea es la prehistoria. A Chávez le da ciencia y a Sarkozy se la quita. La reconquista fue un fiasco y más valiera que a don Pelayo le hubiese pillado Covadonga con gripe. Menudo virus éste que todo lo modifica. Del gilipollas de Blair _ Bono, dixit _, hace un grandísimo estadista. Este virus es la pera, póngame media docena. A lo mejor bien repartido, nos arregla muchas cuentas.

Amo a Laura (2)

Martes, 3 de Octubre, 2006

El objetivo de los 4gatos al robar el escaño de ZP era dejar al presidente de pie y que de esa forma participase en la acción Levántate contra la pobreza que la ONU convoca dentro de la Campaña del Milenio los próximos días 15 y 16 de octubre y para la que fue contratada la agencia de publicidad Tiempo BBDO después de su exitosa iniciativa de Amo a Laura.
El párrafo anterior se ha escrito sin comas y de corrido con el fin de que el lector las espolvoree donde mejor se le avengan para comprender lo sucedido, porque nos reconocemos incapaces de hacerlo de antemano. A ver si lo consigue el Fiscal General del Estado, Cándido Gómez Pumpido, hasta cuyas instancias ha llegado el Caso del Sillón Secuestradito, como lo titularían Miguel Mihura y Álvaro de Laiglesia, de vivir los pobres.
La primera explicación que se te ocurre es que Tiempo BBDO ha encontrado la fórmula mágica para hacer publicidad sin gastarse un duro, y siendo el objetivo de la campaña acabar con la pobreza en el mundo, nada tan lógico y natural, aunque sea a costa del dinero que iban a recibir los medios por albergar los anuncios. Esos mismos medios están hablando del tema como noticia, y claro, no cobran un duro.
Lo que pasa es que la atención se ha desviado hacia la falta de seguridad en el Congreso y la colaboración que los 4gatos, la ONU, Tiempo BBDO y Levántate reciben por parte de un funcionario de las Cortes, que es al que está investigando Conde Pumpido.
Si es así, el mundo de la publicidad va a experimentar la mayor revolución conocida desde la utilización de los mensajes subliminales.
Al robo del escaño de ZP para promocionar una campaña contra la pobreza seguirá el descubrimiento de ácido bórico en los servicios de la Dirección General de Tráfico para promocionar la campaña de un nuevo modelo de coche que funciona con hidrógeno. Y otras que nos callamos para no dar ideas.

Explotar cabezas

Lunes, 2 de Octubre, 2006

Que en las fiestas de moros y cristianos ya no exploten las cabezas de Mahoma, y que los cristianos se limiten a ganar la batalla sin hacer cuchufletas de los vencidos no es fruto de una sosegada reflexión de los representantes comarcales en torno a una paella, sino consecuencia del miedo.
Es más, sin ese miedo que el terrorismo busca como fin principal de sus acciones desde que Maximilien de Robespierre descubrió sus ventajas para el control de las masas, cualquier iniciativa en ese sentido habría encontrado la férrea oposición de las autoridades en aras de la tradición.
Todo ello viene a demostrar a ojos de quienes ejercen la violencia la utilidad de sus acciones y con qué facilidad pueden mudar costumbres y actitudes prendidas por la repetición durante siglos.
A diferencia de la ópera Idomeneo, el caso levantino no va a encontrar la defensa que ampara la libertad de expresión occidental. La cabeza de Mahoma puede dejar de explotar y serán muy pocos los que se atrevan a reclamar el chupinazo en un futuro, entre otras razones, porque en efecto, la práctica es ofensiva para los creyentes.
Ahora bien, si encontrásemos justificación en poner bombas para evitar todo lo que ofende a un grupo político, religioso, nacionalista o de género, el terrorismo daría paso a la guerra, que en este caso es santa por cuanto busca la implantación de un credo.
Por esa razón, quienes alaben la desaparición de la costumbre en los ayuntamientos del Levante español, deberían meditar un instante sobre las causas que la provocan, el miedo insuperable a mayores males que no están dispuestos a enfrentar. Cabría preguntarse en este momento, qué costumbres, ideas o sentimientos estaríamos dispuestos a ceder ante el chantaje, y si descubrimos que son muy pocos, a lo mejor quienes manejan el miedo tensan la cuerda hasta dejarnos sin ninguno.