Archivo de Julio, 2006

El cabezazo

Jueves, 13 de Julio, 2006

Apenas llevamos seis años en él y ya se puede enumerar un extenso catálogo de características inequívocas del siglo XXI. Una es la proliferación de novelas sobre templarios y el Santo Grial; otra, el sonitono de Paquito el Chocolatero, y una tercera, la facilidad para elevar las chorradas a la categoría de imperativos categóricos a la velocidad del ultrasonido.
Toda esta magna reflexión viene a cuento de una impactante noticia, cual es que la canción Coup de Boule, donde se narra el último cabezazo del eminente bailarín Cinexín Sifán constituye ya todo un éxito en el gusto de los franceses, tan refinados ellos que presumían de no caer nunca en las redes de El Koala y de estar escuchando todo el día a Georges Brassens. Pues se les ha acabado el glamour. El siglo XXI se encargó de demostrar que son tan horteras como el que más.
Admiren la maravilla. El cabezazo se produce el domingo, metidos casi en lunes, estamos a jueves _ viernes para ustedes _, y ya está consumado el crimen musical. En el siglo XX, desde que Ana María se va buscando el sol en la playa con su maleta de piel hasta que la canta el vigilante nocturno de Doñana han de pasar, por lo menos, dos o tres meses. Los avances actuales permiten que el atentado se perpetre con una celeridad que asusta.
Conscientes de que el bodrio tiene grandes posibilidades de cruzar los Pirineos y colarse entre los chiringos en dura competencia con Opá, les ofrecemos la versión castellana de una de sus estrofas, para que vayan practicando. De la música no se preocupen, es pegadiza y la pillarán de inmediato. Dice así: “Atención, es el baile del cabezazo. Cabezazo a la derecha, cabezazo a la izquierda. Zidane ha golpeado. Zidane ha pegado, el árbitro lo ha visto en la tele, pero la Copa se nos ha escapado, por lo menos nos lo hemos pasado en grande”.
Que ustedes lo disfruten tanto como sus autores.

Los nuevos clandestinos

Miércoles, 12 de Julio, 2006

En el cuartel general han ordenado que las baterías muden sus objetivos y apunten ahora en otra dirección, exactamente la contraria de la que venía siendo habitual. La nueva estrategia de los generales la ha comprobado en sus carnes Marimar Blanco al cumplirse el noveno aniversario del asesinato de su hermano Miguel Ángel.
Aunque nos parezca estar escuchando un relato de política-ficción, la mañana del aniversario amaneció con nubarrones provenientes de distintas subdelegaciones del Gobierno, que no aplaudían con entusiasmo la iniciativa de la AVT, sino más bien la miraban como hacían los grises delante de las algaradas universitarias antifranquistas y las prohibían. ¿Cuál es el motivo? Se supone que la ultima ratio de una decisión así radica en su manifiesta oposición a los planes del ejecutivo.
Es decir, quienes observan contrariados cómo no se elimina realmente a ETA adquieren la antigua consideración de los terroristas. Clandestinos, insurgentes, contestatarios y antirrégimen, las víctimas y todos los que se abanderan bajo el lema “Rendición en mi nombre, no” se han convertido hoy en las moscas cojoneras de un proceso que ya se verá si acaba siendo de auténtica paz deseada por todos, o deviene en una burla inconcebible y grosera.
De momento, las partes convocadas describen dos situaciones totalmente opuestas. Mientras el Gobierno, al que le seguimos debiendo la mayor credibilidad, asegura que no hay nada pactado y que todo se ajustará a la normativa vigente, la otra parte se vanagloria de tener ya la pieza en la cesta y exige que se materialicen los extremos del acuerdo.
En el medio, quienes fueron víctimas de unos y comienzan a sentirse víctimas de los otros. Hace falta detener todo esto y retomarlo con sensatez, pero ¿y si realmente ya se ha vendido todo el pescado?

Perdiendo puntos

Martes, 11 de Julio, 2006

Como andamos en lo que andamos, la lectura de Gara resulta tan útil como la del The Washington Post en época del Watergate. No es que el panfleto etarra se haya reconvertido en un medio independiente. Sigue siendo portavoz de la extorsión por encima de cualquier otro afán periodístico, pero ya que a sus inspiradores se les concede categoría de interlocución, conviene saber qué ponen en sus páginas para adivinar por dónde pueden venir los tiros, perdón, las negociaciones.
Lo que dice Gara en sus dos últimas ediciones (lunes y martes) es estremecedor, esclarecedor y confirmador. Sostiene Gara que las siglas ETA-ZP han llegado ya a un acuerdo en febrero-2006. Es decir, según su versión, las exigencias de la banda ya están satisfechas de palabra y quién sabe si ante notario.
La revelación (lunes) no ha gustado nada en casa de ZP, de modo que el diario que insufla la Mondragón Corporación decidió explicar (martes) por qué había desvelado ese pequeño secretillo que afecta a la credibilidad del presidente y del ejecutivo en su conjunto. Dicen que lo han hecho para joder, pues esperaban que en el proceso sucediesen cosas como el cese de la presión judicial y policial, que no han visto. En su línea, vamos. Te tenemos cogido por los cataplines y a la mínima que te desvíes, irás perdiendo puntos políticos de ese enorme prestigio que piensas conseguir al final del proceso.
Lo más chocante del episodio no es tanto la revelación del acuerdo, que ya se verá lo que hay, como la reacción del ministro de Justicia, que se agarró un cabreo al estilo Zizou y no se lo pensó dos veces antes de asegurar que Gara es “un panfleto muy acostumbrado no sólo a la desinformación, sino a la intoxicación”. Pues, hijo mío, no te quejes, porque ya saben los anglosajones que live with the wolves, howl with the wolves; o sea, quien con lobos anda, a aullar aprende.

Las tragaderas

Lunes, 10 de Julio, 2006

Este dichoso proceso de paz se está pareciendo cada día más a la clásica bajada de pantalones, o en todo caso, siendo caritativos con los procesadores, a la no menos clásica rendición de Breda, donde por cierto, pese a que es el gobernador de Breda, Justino de Nassau, quien entrega las llaves de la ciudad al español Ambrosio de Spínola, todos recordamos que la solución a la guerra de los Treinta Años finaliza con la independencia de los Países Bajos. Es decir, bien leída, la rendición de Breda es a la larga la rendición de los Tercios españoles que interlocutan con el de Nassau.
Pero como bien dice María José Rama, viuda del cabo Juan Carlos Beiro, asesinado por ETA, la actual negociación se está llevando a cabo con una organización ilegalizada, “alguien que dice ser interlocutor. Y yo me pregunto ¿interlocutor de quién? ¿de los asesinos?”
Si a cualquier ciudadano al que le quede algún rescoldo de equidad y justicia se le exige proveerse de unas tragaderas como las de Pantagruel; cuesta trabajo imaginarse de qué calibre han de ser las que se les solicita a ese colectivo de víctimas que comienza a ser tan denostado como si ellos fuesen los culpables del llamado contencioso vasco. Enormes tragaderas, venda en los ojos, tapones en los oídos, pinzas en las narices y adormidera en el cerebro. Todo en conjunto de aquí a la eternidad.
Patxi López los prepara para el futuro cuando anuncia que será necesario emprender acciones que van a costar más que la reunión con Otegi. No hace falta ser vascólogo para suponer que López está hablando de todo el botín que aquéllos piensan llevarse y que éstos planean conceder. Ya saben, ese botín político, judicial y anticonstitucional que ZP todavía se empeña en presentar como si se mantuviese dentro del más escrupuloso respeto de la legalidad. Pero si así fuera, ¿por qué iba a preocuparse López por las tragaderas? ¿Por qué iban a preocuparse las víctimas?

Reformas en el diccionario

Domingo, 9 de Julio, 2006

La notoria capacidad de crispar que acompaña a este hombre proviene de su profundo engreimiento y de su incalculable ignorancia, hijo el uno de la otra. ZP actúa como si el big bang hubiese coincidido casualmente con su fecha de nacimiento y a él se le concediese la gracia de ordenar cómo han de ser las entradas del diccionario. Pese a lo que pueda parecer a simple vista, se trata de una tarea para la que todos estamos muy bien dotados, especialmente si no hay que tener en cuenta todo lo anterior, como ocurría en tiempos de la gran explosión.
La última definición de rosario como “collar de perlas con crucifijo” es una de las más logradas, aunque no conste que su autoría corresponda exactamente al jefe de los filólogos.
En esta misma línea, se ha sabido que tras la entrevista con “un señor de bata blanca que vive en Roma”, el presidente ha decidido no asistir a “la multitudinaria cata de vino consagrado” en un exquisito ejercicio de coherencia; no como Castro, Ortega y Jaruzelski, que fueron y no se enteraron de nada, quizás por su desconocimiento de la ciencia enológica.
Este espíritu de redefinición dominante produce asombrosos resultados. Así, el término etarra, que hasta hace poco servía para referirse a un delincuente redomado, pasa a ser “interlocutor con el que merece la pena charlar de España a calzón quitado”. Otra. La palabra víctima, que se tenía por unívoca, demuestra su versatilidad y se convierte en “persona resentida que no perdona a los asesinos de sus familiares”. Vamos, unos malasangres. Finalmente, obispo deja su anterior significado y ahora antecede al de “colaborador con banda desarmada de resentidos”.
A todo esto, se está trabajando intensamente para que España sea estudiada en breve como “especie de territorio que limita consigo mismo por todas partes”.
La RAE prepara con urgencia una edición que recoja las reformas.

Porca miseria

Sábado, 8 de Julio, 2006

Estos rifirrafes subidos de tono que se traen entre el laico Gobierno y la santa oposición son para partirse de la risa pascalis, aunque se esté hablando de asuntos más cercanos al llanto inconsolable y al lamento gitano.
Los dos se acusan básicamente de lo mismo, esto es, de actuar fuera de la ley en sus respectivas iniciativas. Eso de por sí ya es gracioso. Vos sós un shoriso. Y vos, un delincuente. Ay qué risa, María Luisa. Sólo falta que se lo arrojen también entre el Supremo y el Constitucional.
Los unos se despachan llamando golpistas, extraparlamentarios e insumisos a los otros. Lo hacen por no reconocerles representatividad de Estado y por andar reuniendo firmas para convocar un referéndum que no se ajusta a derecho. ¿Derecho? Qué demonios será eso. Seguramente se trata de un arcaísmo.
Aquéllos los tildan de ilegales e inmorales por andar manoseando las cosas de comer. Precioso espectáculo que llenará de gozo a los que utilizan el calificativo de gorrinos para referirse a sus mejores amigos de los dos. Imagínense el que usan para hablar de los enemigos. El Koala ya no es el líder del rock rústico de lomo ancho; ahora es cronista político. Opá, yo viacé un corrá, pa eshá guarrillas, y pa eshá guarrillos. Algo tenía que esconder este hombre para conseguir un éxito tan masivo. Ahora ya lo sabemos, el Koala es coyuntural.
Los que hace años concentraban la mayor parte de la actividad porcina están que no se lo creen. Han alcanzado la felicidad plena. Ni consenso, ni Ley de Partidos, ni todos unidos contra el terror. Ni tan siquiera un juez que marque los tiempos, sino todo lo contrario. Son los maketos los que se desgastan a garrotazo limpio, como en el cuadro de Goya.
Así se las ponían a Fernando VII y a Felipe II juntos.

Valores de mercado

Viernes, 7 de Julio, 2006

De un lado estamos todos, con la ley, la razón, las víctimas y la justicia. Del otro, una banda de extorsionadores que durante años ha acumulado horror y sufrimiento sin reparar en vidas ni haciendas.
De un lado llegan los negociadores con la cesta repleta de excelentes productos de la huerta democrática, algunos de ellos reservados a la gente honrada, otros ni siquiera en el mercado, unos terceros utópicos e inconcebibles. Se llaman legalización, autodeterminación, perdón, amnistía, olvido, anexiones varias, pínfanos y fanfarrias.
Del otro, aparecen unos compradores que desean llevárselo todo, para lo cual muestran su Visa Oro, su producto estrella, la moneda de cambio que, según les han prometido, todo lo compra. Se llama el cese de la violencia. Vamos a ahorrarnos detalles de menor enjundia y reconozcamos que el trueque, negocio o negociación se plantea aproximadamente con esos valores de mercado, tan apreciados y difíciles de conseguir unos, tan miserables y rastreros los otros; tan abonados por leyes y consensos, los primeros; tan propios de delincuentes los segundos.
Cualquier aprendiz de comercial sabe que las gangas se consiguen ofreciendo poco y llevándose mucho. Qué memez más completa se acaba de producir.
Si en la situación actual se valora desmesuradamente el fin de la violencia, quienes lo administran están delante de una ganga mayúscula y quienes la permiten se van a quedar con la cara larga el resto de sus vidas.
Ése es el sentido de los que hoy repiten En mi nombre no. En mi nombre no digan que lo están haciendo, porque no quiero pasar por tonto, ni por traidor; ni que nadie me eche en cara tratos con asesinos, ni tener que dar por buena esa amenaza tan repetida de ahora cumplo la ley, ahora no la cumplo.

Pobre de mí

Jueves, 6 de Julio, 2006

El concejal agnóstico no puede gritar Gora/Viva San Fermín, pero sí puede hacerlo anteponiéndole la palabra fiestas. El concejal agnóstico no cree en el santo, pero sí en toda la parafernalia que al santo se le dedica. El concejal agnóstico cena opíparamente en Nochebuena, pero no sabe por qué. El concejal agnóstico es bobo y quienes le permiten trocar la tradición a su antojo, más bobos todavía.
Con la que está cayendo, en los santos carnales no creen ya ni los párrocos, como les pasaba a los romanos con sus dioses; pero ni en un caso ni en el otro se trata de hacer una profesión de fe inquebrantable para distinguir que en ellos se simbolizan los valores y las actitudes superiores. ¿Cuáles? Las que cada sociedad tenga por más excelsas y las que no puedan representarse sin acudir a símbolos ancestrales. Vamos, lo que es la historia de la humanidad.
Claro que para eso hay que tener a mano algún ideal superior a los gastronómicos, así como dos dedos de frente para comprender que detrás de san Fermín no está un señor con un nimbo flotante, un báculo y una mitra esperando a que salgan los toros de los corralillos de la cuesta de Santo Domingo _ ¡coño, otra calle en la que no cree el agnóstico! _, y que después del encierro se va de vinos con los navarros y los turistas.
Para ese viaje no hace falta caer en el ridículo de quien entra en el cine advirtiendo a sus hijos que él no cree en el Pato Donald. Ni en Daisy, óiganme bien.
Como en ese mismo momento del chupinazo Patxi López está hablando con Batasuna de anexionarse Navarra y como los de PETA se están manifestando por la Estafeta en contra de las corridas y los encierros, es posible que más de un navarro esté entonando el pobre de mí antes de tiempo, porque en cuestión de minutos lo quieren dejar sin santo, sin toros y sin tierra.
Ni Napoleón con todo su ejército se habría atrevido a tanto.

Las muertes

Miércoles, 5 de Julio, 2006

Ante la muerte aplicamos un extraño código de escalafones que pone de manifiesto la impotencia y el desconocimiento que nos sugiere. Acabamos de asistir a la agonía televisada de un personaje popular, cuyo final se pinta con los más lúgubres trazos de la tragedia común sin posibilidad alguna de establecer una comparación con el segundo clasificado en el macabro ranking de las exequias. Nadie es ajeno a la desmesura, pero se participa de ella como prueba racial y de masas.
Un accidente siega la vida a más de cuarenta personas y el crítico salta como movido por un resorte: “Menos dinero para el Papa y más para infraestructuras”. Lo del Papa será por la inmediatez, pues lo mismo podría haber gritado: “Menos dinero para saraos, para la SGAE o para la Champions Leage…”
El luto de Valencia afecta a toda España y aunque cada fin de semana muere en las carreteras un número similar de ciudadanos, la concentración de los decesos aconseja que se suspendan actos y se modifiquen agendas. Rajoy ya no va a La Rioja y el PSE ya no se reúne con Batasuna, precisamente para hablar de la muerte de otros mil españoles caídos, eso sí, en muy distintas fechas y localidades.
El Parlamento de Europa entretiene sus horas muertas con una condena del franquismo, pero se olvida de las checas, del tren de la muerte y de otros fusilamientos masivos que compiten en horror con lo condenado y perpetúan el maniqueismo reinante.
Da la impresión de que todos estamos empeñados en desmentir el único aserto probado por encima de tintes políticos, y éste es que la muerte nos iguala al ras, y que deja a los vivos envueltos en la nebulosa de la incertidumbre, de las miserias y de los juicios de valor, tan poco consistentes que se desvanecen con sólo aplicarles la mínima luz de un fanal mortecino.
Descansen en paz todos ellos.

El efecto de saber

Martes, 4 de Julio, 2006

Se justifica que Internet sea el paraíso de los malevolentes bajo la premisa de que se han democratizado las opiniones y se ha convertido al ciudadano en comentarista. Cierto, aunque la novedad conlleva que el lector se vea obligado a extremar sus precauciones para discernir si el emisor es de fiar o se trata de un redomado gandul.
La web, como el papel, aguanta todo lo que le cuelguen, pero a diferencia de éste, el ciberespacio multiplica por miles el número de posibles receptores dejando obsoletas cualquiera de las precauciones que la historia se sacó de la manga para controlar los contenidos de prensa e imprenta. El reto que se nos presenta delante debería salvaguardar las virtudes democratizadoras del medio y hacerlas compatibles con el freno de lo que sociólogos y semiólogos denominan el efecto de saber, es decir la falsa percepción de que se sabe, o de que se está informado por el simple hecho de leer o de comunicarse en libertad. Al decir de quienes desde hace años se vienen preocupando por estas cosas, el porcentaje de aculturizados sin conciencia de serlo aumenta en porcentaje directamente proporcional a la expansión de las nuevas tecnologías, lo cual podría proporcionar en breve tiempo el panorama ideal para que cualquier tirano maneje innúmeras bolsas de población, con el agravante de hacerles creer que se está actuando en correcta y cabal democracia.
La situación ya ha sido descrita por más de un novelista de anticipación y en general existe el convencimiento de que, al menos en una primera etapa, la gran implantación tecnológica se verá acompañada de férreas dictaduras que no lo son en apariencia, y de cuyas estribaciones comenzamos a tener noticias en todo el mundo.
Pensará el lector que si el movimiento es imparable, de qué vale preocuparse, pero hasta el momento nadie ha certificado que lo sea, si se alerta lo suficiente.