Archivo de Enero, 2006

El lector mosqueado

Domingo, 1 de Enero, 2006

Comienzo el año recibiendo la crítica de un lector. No es nada personal, sino que va dirigida contra la profesión periodística española en su conjunto y me temo que con cierto fundamento.
Dice este hombre que en el ejercicio continuado del trabajo informativo, la prensa se ve contaminada por los mismos vicios de los políticos, a los que supuestamente critica. De todo ello le encorajina de forma especial que se dé por bueno, aceptado y saludable el derecho de unos partidos a entorpecer o dilapidar las realizaciones de otros por el mero hecho de que son rivales cada cuatro años en unas elecciones, sin tener en cuenta las horas de trabajo invertidas, ni los millones arrojados a la basura.
Él vive en un municipio donde estas luchas han conseguido convertir costosas obras públicas en ruinas que se echaron a perder al grito de “Para gilipollas, nosotros”, y lejos de conseguir el rechazo y el oprobio mayoritario, abundan quienes se sienten muy orgullosos de la fazaña.
Se admite el cainismo como uno de los pilares básicos de la democracia y se cuentan por éxitos los proyectos que se le tumban al contrario, añade con indignación contenida, aunque la operación deje un reguero de caudales públicos y horas de trabajo camino de los sumideros.
En su opinión, la prensa colabora a que este estado de opinión se instaure y perpetúe como un hábito del ejercicio político, como si el mayor éxito radicase en el mayor entorpecimiento, en contra siempre del beneficio común.
“Estas cosas no se dicen en la prensa _ afirma nuestro hombre _; y se tiene de muy mal tono cuestionar la necesidad de que cada vez exista un mayor número de organismos superpuestos y contradictorios para decidir sobre los mismos asuntos produciendo leyes inaplicables como ha ocurrido en Baleares”.
La reflexión no es manca. De momento, como ya le anuncié, “a mí me has hecho la columna de mañana, para que veas que algunas veces sí se publican”.