Archivo de Septiembre, 2005

Imparable descenso

Viernes, 9 de Septiembre, 2005

La ONU acaba de publicar el Informe 2005 de Desarrollo Humano, y como siempre, sus datos sirven para conocer con la frialdad de una radiografía el verdadero estado comparativo de los 177 países que forman la lista; pues algunos, como Afganistán, Liberia e Irak, ni siquiera figuran por falta de datos fiables.
Ganó Noruega, lo cual no es ninguna sorpresa, y perdió Níger, uno más de los muchos que siguen con niveles de desarrollo abisales respecto a los grandes, entre los que se encuentra España en el 21, pese a perder un puesto y ofrecer una tasa de alfabetización inferior a la de 48 países que nos superan en ese concepto.
Otros dos aspectos llaman la atención. Uno se desprende del propio informe y es que existe un número significativo de ellos que no sólo no avanzan de año en año, sino que retroceden. El segundo se constata después de observar cómo se recibieron estos datos, especialmente en los países sudamericanos. Mientras todos los gobiernos y los medios informativos tratan de arrimar el ascua a su sardina y presentarlos lo mejor posible, sólo uno, que ya había bajado del puesto 69 al 72, y que ahora lo hace hasta el 75, los rechaza y se escuda diciendo que son datos de 2003, un año malo para ellos.
¿Adivinan de qué gobierno se trata? En efecto, el del ínclito Hugo Chávez, que los venezolanos sufren desde 1999, un período de tiempo en el que ha logrado que Venezuela pierda, no sólo esos seis puestos en la lista de marras, sino el poco prestigio internacional que le había dejado Carlos Andrés Pérez. Además, aunque sean cifras del 2003, ¿no fue también ése un año chavista?
En ese somero balance del golpista / demócrata hay que anotar como excepciones las simpatías que despierta entre dirigentes españoles que le venden semi-armas, se abrazan encantadas al personaje, e incluso acuden allí para gritar al mundo la imperiosa necesidad de que Ceuta y Melilla pasen a manos de Marruecos.

Rojo piscina

Jueves, 8 de Septiembre, 2005

Cuando más duro se está poniendo septiembre, con sus opas, sus catástrofes, sus déficits y sus opacas visitas a la Moncloa, un confidencial que se hace llamar Garganta Profunda, no sabemos si en homenaje al Watergate o a Linda Lovelace, se descuelga con una información, chisme o sucedáneo, que nos deja patidifusos. Dice este correveidile que doña Sonsoles Espinosa, esposa del actual presidente del Gobierno, le ha retirado el saludo a don Alfonso Guerra, que como recordarán ustedes fue vicepresidente del mismo Gobierno; bueno, del mismo no, de otro que hubo.
Aunque es de esperar que un acontecimiento de esta gravedad se desmienta en cuanto Sonsoles salga del pilón y lo lea, aprovechamos que todavía no lo ha hecho para solicitar del señor Guerra la mayor comprensión posible ante lo que, en cualquier caso, sólo es una bisoñez política de la primera dama gubernativa.
Si bien es cierto que el señor Guerra ha criticado alguno de los modus operandi de su marido, descalificándolo como cabal inquilino del palacio que ambos ocupan, no es menos cierto que esa opinión es compartida por otros miles, quizás millones, de ciudadanos. De tal coincidencia se deduce que Sonsoles Espinosa estaría dispuesta a retirar el saludo a medio Estado, lo cual juzgamos de todo punto impropio de quien se pasea por el mundo como presidenta consorte de los españoles. “Lo soy, pero no me hablo con ellos”.
Dice el confidencial que el desencuentro tuvo lugar con ocasión de una representación dramática que imaginamos a primera hora de la noche. Entre la oscuridad del momento y el rojo piscina que seguramente padecía en su vista, doña Sonsoles habrá confundido a don Alfonso Guerra con el agregado cultural de alguna embajada que todavía no le han presentado, y de ahí su indiferencia hacia él. Ya verán como en pocas horas Moncloa desmiente la patraña. Si no nos vamos a saludar sólo por criticar a ZP, ¿a qué altura quedaría la educación recibida?

Pasemisí pasemisá

Martes, 6 de Septiembre, 2005

Una noticia redactada de acuerdo con los criterios informativos del Gobierno gana un montón. Así por ejemplo, después de escuchar que 650.000 personas han cruzado Algeciras durante los meses de verano sin apenas control policial, el ministro del Interior se ha puesto didáctico para que todo el mundo, incluido el redactor, sepa cómo han de comunicarse estas cosas en lenguaje políticamente correcto. El suceso queda más o menos así:
“La inmigración vacacional procedente de Marruecos que atravesó el puesto fronterizo de Algeciras tras cumplimentar debidamente a los agentes españoles con el saludo reglamentario de ´Hola, majetes´ ascendió durante la operación Paso del Estrecho a 650.000 personas. Gracias a la solidaria falta de control realizada brillantemente por un número reducido de policías, el tránsito se llevó a cabo sin mayores agobios, a razón de 15.000 por día, lo que supone que en el espacio Schengen pudo haber entrado de todo, hasta incluso algún físico teórico”.
A pesar de su claridad expositiva, quizás merezca la pena abundar sobre alguno de los términos empleados por el ministro Alonso. Así cuando se refiere a la “inmigración vacacional” debemos entender que el ministro practica alguna ciencia del ocultismo, ya que si no se controlaron, ¿por qué sabe él que se trata de emigrantes en vacaciones, de fans de la Niña de los Peines, o de excombatientes del Mau Mau?
Como ya le ha espetado el secretario general de la Confederación Española de Policía, aunque fuesen legales, alguno podría estar reclamado por la Interpol. Una posibilidad que jamás se sabrá. Y añade el policía, si todos son tan legales, ¿a qué viene entonces el paripé del control?
Otra aclaración, que en este caso se la pedimos al ministro, ¿en qué consiste el trabajo solidario de España con el espacio Schengen? ¿En abrir de par en par las fronteras como si los países firmantes del convenio fuesen todos los del mundo, incluidas las lunas de Saturno?

La Liga entra en política

Martes, 6 de Septiembre, 2005

Aun no se sabe en qué consistirá, pero este domingo el Barça, además de jugar un partido de fútbol, va a hacer política a favor del Estatut. Laporta y Maragall han llegado a un acuerdo para que el club aporte su granito de arena en el tema estatutario, aprovechando que la jornada liguera coincide con el 11 de septiembre.
La fecha es la fiesta nacional de Cataluña desde que así lo rubricó Jordi Pujol hace 25 años para recordar la derrota sufrida ante las tropas de Felipe V en 1714, arranque de la identidad catalana.
Ese 11-S está marcado por la controversia sin necesidad de que Laporta contribuya con su actitud a que la Liga permita la utilización de su poder de convocatoria para fines partidistas, pues aunque la teoría oficial es que ese día nace la conciencia catalana, no escasean otros muchos catalanes que entienden la influencia borbónica como el inicio de las condiciones idóneas para el desarrollo del verdadero potencial económico, cultural e industrial de las cuatro provincias. Y lo cierto es que desde la derrota, Cataluña no ha dejado de prosperar. ¿Qué habría pasado si le ganan a Felipe V? ¿Prosperarían más? La hipótesis no tiene respuesta, pero la realidad sí.
Y ahí está esa fiesta con toda su paradoja, celebrando una derrota que fue victoria.
Maragall quiere que el Estatut se confunda, mezcle y amalgame con Cataluña, con la Diada y con el Barça. Todo en una misma idea, todo en un mismo afán, aunque los goles los ponga Ronaldinho, las piernas sean de Etoo y la estrategia, de Frank Rijkaard.
Y si por esas cosas que tiene el fútbol, después de los 90 minutos el marcador es favorable al Mallorca, no pasa nada, porque al fin y al cabo se está festejando otra magnífica derrota.
Algunos puristas del deporte están pidiendo a los socios del Barça que reciban el gesto político con una pitada, pero tampoco se trata de eso. Ahora bien, que nadie se extrañe si en el próximo Zaragoza-Valencia se arma un mitin sobre el PHN.

Los pioneros

Lunes, 5 de Septiembre, 2005

Aquéllos que se consulten por padecer el síndrome depresivo posvacacional, máxima expresión de la flojera moderna y occidental, deberían salir del médico con una receta en la mano donde se leyese: “Mantener el despertador todo el año a las 7 a.m. Prohibidas las vacaciones. Se deprime a la vuelta”.
Es más fácil solidarizarse con quienes no tienen ni unos días de descanso, porque además no se ha inventado para ellos el síndrome del trabajo sin interrupción, y así no encuentran excusa para remolonear de sus obligaciones. Siempre hubo gente que trabajó y gente que no. Lo que no había eran vacaciones, y mucho menos ese concepto actual en el que se confunde el stress invernal con nuevos y variados stresses veraniegos, que en muchos casos comienzan y terminan con una caravana automovilística, porque todos vamos el mismo día al mismo destino, una gilipollez que no se la salta ni el Fosbury de México.
La vacación tradicional se extendía a lo largo de todo el calendario de acuerdo con el sol, las festividades y los trabajos agrícolas. Estaba integrada en el ritmo de la naturaleza y ni siquiera tenía nombre específico porque las épocas de negocio eran tan importantes como las del ocio. Todo eso se fue hace tiempo al garete y para sustituirlo inventamos estos éxodos masivos que acaban siendo origen de malestares, riñas y separaciones matrimoniales, como certifican las estadísticas; es decir, un desastre.
Para paliarlo comienzan a aparecer voluntarios que se ofrecen para pillar vacaciones fuera de temporada alta, en los meses sin jota ni ge. Claro que tienen que reunir ciertas características, por su trabajo y por la composición de su familia, pero hoy debemos rendir un homenaje a esos pioneros de la descongestión, que no abarrotan playas, restaurantes, ni carreteras; que no protestan por el tiempo y sobre todo, que no sufren síndromes, ni rabos de gaita.

Periodicausto

Domingo, 4 de Septiembre, 2005

Manuela de Madre recordó a sus compañeros que los principios inspiradores de las buenas costumbres, por mucho que se enmascaren, permanecen vigentes. No se fuma, no se bebe, y sobre todo, debemos alejarnos de ciertas lecturas perjudiciales. Sólo faltó una referencia al pecado solitario para sentirnos plenamente trasladados a los años de la formación del espíritu nacional, aunque en esta ocasión las lecturas peligrosas no son las ediciones de Ruedo Ibérico, ni el libro rojo de Mao, ni siquiera las fantasías carcelarias del divino marqués de Sade, sino La Razón, ABC y la Cope, que a este paso van a inaugurar un nuevo Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum, aunque haya que rebautizarlo como Periodicorum.
Se nota que a Ibarra, Simancas y compañía los han pillado leyendo columnas constitucionalistas con una linterna debajo de las sábanas y tamaña herejía sólo se purga con una buena inmersión ideológica a altas temperaturas para que se achicharren todos los gérmenes españolistas que puedan haber anidado entre las costuras de sus lóbulos cerebrales. El fuego todo lo purifica, y si no, que se lo pregunten a Savanarola.
Esta obsesión por las buenas y las malas lecturas es también desde hace tiempo el afán vital del venezolano Fernando Báez, que a través de una serie de títulos, lleva camino de convertirse en el historiador oficial de los bibliocaustos. Báez identifica su trabajo con una frase: “se comienza quemando libros y se acaba quemando hombres”. Y quien dice libros, dice periódicos. El poder ansía rodearse de voces amables que le recuerden constantemente cuán bellos, sabios y justos son ellos y sus postulados. Todo lo demás es demoníaco y digno de ser churruscado por el fuego.
Por lo que se desprende de la número dos catalana, ni ella ni Maragall creen que las cabeceras citadas sean lecturas recomendables, ni siquiera para comparar. ¡Menudos demócratas están hechos!

Prefijos de potencia

Sábado, 3 de Septiembre, 2005

Ya nadie podrá negar que el Gobierno disfruta de un notable sentido del humor que lo hace inútil, pero cercano y entrañable. Nada que ver con aquellos adustos gabinetes que cuando salían del Consejo de Ministros tal cual parecía que nos iban a leer el decálogo grabado en tablas y que perseguirían a los infractores enarbolando la espada flamígera del arcángel justiciero. Nada de eso, ellos no están donde están para torturarse, ni para torturar. Son almas cándidas como esa visita de confianza que dice a sus anfitriones: “Deberíais tirar este tabique y hacer cocina americana”. Y cuando se va, los dueños comentan: “¡Será imbécil…!” y no tiran nada, claro.
Esta nueva forma de gobernar a la carta, con constantes rectificaciones, inseguridad y santo temor al socio o coaligado, encuentra su justificación en el talante, pues si al Gobierno que se sustituye se le critica su prepotencia, el nuevo ha de destacar por fuerza en su impotencia, con un presidente amable, risueño, flexible, condescendiente, dubitativo, precipitado y siempre dispuesto a reconsiderarse cuando el mar se encrespa a su alrededor.
Por lo que se ve, es una fórmula que tiene muchos adeptos, entre ellos, todos los que se sientan en el Consejo. Entonces surge la gran pregunta, ¿para qué se sientan, si no tienen claros ni los límites del país que están gobernando, ni el color de su bandera, ni las notas de su himno?
No se puede entender que a las 24 horas de anunciar todo un plan de choque contra el déficit sanitario de las autonomías, se ofrezca retirarlo dejando con el culo al aire al ministro de Economía y a todo su equipo, que habrán trabajado lo suyo en elaborarlo. Eso no es talante, sino precipitación, ignorancia y alevosía, pues aunque el plan fue recibido de uñas hasta por el gato de la duquesa de Alba, lo mínimo que se espera de un gabinete serio, es que lo argumente y defienda con firmeza y potencia, sin llegar a la pre-, pero huyendo de la im-.

Los impuestos

Viernes, 2 de Septiembre, 2005

De repente todos nos hemos puesto a hablar en términos económicos. Sube el paro, la sanidad no se financia, crecerán los impuestos, no somos competitivos, el cash flow está con anginas, se nos rompió el Insalud de tanto usarlo, nos estábamos haciendo mucho daño fiscal… ha sido como salir de un cine donde ponían Bambi y encontrarse en la calle con una procesión de descamisados. ¡Mis descamisaditos!, como suspiraba Eva Perón asomando su peinado con rodete desde los balcones de la Casa Rosada.
Esto lo arreglo yo, dijo ZP mientras salía del palacio de vacaciones para regresar al palacio de invierno, pasando por el palacio de Marivent. “Aunque no sea de izquierdas, como ya expuse en mis Discursos Fundamentales, hay momentos en los que se deben sacrificar los ideales; de modo que se subirán los impuestos y a otra cosa, mariposa”.
No está mal la medida, hasta se nos podría haber ocurrido a nosotros, que todavía contamos el dinero en maravedíes. Cada vez que falte, se suben los impuestos y ya no falta. Rodrigo Rato tiene que estar con la depre subida al ver superadas sus estrategias de ahorro y contención.
Como además la gasolina afecta a todos los productos, quien tenga que pagarla por su negocio, lo hará repercutir en los precios y no lo notará. Entonces, ¿quién lo va a notar? Lo ha adivinado, será usted, amigo conductor. Usted es el culpable del déficit de la Seguridad Social por el mero hecho de existir. Y no le pida al Gobierno que le eche algo de imaginación al asunto, o que imite a los alemanes para cobrar una cantidad simbólica por consulta, un método eficacísimo para curar al instante miles de dolencias. Será usted y esa lacra de indeseables fumadores y bebedores quienes apoquinen, de momento, para salvar las cuentas.
Hay que ver lo bien que nos lo pasamos hasta ahora, hablando de lo divino y de lo humano sin que el trance nos fuese al bolsillo.

Cosicosas

Jueves, 1 de Septiembre, 2005

Para acceder al sueldo de la libertad que el Gobierno gallego comenzará a pagar en breve se exigen al menos dos requisitos previos, según el avance realizado por el vicepresidente Anxo Quintana. Uno, ser mujer; y el otro, ser maltratada.
Se supone que habrá alguno más, como por ejemplo, separarse del agresor, o no recibir más del 75 por ciento del Salario M.I., para adaptarse a la Ley Integral contra la Violencia de Género, aprobada por el Congreso el pasado diciembre, como hábilmente Laura Seara le recordó a Quin desde el PSdG, para que no se lleve todos los laureles.
Vamos a pensar que usted es gay y que su pareja, también gay, le zurra la badana, porque no se puede decir que de esas manos largas no beberé. Bueno, pues si nadie lo remedia, usted se queda hostiferado y sin su salario da liberdade.
Vamos a pensar que usted es un hombre heterosexual y que su santa, además de traer el dinero a casa, acostumbra a medir el diámetro de las sartenes contra su rostro. Pues si se separa, también se queda sin el salario de la libertad, la igualdad y la fraternidad. Incluso si es lesbiana y sufre maltrato de su pareja estaría en dificultades para cobrar _ dinero, se entiende _, pues siempre se habla del agresor y nunca de la agresora.
Quiere esto decir, con todo el respeto para legisladores y víctimas, que puestos a tener una Vicepresidencia de Igualdade e Benestar, y puestos a reconocer los mismos derechos a cuantas parejas de humanos quieran formarse, no estaría de más que se cuidasen estos detalles, pues aunque ya sabemos que las quinientas denuncias presentadas por hombres el pasado año son una gota en el negro océano de la violencia de sexo, que no de género, a nadie se le ocurriría hoy redactar una ley para buzos y dejar fuera de ella a las dos únicas buzas que se sumergen con iguales escafandras, tubos y pastillas de plomo.