Archivo de Agosto, 2005

Comodines

Jueves, 11 de Agosto, 2005

Ya nadie duda que España ha alcanzado en pocos años unos niveles de democracia muy por encima del percentil internacional. Buena prueba de ello es que una organización ilegal promueva una mani por la paz, y cuando se la prohiben, por aquello de la ilegalidad, se ponga como una fiera, toque a rebato y reparta kale borroka a diestro, siniestro y barlovento. No hay contradicción en ello, pues ya dijo el clásico, si vis pacem, para bellum, nunca mejor traído.
Tampoco hay contradicción, por lo visto, entre un presidente del Gobierno que anuncia el desmantelamiento de las centrales nucleares en el plazo de 20 años, y su ministro de Industria, cuando califica de gilipiernas a quien así opine. El primero lo manifiesta como una expresión de buena voluntad, y el segundo, con los datos en la mano y los pies en el suelo. Es perfectamente comprensible.
Lo que se pregunta el sector energético a raíz de estas pequeñas disensiones, es si ha de hacer caso al presidente o al ministro; o quizás deba hallar la media ponderada entre los dos, pues como también nos enseña el clásico, in medium is virtus.
En Irán no se andan con tantas zarandajas. Allí ya desprecintaron la planta de enriquecimiento de uranio de Ishafán, cerrada por la ONU, y trabajan en ella tan ricamente a pleno rendimiento. Su presidente y su ministro de Industria estaban de acuerdo en la medida, lo que demuestra dos cosas: la falta de democracia interna en el Gobierno iraní, y los nervios que le han entrado a la comunidad internacional al enterarse de la noticia.
Nosotros no somos iraníes. Aquí cada uno puede defender la política nuclear que le dé la gana; apoyar la paz para decir que hay guerra, o ir a la guerra para que no haya paz. Aquí incluso podemos tener una nación comodín, que por las mañanas te sirve de patria y por las noches, si refresca, te la pones por los hombros, a manera de mantón filipino.

Optimismo

Miércoles, 10 de Agosto, 2005

El chauvinista actual razona de la siguiente guisa: “A España acuden emigrantes en masa porque somos un país que garantiza el estado del bienestar, con falta de mano de obra, una economía sólida, un carácter tolerante y unas instituciones democráticas”. El chauvinista es feliz y se pone de uñas cuando alguien trata de demostrarle que en realidad, es un infeliz, como lo son, por definición, todos los viven absortos con las maravillas de su tierra.
Hoy se intuye que ha de ser una especie abundante por estos pagos, pues se considera de muy mal tono opinar de forma contraria y manifestar serias dudas sobre los resultados de tan masiva llegada de población foránea, un caso sin precedentes equiparables. Primero, porque se supone que quien así se expresa sólo puede estar inspirado por un recalcitrante racismo; segundo, porque duda de la solvencia económica de lo que, según ellos, es una superpotencia mundial, y tercero, porque España fue un país de emigrantes que ahora debe mostrarse generoso en la acogida.
Es cierto que no somos especialmente racistas, aunque en la única ocasión posible para demostrarlo _ la convivencia con el pueblo gitano _, no salimos tan bien parados como para lanzar cohetes.
En lo que se refiere a ser una superpotencia económica, los chauvinistas olvidan fácilmente que estamos recibiendo el maná de los fondos europeos por ser precisamente todo lo contrario, que se va a acabar el chollo, que pintamos poco en la vanguardia tecnológica y que las políticas maximalistas tan en boga están asustando a propios y extraños.
En cuanto al tercer punto _ nuestro reciente pasado como generadores de emigración _, nada que objetar. Es así, y aunque no lo fuese, el sentido de la solidaridad no lo rige el principio do ut des, doy para que me des; sino doy sin esperar nada a cambio.
Dicho todo lo anterior, sólo cabe desear que los optimistas españoles estén plenos de razón.

El Extremo Occidente

Martes, 9 de Agosto, 2005

Permítanme hoy un canto local. Muchos siglos antes de que Galicia fuese convento romano, país, reino, nación o comunidad autónoma, disfrutaba de un título exclusivo, cual es el de Extremo Occidente. Era un título indiscutible porque no venía dado ni por conquistas ni por prebendas, sino por su situación geográfica, la misma que ocupa hoy, aunque el descubrimiento de nuevas tierras propició la existencia de otras metas de peregrinación y fantasía, como fue con el tiempo el Lejano Oeste.
Esta circunstancia, que para muchos iletrados posteriores convino ocultar, disfrazar o manipular, la dotó de todas las características que hoy luce en su idiosincrasia, arquitectura, gastronomía y por supuesto, arqueología.
Fue el País de la Muerte del Sol y la frontera con el País de los Muertos, como recuerdan infinidad de topónimos, entre ellos, el que define a su litoral central, la Costa da Morte, que nada tiene que ver con naufragios, ni tormentas por mucho que la ignorancia galopante se empeñe en escribir la historia a gusto del consumidor.
A Lanzada, Muxía, Moirame, Fisterra, san Adrián, Corme, santa Comba, Teixido o san Ciprián, por citar los enclaves más sonoros en la actualidad, siguen certificando con su existencia una realidad que traspasa los siglos y las adulteraciones por encima de los criterios políticos, las invasiones y los estilos artísticos.
Basta ascender A Capelada hasta Teixido para comprobar in situ una esencia nemética que ninguna cultura, ni siquiera la prolongada cristianización, ha logrado mover un ápice de su germen primigenio.
Por eso, cuando se empiezan a escuchar nuevos afanes de cambio y renovación, es necesario recordar lo que es, lo que fue y lo que debe ser para no traicionarnos esta vez y cómo no, para conseguir un mejor aprovechamiento moderno de todo cuanto hay en este especial territorio admirado, respetado y venerado.

Atraco neuronal

Lunes, 8 de Agosto, 2005

Agosto de 2005 pasará a la historia como la fecha en la que los ordenadores, dicho así a lo bruto, dieron el primer paso en su carrera por leer las imágenes y pensamientos de la mente humana. Lo que se llamaría telepatía computerizada, si no fuese demasiado largo.
El proceso técnico contado por un lego en la materia es sencillo: Se escanean las neuronas y ellas solitas te cuentan lo que el individuo está pensando.
Imagínense el futuro, a poco que los ordenadores sigan progresando satisfactoriamente, llegaremos al aeropuerto, te colocarán un casco con impresora y al minuto los agentes de Fronteras obtienen un informe detallado de tus ideas más sobresalientes. Que planeaste dinamitar Disneylandia, o que evades divisas, transportas coca, te largas con la niñera, vas de compras, o te estás meando. Lo sabrán todo.
Por otra parte, lo del casco será sólo al principio. En pocos años se implantarán escáner y transmisores desde el tierno nacimiento. Con la disculpa de que por ahí nos va a venir la ciencia infusa, el teléfono gratis y la participación en el sorteo de un fin de semana para dos personas en Bora-Bora, ¡zás! te empinganillan. De modo que ni casco hará falta.
Eso ocurrirá si da tiempo, porque la noticia del escáner ha coincidido en el calendario con el aniversario de los 60 años de Hiroshima, ocasión aprovechada para reconocer extraoficialmente que no sólo se desconoce el número de armas nucleares existentes en el mundo, sino también, quién las almacena y con qué fines. El detalle es de los que cortan la respiración a los cinco continentes.
Puestas así las cosas, el reto que le queda al hombre libre, si es que existe, será evitar que ni le instalen el botoncito, ni lo frían a megatones. Sospechamos que se trata de un reto chungo. Crecen los MP3 como hongos y en la tele sólo hemos oído algo referido a una tal Campa y a un tal Jesulín de Ubrique.

El pollo

Domingo, 7 de Agosto, 2005

El Prestige, el incendio de Guadalajara, el Carmelo, Roquetas, la salmonelosis del pollo… son desgraciados accidentes que se precipitan sobre los gobiernos de turno sin atender ideologías. La oposición los aprovecha para morderle en la yugular a quienes ocupan el poder porque siempre hay motivos para pensar que se podría haber hecho algo más en su prevención. Pero la verdadera trascendencia política de los respectivos episodios la dan las reacciones de personas y organismos implicados, de tal suerte que la gestión de la catástrofe puede saldarse con el beneplácito de la ciudadanía, o no.
Para conseguirlo, la experiencia enseña que es imprescindible convencer a los afectados de que su caso, sea el que sea, les está quitando el sueño, que han abandonado todo para acudir al lugar de los hechos _ si lo hay _, y que se afronta con presteza. Es decir, aplicar la ley de la mujer del César, que no sólo necesita ser honrada, sino también aparentarlo.
Cuando se minimiza el suceso diciendo que podrían haber sido 190.000 casos, se evita dar la cara, se delega en subordinados o se mantienen las vacaciones como si lo sucedido no estuviese dentro de sus competencias, el ministro demuestra que su vocación de servicio público la compró en un hiper poco antes de jurar el cargo.
Lo que en un principio puede ser fruto de una casualidad temporal, se acaba transformando a veces en un majestuoso conflicto.
Es posible que el presidente de la Agencia de Seguridad Alimentaria sea autoridad suficiente para encarar la crisis a pesar de estar enfermo y de llevar menos de un mes en el cargo. Es posible que un muerto y 2.055 afectados no reúnan la gravedad suficiente para que la ministra interrumpa sus vacaciones en Marruecos. Hasta es posible que exageremos, pero lo cierto es que los asesores de Elena Salgado van a tener que trabajar a fondo para limpiarle la imagen que le ha ensuciado el pollo.

Londonistán

Sábado, 6 de Agosto, 2005

Blair anuncia medidas de tolerancia cero contra extremistas, violentos y petardistas. Ni derechos humanos, ni gaitas. Se cerrarán mezquitas, se deportarán predicadores asilvestrados y se ampliarán los plazos de detención. Atrás quedan aquellos maravillosos años en los que Estados Unidos y buena parte de los países europeos regateaban a España el calificativo del terror y preferían hablar de activistas y patriotas, darles cancha y cobijo, posar ante la prensa como los regímenes más abiertos, tolerantes y chiripitifláuticos del orbe terráqueo. Ellos, faro de la humanidad, honra y prez de la democracia, ni sufrían los atentados, ni suponían que siendo tan chulillos, los iban a padecer nunca.
Era España la atrasada, intolerante y cerril. Era un país consumido por resabios franquistas, que no sabía estar a la altura de las circunstancias y que llamaba a las puertas de los poderosos en busca de comprensión y ayuda para una causa que consideraba justísima. Pero ETA no figuraba en la lista del terrorismo internacional. Vaya por Dios; pues sí que tenemos mala suerte, pensábamos entonces. Para un terrorismo que hay y nos sale homologable.
Pasó el tiempo y tras muchos esfuerzos conseguimos la reprobación de los bombistas. Ahora que son ellos quienes imponen la tolerancia cero, a nosotros nos da por justificarlos, o por negociar, que viene siendo lo mismo. Tiene bemoles la peripecia.
Pues sí, Blair se ha puesto muy farruco y casi toda la sociedad inglesa con él. “Hemos sido burlados en nuestra tolerancia”, dijo al anunciar el recorte en los derechos. Londres no será Londonistán, como ha rebautizado cierta prensa a la capital británica.
Se abre entonces la polémica sobre si el primer ministro se ha pasado o no en su reacción. Si eran blandos y se han vuelto duros. Si eran tolerantes y lo están dejando. Va para largo.

La doble ele

Viernes, 5 de Agosto, 2005

A Carod se le nota que hace ímprobos esfuerzos por caer simpático. Dice que le gusta la buena vida, el whisky y las mujeres, al lado de lo mucho que ama Cataluña. Se sobreentiende que todas sus pasiones son frescas y naturales, sin pizca de sofisticación, ni amaneramiento. Él es un sencillo hombre del pueblo, que quiere lo mejor para los suyos. No siente especial vocación por el sacrificio y todavía está maravillado de que la legislación española haya permitido que un independentista catalán tenga agarrado por do más duele a PM y a ZP.
Pero toda su simpatía se desvanece cuando en la última entrevista se descuelga con una demagogia digna de grandes carcajadas, si no buscase insuflar odios que sólo existen en su retorcido colmillo.
Argumenta el pensador que si en 600 años los españoles no hemos sido capaces de pronunciar correctamente Sabadell o Maragall _ ya saben, colgando la doble ele _, y por el contrario sabemos decir Schwarzenegger, no es por falta de entendimiento, sino por estar en contra.
¿En contra de qué? se preguntará el lector despistado. ¿De la doble ele? ¿Del catalán? ¿De Connan el Bárbaro? No, claro. En contra de él, por sembrar rencores que le vienen bien a sus falacias de guardería, como la de pretender que la Constitución se haga el harakiri por ser su voluntad, mente preclara de las ciencias políticas y por politizar.
El plan tiene su guasa. Primero nos desintegramos, después nos convertimos en estado federal, y luego nos volvemos a integrar, si así se desea. Con un poco de suerte, no lo desea nadie y volvemos de golpe al medievo, que no es mala época para delirios místicos y derechos de pernada.
Para quienes esperaban un agosto tranquilo, con ZP de vacaciones, ya ven que no. Carod no descansa y el jefe sufre una rotura fibrilar. Repitamos juntos para animarles: “Sabadellll, Maragallll, El Vendrellll, Port Lligat…”

EL coche oficial

Jueves, 4 de Agosto, 2005

Tras un viaje al extranjero los relatos de los turistas españoles se dividen en dos grandes grupos, según cuáles hayan sido los países visitados y sus propios baremos de observación.
Los primeros se abanderan bajo la frase: “Como en España no se vive en ningún sitio”. Los segundos suelen repetir: “Nos llevan lustros de ventaja”. Y aunque ambas impresiones parezcan enfrentadas o contradictorias, es posible que ambas estén llenas de razón. España es uno de los países desarrollados más íntimamente anárquicos y desorganizados que te puedes echar a la cara, una circunstancia que produce grandes satisfacciones individuales y abundantes fracasos colectivos. Es un país de genios, pero no de equipos eficientes. Puestos a pedirle juerga y cachondeo, no hay competencia en otros territorios con su nivel de desarrollo. Los problemas aparecen cuando pretendemos mantener esas comodidades, pero al mismo tiempo reclamamos responsabilidad y eficacia en el sector público, como si fuese algo ajeno a nuestro propio comportamiento.
Un turista del segundo grupo, recién llegado de Francia, resume en cuatro pinceladas algunas diferencias que siempre que acude allí le llaman la atención. Los coches oficiales, los de la Policía, los de servicios públicos o del Ejército son franceses por norma. Que no se le ocurra a un alcalde pasearse con un modelo que no haya sido fabricado allí, porque lo corren a garrotazos. Que no se le ocurra a la policía realizar un servicio a bordo de un vehículo que no sea francés, porque los detienen a ellos. ¿Qué política de compra se sigue en España? ¡Ah! Pues la que se tercie, según capricho del usuario, habilidad de los fabricantes o las correspondientes mordidas. ¿Se asusta alguien por ello? No. Se hace la vista gorda porque es un sistema que no obliga nada a nadie, que para eso tenemos democracia.
Son muy raritos estos extranjeros defendiendo sus cosas.

Excelente aterrizaje

Miércoles, 3 de Agosto, 2005

El presidente Touriño se ha estrenado con un discurso magnífico, por el cual sólo cabe felicitarle. Cualquier gallego cabal estaría dispuesto a suscribir la práctica totalidad de su contenido. Y por supuesto, como dice el presidente, colaborando desde la ilusión del trabajo diario, norma inmemorial de las personas honradas.
Su idea de que Galicia sea un referente en el actual debate territorial debe entenderse como una crítica al estado de cosas en Cataluña y el País Vasco, así como la apuesta por huir de la eterna confrontación, salvaguardando legalidades, identidades y solidaridades. Si es así, Touriño va a encontrar muchos apoyos de entre los descontentos y muchos enemigos donde ya se imaginan.
Es cierto que Galicia se caracteriza por la condescendencia antes que por la presión. Ninguna de las dos actitudes concuerda con lo que debe ser una relación estable y duradera entre los dos poderes. Si se pretende ahondar en una tercera vía que saque del marasmo actual, no sólo a Galicia, sino a todas las comunidades, y lo consigue, el discurso de Touriño se acabará estudiando en Berkley.
Por esos motivos y por otros que allí se dicen con palabras llenas de gran sensatez, el discurso merece ser recibido con un cerrado aplauso.
El único punto de discrepancia apreciable surge ante la frase: “tenemos que avanzar mucho y de prisa”. Siendo loable la intención que la motiva, se sabe por experiencia que el avance ha de ser bueno; ni mucho, ni poco; ni rápido, ni lento. No vaya a ser que con las prisas nos llevemos la historia de Galicia por delante y las generaciones venideras nos la reclamen.
En cualquier caso, Touriño ha comenzado a aterrizar en la dura realidad con las atmósferas adecuadas en los neumáticos, que no es poco, y además su equipo está siendo recibido con grandes expectativas. A esto se llama tomar tierra con buen pie.

¿España…?

Martes, 2 de Agosto, 2005

Creo que cada año sigue celebrándose el concurso infantil “¿Qué es un rey para ti?”, un invento de la transición hecho a la medida de un país que redescubría monarquía y democracia al mismo tiempo. Lástima que en ese mismo momento no se hubiese promovido otro concurso para adultos bajo el lema “¿Qué es España para usted?” Quizás así Rodríguez Ibarra se habría ahorrado el bochorno de proponerle a ZP que la conferencia de presidentes autonómicos de septiembre se centre en responder dicha pregunta.
¿Es una coliflor, una ensalada, un toro? ¿Quizás una entelequia, un paradigma, un crisol? ¿Es acaso una unión de destinos en lo universal? ¿Un cacho de tierra cada vez más seca y deforestada? Ibarra quiere saberlo para actuar en consecuencia ante sus extremeños y extremeñas. No va sin hora. A poco que nos despistemos entrará en vigor la Alianza de las Civilizaciones y nosotros sin saber en qué país vivimos.
Claro que a ZP no le habrá hecho puñetera gracia la sugerencia de Ibarra porque es tanto como decirle que ni él sabe qué demonios preside cuando se reúne con sus ministros.
En todo caso sería interesante ir despejando posibilidades. Por ejemplo, se puede afirmar casi con total seguridad que España no es coliflor ni repollo, y que la respuesta correcta ha de encontrarse entre reino, país, nación, estado, o algo por ahí. A lo mejor es un estadio intermedio entre líquido, sólido y gaseoso. Un magma disforme que se adapta a voluntad de quien lo pille por banda: metrópoli de un imperio con Carlos, impasible el ademán con Paco la Culona, saldos y novedades con ZP. Si algún día cae en manos de la Pantoja, imagínense lo que podemos llegar a ser.
Si lo de Ibarra prospera, el 6 de septiembre leeremos las redacciones de los presidentes, y con un poco de suerte, veremos también preciosos dibujos a colorines con los que ilustran sus respuestas.