Balada del 11-M
Viernes, 11 de Marzo, 2005Mientras un bando habla y no para de terrorismo desalmado, el otro sólo contempla el escenario de una reconquista a través de la guerra santa.
Mientras unos buscan autocríticas, los otros les dejan hacer.
Cuando nosotros nos referimos a centenares de víctimas inocentes, ellos cuentan el número de infieles castigados.
Si aquí nos empeñamos en ver una represalia por la intervención en la guerra de Irak, ellos están vengando la toma de Granada.
Todos los esfuerzos que dedicamos a extender el laicismo son ridículos al lado de su obsesiva maquinaria para la implantación del islamismo radical.
Los ataques hacia la religión de Occidente van acompañados de una política de puertas abiertas hacia la religión de Oriente, exactamente igual que el contrario, pero en su caso, a favor de corriente.
Ante una propuesta de alianza de civilizaciones, la prédica opuesta aboga por el exterminio de una de ellas.
Frente al “Europa es de todos”, se enarbola “Al Andalus será nuestro”.
Frente al pacifismo que invade calles y plazas, la guerra santa amenaza carreteras y avenidas.
Frente a la desaparición de los símbolos religiosos propios o extraños, el todos con velo.
Frente al Dios ha muerto, el Alá es grande.
Frente a nuestra tirria por Bush, la suya también.
¿Quiénes son unos y quiénes los otros? Posiblemente muchos menos de lo que pudiera parecer. A buen seguro sólo forman una inmensa minoría, pero son los que matan, los que deciden, los que prohíben el velo y los que lo imponen. Indocumentados contra iluminados; pescadores en río revuelto contra imperialistas vergonzantes. Manipuladores todos, desde el poder o desde las ansias de poder. Y en medio, la mayoría de siempre.

