Mental
Miércoles, 16 de Marzo, 2022
Mira con qué nos salen
Se comentan abiertamente las sospechas sobre la estabilidad mental de Putin, lo cual debe ser interpretado como la confirmación de que alguien todavía lo dudaba.
Ustedes me van a perdonar, pero la humanidad entera, con sus honrosas excepciones al frente, no es un ejemplo de cordura, quizás porque los medios nos fijamos más en lo extravagante, o en lo que está fuera de lo común, que en la sensatez, el esfuerzo y la responsabilidad.
Jamás he visto en televisión la entrevista a un probo funcionario, o a una ama de casa que no se desnude para un calendario. Jamás han elegido a un concursante para un programa de telerrealidad que supiese la capital de Australia o las obras de don Pedro Calderón de la Barca. Lo más lejos que han llegado fue hace unas semanas, cuando uno de ellos pregunta qué quiere decir “personaje histórico”. Vamos, que se le veía cierta inquietud cultural.
Quizás exagero un poco. Una vez sí entrevistaron a un probo funcionario para preguntarle si se pondría tetas.
Claro que al lado de todos estos, un señor que está al frente de una de las mayores potencias mundiales y que entra a sangre y fuego en otro país para arrasarlo cual plaguicida en nido de velutina, no es precisamente un friki, ni un adolescente atolondrado, sino un peligro real, pónganse como se pongan sus defensores, colegas o camaradas.
A la vista está que maneja razones suficientes para presentarse ante los suyos y parecer un líder garboso, pero fuera de su zona de influencia no lo consigue. Decimos que está mal de la cabeza por ser el juicio más benévolo, el más inmediato, el mismo que se aplica a quien conduce en dirección contraria. Está mal de la cabeza, aunque quienes lo van a estar de verdad son los que avanzan en la dirección correcta.











